El vocero presidencial, Manuel Adorni, informó el cambio, a último momento, en la agenda presidencial con un mensaje en su cuenta de la red social X: "El viaje que iba a realizar el Presidente de la Nación junto a su gabinete y demás funcionarios del gobierno a Tucumán en el día de hoy queda suspendido", publicó Adorni.
Y agregó que la "razón de la decisión radica en los informes recibidos por Casa Militar y la Fuerza Aérea Argentina que refieren a la situación climática que impide realizar los vuelos pertinentes".
Mientras la niebla sirvió de excusa para cancelar el viaje, la relación de los gobernadores con Nación sigue tensa.De todos los mandatarios convocados, únicamente estarán Osvaldo Jaldo (Tucumán), Raúl Jalil (Catamarca), Hugo Passalacqua (Misiones) y Gustavo Sáenz (Salta), además de las vicegobernadoras Myrian Prunotto y Alicia Aluani, de Córdoba y Entre Ríos, respectivamente.
El propio Jaldo, que oficia de anfitrión, se mostró dispuesto a colaborar pero marcó distancia. “Tengo un espíritu colaborativo con el gobierno, pero la colaboración tiene que ser de ida y vuelta”, advirtió, y añadió: “No vemos que haya una reactivación que haya llegado verdaderamente al bolsillo de la gente”, en diálogo con Cadena 3.
La ausencia del resto de los gobernadores no fue una decisión coordinada, según afirman desde varias provincias. Algunas aseguran que la invitación llegó tarde o de forma poco clara. El área de protocolo, que depende de Karina Milei, recién empezó a trabajar en el acto luego de que terminaran los dos eventos internacionales que tuvo Milei la semana pasada: la cumbre del Mercosur y la visita del primer ministro indio Narendra Modi.
En el Gobierno aseguran que esta baja asistencia no es un problema. “Hay que diferenciar entre la firma del Pacto de Mayo y una celebración patria”, explican cerca del Presidente.
Mientras tanto, los reclamos de las provincias siguen en pie. Los gobernadores exigen más Aportes del Tesoro Nacional (ATN) y que los fondos del impuesto a los combustibles líquidos (ICL) se destinen efectivamente a reparar rutas nacionales. La disolución de Vialidad Nacional reforzó esa demanda y algunos ya evalúan impulsar una coparticipación del ICL.
Pese a la tensión, hay contactos por fuera del acto. El jefe de Gabinete Guillermo Francos podría convocar en los próximos días a un grupo de gobernadores para buscar soluciones, aunque todavía no hay fecha. Incluso se mencionó que Milei podría encabezar esa reunión, algo que por ahora luce improbable. Desde el inicio de su gestión, el Presidente delegó el vínculo con las provincias en su entorno: Santiago Caputo, Francos, Lisandro Catalán, Eduardo “Lule” Menem y Martín Menem.
El vínculo no está del todo roto, pero sí golpeado por la falta de incentivos. Los gobernadores más críticos suelen ser los que no tienen ninguna intención de cerrar un acuerdo electoral con La Libertad Avanza. Ese no es el caso de Raúl Jalil, quien estará esta noche en Tucumán como un gesto a Milei y porque en Catamarca se está negociando un entendimiento con el oficialismo nacional.
Uno que parecía que no iba a viajar mañana, pero termina confirmado su asistencia es Gustavo Sáenz. Este lunes, Karina Milei y Lule Menem lo recibieron en la Casa Rosada. Una foto que, para muchos, tuvo más peso simbólico que político. Sáenz venía de tensiones con el oficialismo por la campaña que hizo LLA en la provincia durante las elecciones de mayo, lo que incluso el propio Gobierno reconoció como “un comportamiento algo desleal para un gobernador que siempre nos ayudó en el Congreso”.
Karina, en su rol de presidenta de La Libertad Avanza a nivel nacional, eligió mostrarse junto a él y darle espacio en la mesa. Algunos interpretaron ese gesto como un mensaje al olmedismo, la corriente política local que se alineó con Las Fuerzas del Cielo, el grupo que responde a Caputo y que en campaña se enfrentó con el gobernador salteño.
En ese marco, nadie en el oficialismo se hace cargo del quiebre con los mandatarios provinciales. Desde el sector cercano a Santiago Caputo culpan a la estrategia de Lule y Martín Menem, que según ellos deterioró los vínculos locales para hacer crecer la estructura partidaria libertaria. Desde la vereda de enfrente, la foto con Sáenz es vista como una prueba de que el karinismo aún puede reconstruir puentes y que todo se reduce, al final, a una “cuestión de fondos”.