Turista Rosarino: la vidriera que retrata la gastronomía y el pulso cultural de la ciudad

Fernando, creador de una de las cuentas más activas sobre Rosario en redes sociales, cuenta cómo surgió su proyecto, qué lo inspira y cómo analiza el presente de la gastronomía local.

Con una mirada sensible y cercana, Fernando se propuso mostrar la ciudad desde los sabores, rincones y eventos que a veces pasamos por alto. “Turista Rosarino” es mucho más que una cuenta de Instagram: es un termómetro del gusto rosarino y una guía afectiva de experiencias. Charlamos con él sobre el detrás de escena de su emprendimiento, la escena cultural y cómo cambió el hábito de consumo en la ciudad.

 

¿Cómo nace la cuenta de Turista Rosarino?

Nace de ir mucho a desayunar. Me gustaba mostrar los platos, los lugares, la comida, y se fue dando natural. Después se sumó la parte de eventos y cultura rosarina, que me parece que vale la pena mostrar.

 

¿Encontrás una identidad en la gastronomía de Rosario?

Sí, totalmente. Hace poco estuvo el Burgerland, por ejemplo, que fue un éxito rotundo. Creo que superó las expectativas y marcó una vara alta. Rosario tiene una impronta fuerte, aunque a veces cuesta sostenerla.

 

¿Hace cuánto estás con este proyecto y te dedicás de lleno a él?

Desde el 2021.Esto es un hobby/trabajo, aunque lo tomo con mucho compromiso. Estudié marketing, me encanta “vender” lo que la ciudad tiene para ofrecer.

 

¿Preferís mantenerte anónimo en la cuenta?

Sí. Me gusta que sigan la cuenta por lo que se ve de Rosario, no por mí. A veces aparezco en alguna presentación, pero no es lo importante. El eje siempre es la ciudad.

 

¿Notas un cambio en la gastronomía desde la pandemia hasta hoy?

Sí, muchísimo. Cambió el poder adquisitivo y eso afectó los hábitos. Ir a cenar hoy es caro: mucha gente opta por desayunar o merendar afuera, que también cuesta, pero menos. Ir por un vermú y una picada con amigos es más accesible y mantiene la experiencia de salir.

¿Las cafeterías de especialidad marcaron una nueva etapa?

Sí, son parte del cambio. Conozco el mundo de las cafeterías de especialidad gracias a amigos, como los chicos de Groovin´ Cafe. Cada lugar tiene su sello. Algunos traen café de Buenos Aires, otros tuestan acá. Se esmeran por diferenciarse y eso es valioso.

 

¿Y la noche rosarina? ¿Desmejoró?

No sabría decirte con certeza, porque yo ya a las 10 estoy en casa (risas). Tengo 40 y soy más del turno tarde. Pero noto que cambió: la gente sale menos de noche y más a la tarde o después del trabajo. El after office ya no existe, la gente ahora va más por la merienda.

 

¿Te ha sorprendido algún lugar que visitaste sin muchas expectativas?

Sí, me pasó. A veces entrás a un lugar espectacular y la comida no está a la altura. O al revés: lugares simples, pero con un trato increíble, platos riquísimos, buena relación precio-calidad. Eso suma mucho.

 

¿Te sentís un crítico gastronómico o simplemente disfrutas?

Disfruto. Obvio que me fijo en detalles porque me sale natural, pero no soy de ir con el ojo clínico. Si algo no me gusta, no lo publico. Lo hablo con el dueño. Mis reseñas son sobre lo que el lugar ofrece, no me gusta la palabra “recomiendo”.

 

¿Rosario está preparada para recibir turismo gastronómico?

Sí, sin dudas. Pero el rosarino se aburre rápido. El turismo puede darle vida a propuestas temáticas que necesitan rotación. Pasa en Buenos Aires y acá también podría funcionar.

 

¿Qué opinás del evento de Olga en el Monumento y del Burgerland como fenómenos culturales recientes?

Me encantaron. Olga me parece espectacular por su impronta social, por darle voz a la gente. Y el Burgerland fue una gran apuesta. También valoro eventos como el Open House, las visitas al Cementerio El Salvador, las cúpulas, ferias, recitales gratuitos. Hay de todo para hacer con y sin plata.

 

¿Y el 20 de junio, lo ves como el gran evento de la ciudad?

Sí, es el más importante. El Monumento no tiene comparación. Todo lo que se genera alrededor, desde bandas invitadas hasta actividades culturales, es tremendo. Rosario tiene esa mística.

 

¿Qué lugar te gusta más de las Colectividades?

Siempre iba al stand de Japón. El tempura es mi favorito. Me gusta también la propuesta post pandemia: poder ir a las sedes durante el año y probar sus platos. Está más ordenado, más seguro, y con opciones más accesibles para compartir.

 

¿Qué pensás de las noches de peatonales? ¿Ayudan al comercio y la gastronomía?

Sí, son súper positivas. Le dan vida a la peatonal Córdoba, permiten horarios diferentes y también visibilizan a los emprendedores. Las ferias como Viva Emprendedoras son fundamentales para generar circulación y apoyar a lo local.

 

Por último, ¿cómo definirías a la cultura rosarina en pocas palabras?

Única. Porque tenemos a Messi, Fontanarrosa, Di María, Lito Nebbia, Nicky Nicole... y tantos más. Rosario es grande para algunas cosas y chica para otras, pero lo tiene todo.

Desde su cuenta, Fernando construye un puente entre el sabor y la identidad, entre el paseo cotidiano y el orgullo por la ciudad. “Turista Rosarino” no solo recomienda platos, sino que propone una forma de mirar Rosario: con atención, con ganas de salir y con el disfrute como guía.

 

 

 

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