El “fenómeno Shein” ya copó Avellaneda y Once y golpea a la producción local

En el barrio porteño de Once se venden artículos idénticos a los de las plataformas chinas. Los clientes destacan que los precios son competitivos y que no tienen que esperar semanas por la entrega.

Botellas con personajes de moda como Kuromi y Cinnamoroll a $ 6.000, espejos led con cambio de luz por $ 12.000, llaveros Labubu a $ 7.500, encendedores eléctricos a $ 3.300 y hasta impresoras bluetooth por $ 13.000.

Todos estos productos, populares en Shein y Temu, ya se consiguen en locales de Once, el tradicional barrio porteño conocido como el paraíso de las compras, sin aduana ni demoras en la entrega.

 

 

Los comercios de indumentaria atraviesan una severa crisis como resultado del aumento de las compras personales vía viajes al exterior y comercio electrónico. Esta dinámica impacta en que los locales de zonas comerciales destacadas por ofrecer indumentaria a bajo precio, compren mercadería por esa misma vía para abaratar costos y hacer frente a la competencia china.

 

El dato que relevó la Cámara Industrial Argentina de Indumentaria (CIAI) puso en evidencia la situación de los comerciantes de Avellaneda y Once, donde se reporta un creciente porcentaje de prendas importadas.

Este cambio altera un equilibrio en el negocio, ya que afecta a la producción textil argentina, que tenía como refugio a estas zonas comerciales a cielo abierto.

 

 

El desembarco indirecto de marcas de fast fashion internacionales en estos polos comerciales genera preocupación en los fabricantes nacionales. Dicho movimiento implica una transformación estructural de la cadena de valor en la moda argentina, empujando a las marcas locales a redefinir sus estrategias de producción y competitividad, pero también a fabricar menos.

 

En los polos comerciales de Once y la avenida Avellaneda, en Flores, la proporción de ropa importada en los locales mayoristas se encuentra en aumento.

 

Juliana Coria, una influencer dedicada a realizar tours de compras en Once, comentó que además de China, también se pueden ver prendas originarias de Taiwán y Turquía.

En Once, Daniela y Camila llevan adelante Moda Sustentable, un emprendimiento que importa saldos de temporadas anteriores de marcas internacionales, entre ellas Shein"Acá podés ver, tocar, probarte y llevarte la prenda en el momento. Si no te gusta, la cambiás. Aceptamos todas las formas de pago, vendemos por mayor y menor, y tenemos cuotas. No dependés de que el paquete llegue, como pasa online, que puede tardar 40 días o directamente no llegar", contaron.

"Shein lanza miles de modelos por día. Nosotras trabajamos con colecciones pasadas, así que no siempre tenemos lo que buscan, pero sí opciones parecidas o mejores. A veces se sorprenden más con lo que encuentran acá que con lo que ven online", agregaron.

 

Sistema puerta a puerta

 

 
 

La importación de ropa de manera directa, mediante el puerta a puerta, también perjudica a los comerciantes locales. Solo en julio de 2025, las compras bajo este régimen crecieron 30% respecto al mes anterior y un asombroso 390% en relación a julio de 2024.

En los primeros siete meses del año, el volumen importado alcanzó los 408 millones de dólares, un 2585 más que en el mismo lapso de 2024.

 

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