Ley de Glaciares: un debate que ya suma más de 50 mil inscriptos para las audiencias públicas

Los días 25 y 26 de marzo se abordará en Diputados la modificación a Ley de Glaciares que tiene media sanción del Senado. “Las zonas glaciares y periglaciares son sistemas que tardan miles de años en formarse y que una vez alterados son prácticamente irreversibles”, precisó el geólogo José Pablo López.

El debate está en marcha. Los defensores de modificar la ley sostienen que la protección actual del ambiente periglaciar es demasiado amplia e indefinida, lo que habilita bloqueos a proyectos mineros aun en zonas donde no habría verdaderos recursos hídricos. Por su parte, los especialistas que se oponen a la modificación señalan que el ambiente periglaciar incluye glaciares de escombros y suelos congelados que aportan al caudal de ríos, y que la ley, por el principio precautorio, obliga a proteger estas reservas.

 

 

La ley actual (la 10.639 sancionada en 2010)  protege todos los glaciares y el ambiente periglaciar porque son reservas estratégicas de agua mientras que la reforma propone que sólo queden bajo protección estricta aquellos glaciares o geoformas que tengan un “aporte hídrico relevante y comprobable” a una cuenca. El artículo 6 de la ley impide la exploración y explotación minera e hidrocarburífera, la instalación de industrias, de obras o infraestructura que pueda modificar la dinámica natural del hielo o la calidad del agua.

Mientras siguen las tensiones entre el oficialismo y la oposición por la cantidad de inscriptos y la extensión de los días de audiencia, las organizaciones y especialistas advierten sobre los riesgos ambientales que conlleva la modificación de la ley actual.

 

Preservar lo irremplazable

Como geólogo y naturalista siento la responsabilidad de hacer un comentario. La ley 10.639 es una ley ambiental, basada en criterios científicos y establece una protección uniforme para todo el territorio el nacional. No protege solo el hielo, protege sistemas ambientales estratégicos. Cuando hablamos de glaciares no hablamos únicamente de grandes masas blancas de la montaña, hablamos también de glaciares de escombro y de la zona periglaciar, ese ambiente de alta montaña en donde el agua  se encuentra en estado sólido y líquido y donde el suelo permanece congelado gran parte de año; y donde se regula, almacena y se libera el recurso hídrico que alimenta a ríos y cuencas completas”, explicó José Pablo López, Doctor en Geología, docente y divulgador científico.

 

 

“Estos ambientes cumplen múltiples funciones: son reservas estratégicas de agua, sostienen la biodiversidad, regulan el clima regional y son indicadores sensibles del cambio climático. Como geólogo no estoy en contra de la minería, nuestra sociedad depende de los recursos minerales, pero justamente por eso necesitamos reglas claras”, continuó.

Y dejó en claro cuáles son los riesgos de injerencia en estos lugares tan preciados: “En el caso de la megaminería de altura lo que está en juego son ambientas extremadamente frágiles. Intervenir en zonas glaciares y periglaciares no es una decisión menor, son sistemas que tardan miles de años en formarse y que una vez alterados son prácticamente irreversibles. Estamos hablando de apenas 0,4 % del territorio nacional, un porcentaje mínimo en superficie, pero enorme en importancia estratégica”.

Finalmente, el geólogo enfatizó: “No se trata de estar a favor o en contra de la minería, se trata de decidir qué límites estamos dispuestos a respetar como sociedad, y en los ambientes glaciales y periglaciares el principio debería ser claro: preservar lo irremplazable”.

 

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