La quiebra de SanCor empezó a mover a algunos de los principales jugadores de la industria alimenticia.
Este jueves, la láctea realizó en su sede de Sunchales la primera reunión formal con empresas interesadas en adquirir parte de sus activos, en el marco del proceso judicial que busca avanzar con la liquidación de la cooperativa. Adecoagro, Savencia, Punta del Agua, Elcor y La Tarantela fueron algunos de los grupos que participaron del encuentro. También resonó en el comunicado de Atilra, el empresario rosarino Gustavo Scaglione, controlante hoy, entre otros medios, de Telefe. Según indicó el gremio, aunque estuvo ausente “con aviso”, transmitió “la posibilidad de realizar una propuesta integral con respaldo de socios del exterior”.
:quality(75):max_bytes(102400)/https://assets.iprofesional.com/assets/jpg/2021/12/528679.jpg)
"El que compra, compra todo". Esa es la postura que circula entre los interesados, y define el tono de una licitación que se perfila como una de las más complejas de la industria alimentaria argentina en años.
SanCor, en quiebra: los candidatos que se sentaron a la mesa
La foto de la reunión incluyó a referentes de cinco grupos con peso real en el sector lácteo nacional e internacional:
- Savencia, el grupo francés dueño de la marca Milkaut en Argentina, fue uno de los jugadores más sólidos presentes.
- También estuvo Adecoagro, que ya tiene historia con SanCor: en 2019 compró Las Tres Niñas, Angelita y plantas en Chivilcoy y Morteros por u$s45 millones, y que hoy vuelve a la mesa con el conocimiento de quien ya compró una vez.
- Completaron la lista Punta del Agua, Elcor —conocida por La Tonadita— y La Tarantela.
No todos fueron a levantar la mano como futuros compradores. Algunos simplemente asistieron para evaluar el estado general de la empresa antes de comprometerse. La diferencia no es menor: entre curiosear y ofertar hay un abismo de due diligence y de apetito real por lo que queda.
Gustavo Scaglione: el empresario de medios, el ausente más ruidoso
La ausencia de Gustavo Scaglione —empresario de medios con participación en Telefe y canales en Rosario, Salta, Tucumán y Bahía Blanca— fue, paradójicamente, el detalle más comentado del encuentro. Atilra lo mencionó en su comunicado con nombre y apellido, dejando constancia de que avisó y que su interés es presentar "una propuesta integral con respaldo de socios del exterior". La señal es que quiere la marca principal y la planta de Sunchales, el corazón simbólico de SanCor.
El vínculo de Scaglione con el secretario general de Atilra, Etín Ponce, no es nuevo. Ya en 2022 y 2023 ambos participaron del frustrado intento de armar un fideicomiso con financiamiento público —incluyendo al Banco Nación— para rescatar a la cooperativa durante el gobierno de Alberto Fernández. Aquel proyecto naufragó, en parte porque los demás empresarios que se sumaban a Scaglione le aclararon al gremio, por escrito, que Atilra no tendría control sobre la administración. La historia no se repite, pero rima.
Histórica firma láctea: qué se vende y qué vale
Lo que vieron los asistentes a la reunión no es sencillo de valuar. La planta de San Guillermo está paralizada desde diciembre de 2025, y el resto opera muy por debajo de su capacidad instalada, con excepción de Devoto y La Carlota. Sin embargo, lo que sí despierta apetito son las marcas secundarias y las recetas. El queso fundido Tholem, el queso crema Mendicrim y los secretos de los maestros queseros de SanCor son, para muchos analistas del sector, el activo más valioso que queda en pie. No por casualidad, el pliego licitatorio contempla la posibilidad de vender activos en conjunto o por separado.
Detrás de los trajes y las reuniones de negocios, hay una realidad que no espera. Los 178 trabajadores que quedaron en las plantas cobraron el último viernes apenas 500.000 pesos. Otros recibieron un beneficio del gremio de hasta 600.000 pesos para compra de alimentos. Si la reactivación no llega antes de mediados de junio, más de 700 personas podrían quedar afuera definitivamente, según anticipa la propia sentencia de quiebra.
La Sindicatura y el juzgado optaron por ir directo a la venta de activos en lugar de buscar contratos de alquiler intermedios, lo que apura los tiempos pero también eleva el riesgo social. El pliego licitatorio, según anticipó Atilra, estará disponible en los próximos días.
Lo que alguna vez fue el orgullo del cooperativismo argentino —más de 4 millones de litros diarios, doce plantas, miles de familias del interior— está ahora reducido a un expediente judicial, unos pocos cientos de litros y una sala de reuniones donde seis grupos calculan cuánto vale lo que queda. La leche se derramó. La pregunta es quién limpia.
