La misma tecnología que el gobierno nepalí intentó prohibir fue utilizada por decenas de miles de personas para ayudar a elegir a la nueva líder interina del país, Sushila Karki.
La semana pasada, un intento de prohibir las redes sociales en Nepal derivó en protestas violentas, la destitución del primer ministro, el Parlamento en llamas y soldados en las calles de la capital. Y, finalmente, la misma tecnología que el gobierno intentó prohibir se utilizó para ayudar a seleccionar a la nueva dirigente del país, ya que más de 100.000 ciudadanos se reunieron periódicamente en un chat virtual para debatir el futuro del país.
El papel de Discord en la crisis en Nepal puede verse como un arco narrativo que no está exento de cierta ironía: un gobierno prohíbe las redes sociales, es derrocado por una ola de protestas y luego reemplazado por uno interino elegido a través de una de las plataformas digitales que había intentado bloquear.
“El Parlamento de Nepal ahora es Discord”, dijo un creador de contenido de 23 años citado por The New York Times, cuando la plataforma ya desempeñaba un papel central e inédito en la toma de decisiones políticas.
De la indignación en las calles a la caída del gobierno
¿Cómo se llegó hasta aquí? Después de la turbulenta abolición de una monarquía absolutista en 2008 se inició un período democrático de nuevas libertades que se fue deteriorando. Este mes, la decisión del gobierno de bloquear 26 plataformas de redes sociales desencadenó un estallido de los jóvenes de la Generación Z. El bloqueo fue la punta del iceberg de un malestar más profundo con el autoritarismo, la desigualdad y la corrupción de la élite política.
La represión a las protestas dejó 30 muertos y retroalimentó la ira. Lo que siguió dio la vuelta al mundo: el gobierno colapsó en una Katmandú en llamas. Cuando el ejército entró en acción para restablecer el orden e impuso un toque de queda, miles de nepalíes recurrieron a Discord para debatir el futuro del país.
“Discord se convirtió en un espacio de encuentro para que los jóvenes nepaleses se reunieran y debatieran el camino a seguir”, dijo Pranaya Rana, un periodista residente en Katmandú que escribe el newsletter Kalam Weekly.
Las maneras en las que los jóvenes se vinculan con la política pueden ser un verdadero enigma para los adultos. No se hubiera sospechado que dos eventos determinantes a nivel global de los últimos días, la revuelta de la generación Z en Nepal y el asesinato de Charlie Kirk, iban a estar vinculados a una misma plataforma digital alejada del mainstream.

De la inteligencia artificial (IA) a las redes, la relación entre la tecnología y los procesos políticos cambia a la velocidad de la luz. Si en 2009 el mundo se enteró de cómo los manifestantes se organizaban por Twitter durante las protestas en Irán y en 2016 el escándalo de Cambridge Analytica demostró hasta dónde llegaba el poder electoral de Facebook, 2025 bien podría marcar un hito como el año en que un país, Nepal, eligió a su primer ministro por Discord.
Aunque mantiene una fuerte base de usuarios de videojuegos, su atractivo se extendió a múltiples intereses como la música o el deporte, y también sirvió para armar comunidades que debaten temas que prefieren mantener alejados del escrutinio público, como las criptomonedas o las apuestas.
La expansión de Discord también alcanzó el terreno político, a medida que la plataforma dejó de ser un espacio casi exclusivo para gamers y comenzó a ser utilizada por activistas y grupos con agendas ideológicas. Este paso estuvo cargado de varias polémicas, que le valieron a la plataforma ser señalada como un lugar que puede incentivar conductas radicalizadas e incluso se usado como sitio de reclutamiento de grupos neonazis.
El primero de esos episodios ocurrió en 2017, cuando supremacistas blancos recurrieron a Discord para coordinar la marcha “Unite the Right” en Charlottesville, que terminó con múltiples hechos de violencia y dejó un muerto. En 2022, Discord quedó en la mira por la masacre de Buffalo, en la que un joven de 18 años asesinó a diez personas en un supermercado. El atacante utilizaba la plataforma para registrar pensamientos, conversar con conocidos y compartir memes racistas. Y el caso más resonante probablemente sea la filtración de documentos clasificados del Pentágono en 2023 por parte de un joven universitario, que expuso la seguridad nacional norteamericana.

Lejos de aceptar ser considerada como un caldo de cultivo para la extrema derecha y la radicalización, la plataforma lanzó varias iniciativas y afirma que esas actividades son minoritarias en sus servidores. “Discord hizo varias cosas, como el filtrado de grupos, han dado de baja usuarios. Pretende seguir siendo una plataforma vendible, popularmente aceptada”, dijo Belbis.
Volvió a quedar en el centro del debate tras el asesinato del activista conservador Charlie Kirk. El acusado, Tyler Robinson, de 22 años, usó la plataforma pocas horas después de disparar y confesó ante un grupo privado de amigos. “Fui yo, lo siento por todo esto”, escribió, antes de anunciar que se entregaría. Discord colaboró con el FBI aportando copias de estos mensajes y datos sobre la actividad de Robinson.
La noche anterior a su detención, Robinson también había participado en distintos chats en los que bromeaba sobre las imágenes difundidas por la policía. También trascendieron comentarios sobre la necesidad de recuperar armas y municiones escondidas, aunque la empresa aclaró que esos intercambios probablemente ocurrieron en otra aplicación de mensajería y no en su plataforma.
Discord suspendió la cuenta de Robinson por violar su política de “comportamiento fuera de la plataforma” y afirmó que no encontró pruebas de que hubiera planificado el ataque dentro de sus servidores. Sin embargo, el caso reavivó el debate sobre el rol de este tipo de espacios en procesos de radicalización de los jóvenes. El gobernador de Utah, Spencer Cox, denunció que Robinson habría adoptado posturas extremistas en “los rincones más oscuros de Internet”, entre los que incluyó foros, memes políticos y chats de Discord.
