Una sociedad política para presionar sobre el Ejecutivo: los ediles Juan Ignacio Rímini de la UCR y Jerónimo Gianello de La Libertad Avanza presentaron un proyecto en el Concejo para que la Municipalidad informe cuánto recauda por la tasa vial y cómo se ejecutan esos fondos.
El tributo apuntado es un recargo que se aplica sobre la venta de combustibles en la ciudad: hoy representa un 1,6% por cada litro de nafta, gasoil o GNC. En los papeles, su objetivo es financiar el mantenimiento, la mejora y la señalización de calles, aunque su funcionamiento y destino real vienen generando cuestionamientos desde hace tiempo por parte de la oposición.
No es la primera vez que el tema llega al recinto. El año pasado, Juan Ignacio Rímini había ido un paso más allá y presentó un proyecto para eliminar directamente el tributo, en un intento por descomprimir el costo que impacta en cada carga de combustible. Aquella iniciativa no avanzó, pero dejó planteado el eje de discusión en el Legislativo.
Ahora el enfoque es otro. El nuevo proyecto no busca derogar la tasa sino abrir los números: cuánto ingresa mes a mes, quiénes la pagan efectivamente y cómo se distribuyen esos recursos dentro de la estructura municipal. La jugada apunta a sumar información concreta antes de volver a dar la discusión de fondo.
El expediente ya ingresó al Concejo y se espera que comience a tratarse en las próximas semanas. Llega en un momento sensible: el conflicto en Medio Oriente empuja el precio de los combustibles y cada aumento se siente en el surtidor. En ese escenario, la tasa vial —que se cobra por litro— vuelve a quedar en el centro de la discusión.
El movimiento también vuelve a poner sobre la mesa una disputa más amplia: cómo funcionan las tasas en Funes, qué nivel de transparencia tienen y hasta qué punto reflejan —o no— los servicios que reciben los vecinos.
