
Asimismo, el intendente es respaldado por la ex presidenta Cristina Kirchner, que tiene una imagen que resurge con fuerza, poseyendo una popularidad cercana al 40%, lo que indica un sólido respaldo kirchnerista que podría beneficiar a Ascúa.

En un escenario donde el electorado anhela un cambio, el exgobernador y radical Ricardo Colombi no logra despegar. A pesar de contar con una base leal, su imagen se diluye entre quienes migran hacia otros espacios.
Mientras que, de acuerdo al mismo estudio, el candidato de La Libertad Avanza, Lisandro Almirón, no logra ratificar la estructura del gobierno nacional y transformarlo en votos de los seguidores libertarios.
En este marco, el panorama electoral es competitivo. Ascúa lidera con un 22% de las preferencias, seguido de cerca por Juan Pablo Valdés, el hermano del actual gobernador, con un 21%. El exgobernador Colombi y Almirón siguen detrás, reflejando un electorado dividido que genera un terreno fértil para alianzas estratégicas.
Las motivaciones de voto son variadas, con el deseo de cambio dominando entre los votantes opositores. Esta dinámica es alimentada por un rechazo hacia Valdés y una administración provincial que muchos consideran agotada tras 25 años del mismo ciclo político.
La gestión del ejecutivo provincial bajo el liderazgo de Valdés enfrenta un ambiente de creciente desconformidad entre los votantes. Según el mismo estudio, el apoyo hacia esta conducción ha disminuido, posicionando la aprobación en un 53%. A pesar de que este número refleja aún una mayoría, la tendencia es negativa debido a múltiples factores que están erosionando la confianza pública.

Entre las principales dificultades que encontró el gobierno provincial está el caso Loan, que ya lleva un año desaparecido. Mientras que también se evidencian deficiencias notables en sectores como la educación y la salud, que son vistos como críticos por segmentos significativos de la población. En particular, la falta de infraestructura y los servicios básicos inadecuados son motivo de quejas recurrentes, repercutiendo especialmente entre las comunidades del interior de la provincia.
El informe señala que uno de los mayores desafíos que enfrenta la administración de Valdés es la precariedad percibida en las obras públicas, a pesar de los esfuerzos por mantener una imagen de progreso y movimiento. Dichos esfuerzos parecen no alcanzar para contrarrestar la percepción de que el gobierno provincial está priorizando la visibilidad mediática por encima del impacto real en las condiciones de vida de los ciudadanos.
