La presidenta del Concejo Municipal de Rosario, María Eugenia Schmuck volvió a plantear la necesidad de regular las aplicaciones de transporte de pasajeros. Su propuesta busca incorporar a Uber, DiDi y otras plataformas al sistema municipal, con licencia profesional, seguro específico, VTV vigente y reglas de seguridad para conductores y usuarios.
La discusión sobre la regulación de las aplicaciones de transporte vuelve a ocupar un lugar en la agenda de Rosario. La concejala María Eugenia Schmuck sostiene que Uber, DiDi y las demás plataformas ya forman parte de la movilidad cotidiana de la ciudad y plantea avanzar con un marco legal que establezca condiciones para su funcionamiento.
“Hay que hacerlo porque la ilegalidad no protege a nadie. Deja con menos garantías a quien viaja y convierte en infractor a quien maneja porque necesita un ingreso. Mi posición siempre fue clara: hay que legalizar las plataformas. Reconocer que ya son parte de Rosario y establecer condiciones de seguridad para todos. Conductores identificados, seguros adecuados y empresas que asuman su responsabilidad”, explicó María Eugenia Schmuck en diálogo con INFOROSARIO.
“No tenemos que elegir entre avanzar y cuidarnos. Rosario puede hacer las dos cosas. Queremos libertad para elegir cómo viajar, pero no la ley de la selva. Futuro, sí; con reglas para todos”, aclaró sobre la falta de un marco específico que deja con menos garantías a quienes utilizan estos servicios y coloca en una situación de infracción a quienes encuentran en las aplicaciones una fuente de ingresos.

La concejala recordó que presentó su primer proyecto sobre el tema en 2018, cuando la llegada de las aplicaciones a Rosario todavía generaba resistencia: “Cuando presenté el primer proyecto, en 2018, las apps de movilidad no habían llegado a Rosario y hablar de legalizarlas era muy resistido. Hubo protestas, descalificaciones, y durante años ni siquiera quisieron debatirlo”.
Ocho años después, consideró que el escenario cambió. A su entender, los usuarios incorporaron las aplicaciones por su practicidad y por la posibilidad de acceder a alternativas de transporte, mientras que miles de conductores encontraron en ellas una fuente de ingresos.
“Mi posición siempre fue clara: hay que legalizar las plataformas. Reconocer que ya son parte de Rosario y establecer condiciones de seguridad para todos. Lo que antes parecía una discusión ideológica hoy es una cuestión de sentido común. Ya no estamos discutiendo si Uber va a llegar: llegó hace tiempo y los rosarinos lo eligieron”, remarcó
Consultada sobre cómo hará el gobierno municipal para asegurar el cumplimiento de las reglas, Schmuck aseguró: “La prioridad será cuidar a quien viaja y elige el sistema de apps por una cuestión económica, y darle tranquilidad a quien maneja para ganarse la vida. Queremos que cada rosarino sepa quién conduce y que, si ocurre algo, haya responsabilidades claras”.
La iniciativa propone ampliar el sistema municipal existente para incluir a las plataformas de transporte de pasajeros. Schmuck señaló que Rosario ya cuenta desde 2024 con una ordenanza y un registro de aplicaciones destinados a taxis y remises, y que el proyecto busca extender ese esquema a Uber, DiDi y otras empresas: “No partimos de cero. Estas plataformas deberán incorporarse al sistema municipal. Los conductores tendrán licencia profesional y un seguro específico; los vehículos contarán con la VTV vigente y las condiciones necesarias para que el traslado de pasajeros sea seguro”.

Entre las condiciones planteadas aparecen la licencia de conducir profesional para los choferes, un seguro específico, la VTV vigente y requisitos técnicos para los vehículos. La propuesta también contempla una tarifa mínima que no podría ser inferior a la correspondiente al boleto del transporte urbano de pasajeros. Para Schmuck, el objetivo es establecer responsabilidades claras frente a cualquier eventualidad durante un viaje. “Queremos que cada rosarino sepa quién conduce y que, si ocurre algo, haya responsabilidades claras”, subrayó.
Finalmente destacó: “Si aprobamos esta ordenanza, las reglas deberán cumplirse. Porque una ciudad moderna no abandona a las personas a su suerte: reconoce los cambios, toma decisiones y protege tanto al que viaja como al que trabaja”.
