Baja de la edad de imputabilidad, política criminal y el sistema judicial juvenil en debate

Luego de la aprobación en la Cámara de Diputados de la Nación de un nuevo Régimen Penal Juvenil, el proyecto que establece la baja de edad de imputabilidad a los 14 años fue girado a Senadores. Repercusiones y reflexiones de familiares de víctimas y datos de los delitos perpetrados por menores.

La votación en Diputados general obtuvo 149 votos positivos contra 100 negativos, sin abstenciones y debate continuará en la Cámara Alta. A partir del escalofriante asesinato de Jeremías Monzón, de 15 años, emboscado y asesinado a puñaladas por tres adolescentes, el Gobierno decidió acelerar la reforma del Régimen Penal Juvenil.

 

 

Según los últimos datos publicados por la Dirección Nacional de Estadística Criminal del Ministerio de Seguridad de la Nación, entre 2017 y 2024 (último año disponible), hubo 55.925 menores de 15 años involucrados en delitos contra la propiedad, y otros 72.439 de entre 16 y 17 años implicados en este tipo de delitos que incluyen robos, hurtos y extorsiones. A su vez, se contabilizó en ese mismo período 118 menores de 14 años inculpados por homicidios dolosos, con conocimiento y voluntad de matar o causar daño grave. Se diferencian del homicidio culposo, que ocurre por negligencia o impericia.

En la gran mayoría de los casos, para los menores de 14 años, los crímenes fueron cometidos con un arma blanca (40%) o con un arma de fuego (39%), lo que refleja la facilidad que tienen los menores para acceder a ellas. En el resto, los homicidios fueron perpetrados por otros métodos, tales como golpes o ahorcamiento. En cuanto a la franja de jóvenes de 15 a 19 años, hubo otros 2.110 jóvenes acusados de matar a otra persona en el mismo período de 8 años.

 

Durante el debate en el recinto estuvo presente Romina Monzón, la mamá de Jeremías, quien manifestó su dolor por el asesinato de su hijo en manos de menores asesinos, como ella denomina a M.A., de 16, y a sus dos cómplices de 14 años.  El 18 de diciembre, Jeremías fue emboscado, torturado y asesinado de 23 puñaladas. El ataque se filmó y el cuerpo del chico se encontró en un galpón cuatro días después. Por el homicidio, además de M.A. y los dos menores no punibles, también está detenida la madre de la adolescente como partícipe necesaria.

 

 

“Estaban decididos a matarlo. Lo torturan exigiéndole unos videos que Jere nunca tuvo. Y muere sin entender de qué se lo estaba acusando. Es tan triste, es tan angustiante, es tan desgarrador, es tan injusto que ese nene hermoso al que tanto cuidamos, al que criamos, ya no exista”, expresó Romina. “¿Sabés la cantidad de menores asesinos que fueron liberando con una palmadita en la espalda? Entendieron que el sistema no los iba a atrapar y que tenían hasta los 16 años para delinquir y hacer lo que quisieran. Es tan grande el nivel de desidia del Estado que no piensan en los derechos humanos de las personas que asesinaron”, reflexionó. A su vez, Romina consideró que de salir la ley, será “el legado de Jere” para otros casos. La ley no es retroactiva, por lo cual se aplicará en otras futuras causas.

 

 

También estuvo en el debate Marcos Gómez, el papá de Kim, la nena violentamente asesinada en La Plata durante un robo cometido por dos jóvenes, uno de 18 y otro de 14 años. Los delincuentes emboscaron a la mamá y se llevaron su vehículo con la nena que fue arrastrada 15 cuadras y falleció por la gravedad de las heridas sufridas.

"Creo que reducir la edad a 14 años está bien. A esa edad los chicos empiezan a diferenciarse en términos de conducta delictiva. Quienes somos papás de víctimas tener una ley no nos cambia en nada. Ojalá que esta lucha que estamos haciendo pueda cambiar algo en serio, porque sólo bajar la imputabilidad no va alcanzar", reflexionó. Finalmente indicó: “La ley no es retroactiva, luchamos por futuras víctimas.”

Viviam Perrone, presidenta de la asociación Madres del Dolor y mamá de Kevin Sedano, destacó que su postura no solo contempla el derecho de las víctimas, sino también la situación de los jóvenes victimarios. Propuso la necesidad de que el Estado intervenga de manera temprana para ofrecer un acompañamiento real a quienes inician el camino del delito, evitando que su situación escale hacia crímenes más graves. En su experiencia como familia de abrigo observó cambios positivos inmediatos en niños judicializados por violencia o abuso una vez que reciben contención en un entorno familiar.

 


"Creo que estos jóvenes que están en el camino del crimen deben recibir algún acompañamiento, deben recibir realmente que el Estado haga algo con ellos". Viviam explicó que “el objetivo no debe ser simplemente el castigo, sino evitar que los jóvenes sean utilizados por redes criminales. Al respecto, señaló que ofrecer salud, amor y contención es fundamental para reducir la cantidad de delincuentes en las calles”.

 

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