El Gobierno apuesta por una regulación mínima de las apuestas en línea y esquiva medidas de fondo. Un borrador elaborado por la Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas de la Nación Argentina (Sedronar) se centra en combatir el juego clandestino -una prohibición ya contemplada en la legislación vigente-, pero deja intacto el negocio legal en expansión. No incluye restricciones considerables a la publicidad ni menciona los vínculos entre casas de apuestas y clubes de fútbol, uno de los puntos centrales del proyecto que avanzó en Diputados y quedó trabado en el Senado.
La jugada libertaria llega mientras en el Senado duerme una media sanción que fue trabajada durante meses por varios bloques de la oposición y que en noviembre de 2024 logró imponerse con 140 votos a favor en la Cámara baja. Esa iniciativa, respaldada por la Coalición Cívica, Unión por la Patria y otros espacios, incluye una prohibición total de la publicidad de apuestas en vía pública, eventos deportivos, redes sociales, medios y hasta en la indumentaria. Además, exige verificación biométrica para evitar el acceso de menores, limita los medios de pago que generan endeudamiento, y propone medidas educativas de concientización.
El texto de La Libertad Avanza, en cambio, se queda a mitad de camino. Bajo el título “Juego patológico, prevención de la ludopatía de la minoridad y la explotación del juego en línea no autorizado”, plantea penas de prisión a quienes operen sitios ilegales o no impidan el acceso de menores. También establece sanciones a quienes promocionen casas de apuestas no autorizadas. Pero omite varios puntos clave: no habla de controles biométricos, no impone límites a los medios de pago y no prohíbe la publicidad general de plataformas autorizadas. En los hechos, el proyecto protege al negocio de las apuestas online legales y a todo el aparato publicitario que las respalda.
La alarma la encendió la periodista Déborah de Urieta, quien reveló que desde el Poder Ejecutivo se prepara un proyecto que en lugar de limitar, “impulsaría” la publicidad del juego online. Esto generó una fuerte reacción del diputado Maximiliano Ferraro, quien denunció que “el Gobierno dice que quiere prevenir la ludopatía, pero impulsa un proyecto que es una verdadera vergüenza. Un intento burdo de encubrir lo que realmente defienden: los negocios del juego online”.
“Está, o parece, redactado por los Chiqui Tapia y las empresas de apuestas. El texto protege la publicidad que engancha a menores y normaliza la adicción como parte del consumo cotidiano”, disparó el presidente de la Coalición Cívica. No fue el único: su compañera Mónica Frade, clave en el dictamen del proyecto con media sanción, afirmó que “el Gobierno y sus socios priorizan los negociados y el lavado de dinero que fluye detrás”. Desde Unión por la Patria, la diputada Micaela Morán también alertó que la nueva propuesta implica “un retroceso enorme en la lucha contra la ludopatía juvenil”.
El capítulo de la publicidad en el borrador libertario es el más criticado. No prohíbe la difusión de juegos de azar en general, sino solo aquellos sitios no autorizados o cuyos mensajes estén dirigidos a menores. También impide que los anuncios vinculen el juego con “el éxito personal, social o financiero”, pero no elimina los patrocinios ni los spots en los que se promocionan apuestas en espectáculos deportivos. En otras palabras: mientras no se trate de un sitio ilegal, la publicidad seguirá estando en todos lados.
En la misma línea, el diputado Eduardo Toniolli tildó al oficialismo de ser “el gobierno de timberos” y denunció que “quieren terminar con la salud mental de los argentinos”.
Si miramos unos pocos meses hacia atrás, desde el ámbito eclesiástico también llegaron críticas: la Conferencia Episcopal Argentina envió una carta a la vicepresidenta Victoria Villarruel en febrero exigiendo el avance del proyecto que ya fue aprobado en Diputados y denunciando el impacto del juego online en escuelas, clubes y comunidades. Pero parece que al gobierno no le importó.
El contraste entre ambos textos es evidente. La media sanción vigente apunta a sacar el juego de los espacios públicos y mediáticos, limitar el acceso de menores, eliminar incentivos como los bonos de bienvenida y prohibir el sponsoreo deportivo. El borrador oficialista, por el contrario, mantiene la publicidad y solo actúa contra lo ilegal, lo cual deja al grueso del problema sin resolver.
En medio de este cruce, el Senado sigue sin mover un dedo. El proyecto con media sanción fue girado a comisiones y no volvió a discutirse. Como ya ocurrió con otras iniciativas el Gobierno decidió avanzar por su cuenta. Y lo hizo con un texto que, según denuncian, “cuida los negocios antes que a los pibes”. Mientras tanto, las apuestas online siguen creciendo en Argentina, especialmente entre los adolescentes. Y el país se queda sin una ley que proteja su salud mental.
La media sanción de Diputados, aprobada el 27 de noviembre de 2024, incluye medidas concretas para frenar el avance de la ludopatía juvenil: impide el acceso de menores a plataformas de juego, prohíbe toda forma de publicidad directa o encubierta, elimina incentivos como bonos de bienvenida y restringe el patrocinio deportivo. El texto aguarda tratamiento en el Senado.
