La ciudad de Funes se prepara para vivir una semana histórica. Desde el jueves 19 de marzo, con la apertura del Salón del Automóvil, hasta la madrugada del lunes 23 con el show de Los Palmeras en Funes Vibra Carnavales, se espera que más de 200.000 personas de todo el país visiten la ciudad.

El Salón del Automóvil se posiciona como la exposición más grande de la provincia de Santa Fe y el evento automotriz más importante del país, consolidando a Funes como un polo de eventos y desarrollo productivo.

Del 19 al 22 de marzo, el predio Ciudad Industria, ubicado en el kilómetro 301 de la autopista Rosario–Córdoba, será sede del Salón del Automóvil 2026, un megaevento que proyecta convocar a más de 200.000 personas.

Con más de 15.000 metros cuadrados de exposición, el salón reunirá primeras marcas nacionales e internacionales, autos deportivos únicos, modelos eléctricos, clásicos y las últimas novedades del sector automotor. Además, el público podrá disfrutar de pista 4×4, test drives oficiales, simuladores, espacios gastronómicos y shows en vivo, generando una experiencia integral para fanáticos del mundo motor y familias.

Y como si eso fuera poco, el domingo 22 de marzo a las 19 horas se realizará Funes Vibra Carnavales, un evento que espera convocar a más de 50.000 personas. La noche tendrá como show principal a Los Palmeras, junto a la participación de comparsas y la histórica banda Los Wawancó.

Además, la ciudad recibirá el sábado 21 de marzo al campeón del mundo Sergio “Maravilla” Martinez. Que realizará una clínica de boxeo en el Galpón Municipal.

El corazón financiero de occidente está herido. Todavía no es una crisis abierta. Pero los indicadores empiezan a alinearse de una forma inquietante. Wall Street camina sobre hielo fino. 

Los jugadores más grandes de Wall Street tomaron una medida muy inusual que da cuenta del grave impacto de la guerra en la economía de Estados Unidos. BlackRock y otros gigantes de las finazas comenzaron a limitar los retiros de fondos de sus inversores, una suerte de "corralito" selectivo que día a día se expande a nuevas instituciones.

En las últimas dos semanas se combinaron tres factores que según los analistas pueden explicar el fenómeno de los retiros masivos de dinero del sistema de Wall Street: la guerra con Irán y su impacto sobre el mercado del petróleo, el ruido que no afloja sobre una posible burbuja en torno a la inteligencia artificial y el enorme mercado de private equity y crédito privado que creció en las sombras después de la crisis de las subprime de 2008. 

El nerviosismo se volvió visible cuando BlackRock limitó los retiros de su fondo HLEND, que administra junto a la gestora HPS, después de recibir solicitudes por alrededor de 1.200 millones de dólares, cerca del 9% de su valor neto. 

Otro de los casos relevantes ocurrió con Morgan Stanley, que restringió los retiros en su fondo North Haven Private Income Fund, un vehículo de crédito privado de unos 7.600 millones de dólares. Los pedidos de rescate superaron el 10% del capital, por encima del límite trimestral que permite el reglamento del fondo. El banco terminó devolviendo solo una parte del dinero solicitado, aplicando el clásico mecanismo de compuerta que se activa cuando los gestores temen tener que liquidar activos a pérdida. 

Algo parecido ocurrió con Cliffwater, una firma especializada en medir el rendimiento de préstamos privados. Su fondo Corporate Lending Fund, que administra cerca de 33.000 millones de dólares, recibió pedidos de rescate por alrededor del 14% del capital. La firma limitó las devoluciones al 7%, lo que volvió a encender alarmas en el mercado. 

La lógica es sencilla: cuando los inversores quieren salir al mismo tiempo, los fondos enfrentan el problema de vender activos que no tienen mercado líquido. Y ahí aparece otro dato que empieza a incomodar: el aumento de defaults y reestructuraciones en empresas muy endeudadas, donde ya entre el 8% y el 12% de los préstamos muestra signos de estrés. Un síntoma que trae el recuerdo de la crisis de los préstamos hipotecarios de la subprime

No se trata de un colapso, pero sí de un síntoma. Cuando un fondo empieza a cerrar la puerta, el resto del mercado mira con desconfianza qué está pasando adentro. El gestor, George Noble, comparó los rescates limitados en fondos con "las primeras grietas que se veían en 2007".

Para entender el problema hay que mirar qué es exactamente el crédito privado. Se trata de préstamos que no provienen de bancos tradicionales. Después de la crisis de 2008, las regulaciones redujeron el margen de los bancos para financiar empresas con riesgo medio o alto. Ese espacio lo ocuparon fondos de inversión que prestan dinero directamente a empresas. Ese mercado creció a una velocidad extraordinaria durante la última década, pero ahora enfrenta un punto de inflexión: menor liquidez, valuaciones bajo presión y creciente cautela de inversores institucionales que empezaron a revisar su exposición al sector. 

El private equity, o P.E., es el otro engranaje de ese sistema. Son fondos que compran empresas, las reestructuran y las venden más caras algunos años después. Muchas de esas operaciones se financian con deuda. Y esa deuda muchas veces proviene justamente del crédito privado. 

El resultado es una red muy densa de préstamos entre fondos, empresas adquiridas y vehículos financieros. Un operador financiero lo describió con una imagen bastante gráfica: "Una telaraña de deuda que funciona bien mientras nadie la sacuda demasiado".

Ahí aparece el recuerdo inevitable de las hipotecas subprime, un universo de activos difíciles de valorar, empaquetados dentro de estructuras financieras complejas. 

La diferencia es que ahora el sistema es todavía más opaco. Muchos de estos préstamos no cotizan en mercados abiertos. Los precios se estiman con modelos internos y cuando los inversores quieren salir, el mercado descubre que no hay compradores suficientes. El analista FluentInFinance, muy seguido por operadores de Wall Street, escribió en X que el crédito privado podría convertirse en "el próximo Lehman silencioso". 

En paralelo, el contexto global se volvió hostil. La guerra en Medio Oriente empujó el petróleo y reaviva la inflación global.

Al mismo tiempo, la fiebre por la inteligencia artificial infló las valuaciones de las tecnológicas y disparó inversiones gigantescas en centros de datos y chips. Ese entusiasmo empieza a generar preguntas incómodas sobre si esa inversión tendrá un retorno real.

Por eso, el economista Mohamed El-Erian advirtió que las tensiones actuales pueden generar un "efecto contagio clásico" si los inversores empiezan a vender activos para obtener liquidez.

La versión había surgido de los dichos de un dirigente cercano a Donald Trump. En el Ministerio de Defensa aseguran que “no hubo ningún contacto” para aportar buques y remarcan que el país no cuenta con capacidad operativa para afrontar una misión de ese tipo.

Nuevo registro para que obras sociales reciban afiliados provenientes de entidades dadas de baja.

Esta noche a las 20 se realizará el sorteo de los grupos de la Copa Libertadores de América. El mismo será televisado y allí el Canalla conocerá a los tres equipos con los que luchará por un lugar en los octavos.

Más de 1500 simpatizantes y socios se juntaron en la puerta del club para exigir la salida del presidente tras las renuncias de Sensini y Bacci. La convocatoria terminó con incidentes.

El dato del Indec mostró una suba interanual y trimestral impulsada por la caída del empleo formal. El impacto fue más fuerte entre jóvenes y en grandes centros urbanos, con el Gran Buenos Aires a la cabeza.

 

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