El Servicio Meteorológico Nacional (SMN), encargado de emitir alertas climáticas, pronósticos y datos estratégicos para todo el país, atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia reciente. Trabajadores, científicos y organizaciones advierten sobre un posible “colapso operativo” producto de recortes presupuestarios, reducción de personal y cambios estructurales impulsados por el Gobierno nacional.
Su debilitamiento, advierten especialistas, puede tener consecuencias directas sobre la vida cotidiana y la seguridad de la población.
El organismo no solo responde a consultas cotidianas sobre el clima. Su rol impacta de lleno en la aviación, la producción agropecuaria y múltiples sectores estratégicos. De hecho, incluso empresas privadas dependen de la información generada por el sistema estatal, que se integra a redes globales como la Organización Meteorológica Mundial.
En ese contexto, la visita de Alejandro Tamer, funcionario del Ministerio de Desregulación que lidera Federico Sturzenegger, encendió la mecha. Según reconstruyeron trabajadores e investigadores, el subsecretario planteó que gran parte de las tareas podrían automatizarse, lo que permitiría reducir estaciones y personal. La reacción fue inmediata.
Desde el CAM expresaron “profunda preocupación” por una posible poda que alcanzaría a más del 20% de la planta. “No solo desarticula una infraestructura técnica de 153 años, sino que destruye la previsibilidad meteorológica necesaria para la economía argentina”, advirtieron. También señalaron que el país podría quedar expuesto ante desastres naturales sin datos confiables.
El recorte no parte de cero. Desde diciembre de 2023, el SMN perdió unos 180 puestos, pasando de 1.150 a cerca de 970 trabajadores. Ahora, dentro del organismo circulan versiones dispares sobre nuevos despidos, con cifras que van de 200 a 500. Según empleados, esa dinámica responde a una lógica de anunciar números más altos para luego negociar.
El foco del ajuste estaría puesto en la red de estaciones meteorológicas. Hoy funcionan 125 en todo el país, pero el plan contemplaría reducirlas a unas 80. Esto implicaría cerrar entre 40 y 50 puntos de observación o reemplazar observadores humanos por sistemas automáticos, algo que los especialistas consideran inviable sin una transición planificada.
Desde adentro del organismo, el rechazo es contundente. Los técnicos advierten que incluso los equipos automáticos requieren mantenimiento constante. “Hay que limpiarlos, calibrarlos y controlarlos. Pensar que se puede eliminar el personal es no entender cómo funcionan”, explicaron. La preocupación también alcanza al impacto sobre la calidad de los registros.
El debate incluye el rol de la tecnología. Para el investigador del Conicet Juan Ruiz, la idea de reemplazar personas con inteligencia artificial es errónea. “El dato puro y duro es irreemplazable”, sostuvo. Y agregó que cualquier sistema de IA depende de información confiable, por lo que reducir la recolección de datos va en sentido contrario al desarrollo tecnológico.
Ruiz también aportó un ejemplo concreto sobre el valor económico del sistema. “Los pronósticos de niebla permiten a las aerolíneas optimizar combustible y operar con seguridad. Los servicios meteorológicos no son un gasto, son una fuente de recursos”, explicó.
Mientras tanto, el organismo ya opera al límite. Según los propios trabajadores, muchas estaciones dejaron de medir durante las 24 horas o redujeron la frecuencia de registros. “No solo no habría que despedir, sino aumentar la dotación”, plantean. En paralelo, convocatorias para sumar pronosticadores quedaron frenadas.
El contexto laboral agrava el escenario. Solo el 30% del personal tiene estabilidad, mientras que el resto trabaja bajo contratos anuales que pueden no renovarse. Esto alimenta la incertidumbre en medio de presiones internas para avanzar con listas de despidos.
En paralelo, el frente político también suma tensión. El regreso del comodoro Antonio José Mauad a la conducción del SMN reavivó cuestionamientos. Su salida previa, presentada como renuncia, estuvo rodeada de versiones de desgaste, irregularidades y conflictos internos, incluyendo la interrupción del servicio a Aerolíneas Argentinas, que obligó a una intervención del entonces ministro Luis Petri.
El CAM fue más allá y advirtió que el debilitamiento del sistema impactará directamente en la seguridad civil. Sin observaciones constantes, se ponen en riesgo los sistemas de alerta temprana y la capacidad de anticipar fenómenos extremos. “La seguridad y el desarrollo dependen de un organismo fuerte”, remarcaron.
El documento también advierte sobre consecuencias económicas. La falta de datos afectaría decisiones en el agro, la energía, el transporte y los seguros. Incluso complicaría la determinación de emergencias agropecuarias o el pago de daños por eventos como el granizo.
En un escenario global donde los eventos climáticos son cada vez más intensos, los especialistas consideran que el rumbo actual va a contramano. “El lema del Día Meteorológico Mundial es observar mejor para anticipar, y acá se plantea lo opuesto”, señaló Vidal.
La figura de Tamer concentra buena parte del rechazo interno. Descripto como impulsor de ajustes en distintas áreas del Estado, su paso por el SMN dejó una fuerte huella entre los trabajadores, que denunciaron destrato y falta de diálogo. “Fue una situación angustiante”, resumieron.
El diagnóstico final dentro del organismo es contundente. “Si esto se concreta, nos cortan las piernas. Es como cerrar el organismo sin cerrarlo”, advirtió Vidal, en una frase que sintetiza el clima interno.