La industria textil argentina atraviesa uno de sus peores momentos en décadas, marcada por una combinación letal de caída en las ventas, exceso de inventarios, pérdida de empleo formal y una competencia desleal impulsada por un boom de importaciones.
Los datos en los últimos informes son inéditos por lo grave: el gasto en ropa importada alcanzó un récord histórico de US$1.572 millones entre enero y mayo de este año, un aumento del 136% interanual y un 9% por encima del máximo previo que fuera registrado en 2017.
Este fenómeno, exacerbado por las políticas gubernamentales de apertura comercial y una desregulación en los controles aduaneros, está asfixiando a un sector que emplea a más de 500.000 trabajadores y representa un pilar clave de la economía nacional.

Solamente entre enero y mayo de 2025:
-Las compras de ropa en el exterior aumentaron un 136%, alcanzando un récord histórico de USD 1.572 millones.
-Las importaciones textiles crecieron un 93%, con precios de ingreso mínimos (FOB por kilo promedio en USD 5,67), lo que potencia la competencia desleal.
-El 70% del consumo interno de indumentaria ya es abastecido por productos importados.
-La producción local se desplomó: –14% en hilados, –26% en tejidos, con más de 5.000 empleos perdidos, 10.000 suspensiones y 8 de cada 10 empresas reduciendo su actividad.
Una encuesta de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI) correspondiente al tercer bimestre de 2025 reveló que las ventas de indumentaria cayeron un 7,7% interanual, con el 56% de las empresas reportando pérdidas y solo un 32% registrando incrementos.
Este retroceso revirtió la tendencia positiva de bimestres anteriores, profundizando la crisis. Además, el 35% de las firmas señaló un exceso de stock (inventarios), lo que refleja una demanda interna debilitada, atribuida en un 77% a la pérdida de poder adquisitivo de la población.
Los altos costos de producción, combinados con la incapacidad de trasladar incrementos salariales a los precios —el 58% de las empresas no pudo hacerlo y un 23% lo hizo parcialmente—, han generado un escenario de márgenes reducidos y rentabilidad comprometida que termina de cerrar el círculo de fuego que amenaza a la actividad.
Impacto en el empleo y la cadena de pagos
El empleo formal, uno de los pilares del sector, está en declive. El 24% de las empresas redujo personal mediante jubilaciones o renuncias no cubiertas, mientras que el 18% recurrió a despidos, un aumento de cinco puntos respecto al bimestre anterior. Solo el 2% contrató nuevo personal, frente al 10% en períodos previos.
La Fundación ProTejer estima que, en el último año, un tercio de los empleos industriales perdidos en Argentina corresponden al sector textil.