Pablo Maximiliano permanece internado en terapia intensiva con el 60% de su cuerpo quemado.
El hombre se prendió fuego en su lugar de trabajo, una empresa de transporte ubicada en Provincias Unidas al 3200, luego de no recibir respuestas ante un reclamo salarial tras su desvinculación.
El caso cobró fuerte repercusión pública luego de que se viralizara un video en el que se lo ve rociándose con combustible antes del desenlace. En ese contexto, intervino personal policial que intentó reducirlo utilizando una pistola Taser, una acción que ahora es eje central de la investigación judicial.
El custodio recibe una descarga de una pistola Taser que fue sostenida durante al menos diez segundos. Rápidamente, se ve que se inicia el fuego, por lo que el hombre se tira por las escaleras hasta ser asistido con un matafuegos por los propios uniformados. Dos policías que fueron a sujetarlo mientras estaba en el piso también se quemaron.
Desde un primer momento intervino el fiscal Matías Edery, quien avanzó con distintas medidas investigativas, como la toma de testimonios, análisis de imágenes y una pericia de Bomberos.
Ahora, otra unidad fiscal intentarán esclarecer si los segundos de descarga de la pistola fueron los causantes de las llamas que afectaron la salud de Pablo O.