Los críticos han calificado la nueva ley de discriminatoria y varios países europeos advierten de que corre el riesgo de socavar los "principios democráticos".
Este lunes, la nueva ley superó su tercera y última lectura en la Knéset (parlamento unicameral de Israel) por 62 votos a favor y 48 en contra. Contó con el voto a favor del primer ministro, Benjamin Netanyahu.
El proyecto de ley estipula que los palestinos condenados por tribunales militares israelíes por llevar a cabo ataques mortales considerados "actos de terrorismo", serían ejecutados en la horca en un plazo de 90 días, con un posible aplazamiento de hasta 180 días.
En teoría, los israelíes judíos también podrían ser ejecutados en virtud de esta ley, pero en la práctica es casi seguro que esto no ocurriría, ya que la pena de muerte solo podría aplicarse cuando la intención del ataque sea "negar la existencia del Estado de Israel".
La legislación fue impulsada con fuerza por la extrema derecha, con el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, como principal ponente. Tras la votación, publicó en X: "¡Hemos hecho historia! Lo prometimos. Lo hemos cumplido".
Limor Son-Har-Melech, pertenenciente al partido de Ben-Gvir y quien sobrevivió a un ataque perpetrado por hombres armados palestinos en el que murió su marido, defendió que la ley era necesaria, citando el ejemplo de cómo uno de los asesinos de su marido fue posteriormente puesto en libertad y participó en los ataques del 7 de octubre de 2023 contra Israel.
"Durante años, hemos soportado un cruel ciclo de terror, encarcelamiento, liberación mediante acuerdos imprudentes y el regreso de estos monstruos humanos para volver a asesinar a judíos", afirmó durante el debate en el Parlamento.
EL MINISTRO DE SEGURIDAD ISRAELÍ CELEBRÓ CON CHAMPAGNE LA APROBACIÓN DE LA PENA DE MUERTE PARA CONDENADOS POR ASESINATO TERRORISTA
