Por decisión del gobernador Pullaro, la provincia está endeudada con dos significativos créditos: por un lado por 150 millones de dólares, con el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (con una tasa de interés de 6,25%) y además por 37,5 millones de otro crédito con financiamiento local (a tasa desconocida). El total asciende a 187, 5 millones de dólares, a 18 años.
¿El motivo? Si bien trascendió que el dinero se destinará para la realización de “un programa integral de logística que apunta a fortalecer la integración del gran Rosario con su complejo portuario, nodo estratégico del desarrollo productivo, mediante un programa de obras de infraestructura”, la letra chica indicaría que detrás hay un acuerdo para facilitarle las cosas a las grandes y millonarias empresas cerealeras. ¿La Provincia se endeuda y todos los santafesinos colaborarán para reducir los costos operativos de las firmas exportadoras y para su entero beneficio?
La respuesta podría ser por el caudal de dinero que mueven las cerealeras que participan del 90% de comercio de granos del país y representa más de 35 millones de dólares anuales aproximadamente. Por otro lado surge la incógnita: ¿Si dinero no les falta por qué las obras en los accesos a los puertos las deben solventar los ciudadanos?
Cabe destacar que la exportación de granos no paga nada y la comercialización interna tributa entre 0,25% y 0,45%, depende el volumen y los productores agropecuarios están exentos. Pero cualquier comerciante de un negocio minorista paga por IIBB el 2,29%, unas 10 veces más que Cargill.
Además, para la elaboración del proyecto el gobierno tomó como uno de los insumos fundamentales el detalle de obras prioritarias que la Bolsa de Comercio de Rosario incorporó a su agenda de asuntos públicos, que contempla “intervenciones en localidades portuarias para agilizar y ordenar los flujos de carga”.
Se trata del préstamo más grande en la historia de Santa Fe a casi 20 años. ¿Un verdadero traje a medida?
