Tras el salto del dólar, llegan aumentos de precios de entre 5% y 9% a las góndolas, pero los supermercados se resisten a aceptarlos.
Se repite la situación que ocurrió con la salida del cepo en abril, cuando creció la tensión entre fabricantes que buscaban que se apliquen las subas pretendidas y cadenas comerciales que se negaban a hacerlo.
El directorio de una de las empresas fabricantes de alimentos más grandes del país se reunió, fuera de agenda, el miércoles a última hora. Allí se determinaron la nueva lista de precios que regirá a partir de hoy, primer día de agosto.
A diferencia de los meses anteriores, esta vez, los aumentos serán de entre 4,5% y hasta 7% en los alimentos de la canasta básica. Solo unos pocos mostrarán alzas por debajo de esa banda.
Entre las alzas, se incluyen aceites y harina (7% en cada rubro), fideos (con subas de 5% en promedio), azúcar (también con el 5%); polvos para preparar bizcochuelos y flanes (4,5% en promedio); lo mismo que la sal.
En el rubro de los lácteos, los aumentos que aplican algunas de las empresas líderes van del 2% (leche fluida) al 4% (quesos).
También habrá incrementos en los rubros de productos para la limpieza y la higiene personal, muy probablemente por encima de la inflación, algo que se terminará de definir en las próximas horas.
Algunas de las empresas líderes fabricantes de productos de la canasta esencial, tenían previsto "aguantar" las listas de precios mientras el valor del dólar mayorista no superara los $1.300.
Las ventas planchadas a nivel minorista le ponen un límite contundente a la posibilidad de recomponer los márgenes. Ese límite, de acuerdo a distintas consultas formuladas por este medio entre compañías líderes del consumo masivo, estaba en torno de los $1.300.
Ese es el umbral que se superó en las últimas horas; y que puso en guardia a las compañías.
El rubro de los alimentos viene jugado a favor de la estrategia del Gobierno para mostrar un IPC más bajo. Fue clave, de hecho, en la medición de mayo y junio, que dio apenas el 1,5% y apenas 0,6% respectivamente.
Para julio, las principales consultoras económicas que monitorean la evolución de los precios semana tras semana esperan una inflación de entre 1,7% y 1,9%, pero con los alimentos yendo unas décimas por detrás de ese promedio.
Hasta el momento no hubo contactos entre Economía y distintas cadenas de supermercados.
Las principales compañías del consumo masivo vienen achicando los márgenes de ganancia desde el año pasado. Habían llegado a un nivel máximo en el año 2023, en medio de la incertidumbre económica, sin dólares para pagar las importaciones, y sin un horizonte claro en el plano político.
Un tipo de cambio que se eleva 14% en un solo mes será difícil de absorber por la industria de los artículos de consumo masivo.
Y menos con un alza de las tasas de interés, que el Gobierno acaba de convalidar en el 65% anual. Esos mayores costos, empresarios suelen trasladarse rápidamente a las góndolas.
Lo dicho más arriba: bajo el actual contexto de actividad enfriada, es probable que ese traspaso no sea automático como sucedió en otros tiempos.
Pero en las últimas horas, las empresas formadoras de precios quedaron en vigilia para monitorear cómo sigue el mercado del dólar. Y también las tasas de interés.