¿Qué es lo que le pasa al cerebro en el caso de un ACV isquémico?

El caso de la boxeadora Alejandra “Locomotora” Oliveras  sigue conmocionando y generando muchas preguntas sobre esta lesión. Daiana Dossi, jefa del servicio de Neurología de Fleni Escobar, brindó detalles sobre sus síntomas, tratamiento y el rol preponderante de la rehabilitación. “Es la tercera causa de mortalidad en Argentina y la segunda a nivel mundial”, destacó la especialista.

“Cuando hablamos de ACV hablamos de una alteración abrupta del flujo de sangre que llega al cerebro. Hay dos tipos: el ACV isquémico que es una interrupción abrupta del flujo, producto de una arteria que se tapa; y el hemorrágico, que es una lesión de la pared de la arteria, que se lastima o se rompe producto de una aneurisma, una malformación vascular o por hipertensión por ejemplo, eso provoca la ruptura del vaso y hay una liberación de sangre hacia el cerebro. En ambos casos de ACV hay daño neuronal, uno por taparse una arteria y otro porque hay sangrado en la zona cerebral”, explicó a INFOROSARIO la doctora Daiana Dossi, jefa del servicio de Neurología de Fleni Escobar.

 

 

¿Qué es lo que le pasa al cerebro en el caso de un ACV isquémico?

En este caso, como le ocurrió a la reconocida ex boxeadora Alejandra “Locomotora” Oliveras, Dossi detalló que se interrumpe el flujo de sangre y al no haberlo, empieza a faltar el oxígeno que esas neuronas que necesitan para sobrevivir, en consecuencia, se dañan y se mueren. “Cuando se tapa una arteria, deja de llegar oxígeno y glucosa (entre otros nutrientes) a la neurona, esta sufre entonces un daño irreversible y se provoca la muerte neuronal, perdiendo la función que cumplía. En este proceso se liberan sustancias inflamatorias que pueden acelerar el daño inicial, pero también otras que cumplen un rol clave en la plasticidad y recuperación a futuro”, amplió.

 

 

Consultada por los factores de riesgo que generan un ACV, la neuróloga indicó que son básicamente los mismos que los de riesgo cardiovascular: hipertensión, colesterol alto, el azúcar alto o diabetes, el sedentarismo, la obesidad y sobrepeso, las apneas del sueño, la falta de ejercicio, el tabaquismo y alcoholismo.

Ante esta situación, la especialista subrayó la importancia de llevar una vida saludable: “De hecho, el 80 % de los ACV se produce por factores de riesgo, y este es el dato más interesante: de todos los factores de riesgo, el 80% son prevenibles con cambios en el estilo de vida, por eso la importancia de cuidarse. Teniendo hábitos saludables se puede prevenir un ACV isquémico. Ahora bien, hay otras causas como anomalías en el corazón, enfermedades como trombofilia, hay un montón de otras causas, pero el concepto y el mensaje importante es que en un 80% los ACV obedecen a factores de riesgo”.

“Es importante informar a la población sobre esto porque uno lo puede modificar, es una enfermedad muy prevalente, es la tercera causa de mortalidad en Argentina y la segunda a nivel mundial. Es una enfermedad muy discapacitante, entonces es fundamental saber cómo prevenirlo”, agregó la doctora.

 

Secuelas y rehabilitación

Según indicó Dossi, se puede hablar de secuelas cuando pasa la etapa aguda y cuando comienza la rehabilitación. “Es esperable que si hay un ACV extenso queden secuelas. Una vez que el paciente pasa la etapa aguda y está estable comienza la rehabilitación. El objetivo  de la rehabilitación es que pueda reinsertarse en la vida diaria: a nivel personal, familiar y laboral. No es solo volver a su casa”, expresó.

La rehabilitación se trabaja con un equipo multidisciplinario conformado por kinesiólogos, terapistas ocupacionales, fonoaudiólogos, neuropsicólogos, médicos y enfermeros. “A veces las secuelas no se pueden resolver por completo pero si tratamos de darle estrategias al paciente para que pueda tener su independencia”, remarcó.

Un concepto fundamental que explicó la jefa del servicio de Neurología de Fleni Escobar es la plasticidad neuronal, que es la capacidad de las neuronas no dañadas que están próximas al sitio del ACV comiencen a tomar el mando y reemplazar la función que cumplían las otras neuronas. Se generan nuevas conexiones para tratar de cumplir un nuevo rol y recuperar la funcionalidad perdida. “En general luego de los primeros 6 meses del ACV, uno puede hablar de secuelas permanentes cuando el paciente ya hizo una rehabilitación adecuada y los síntomas persisten en el tiempo. Ahí sí se puede decir que las chances de recuperación son menores. La capacidad de recuperación dependerá de la edad del paciente, cuanto más joven más chances de recuperarse por mayor plasticidad neuronal, del tamaño de la lesión y el tipo de rehabilitación que pueda realizar”, precisó.

Cabe destacar que Alejandra Oliveras, de 47 años, continúa internada en la Unidad de Terapia Intensiva del hospital “Dr. José María Cullen” tras haber ingresado el 14 de julio por un accidente cerebrovascular isquémico que afectó el hemisferio derecho de su cerebro.

Particularmente consultada por el caso de los ACV derechos, la doctora manifestó que “si es extenso suele haber dificultad para mover el lado izquierdo del cuerpo (cara, brazo y pierna), dificultad para ver lo que ocurre de ese lado, por el compromiso de la vía visual, dificultades para el tacto, sensibilidad, y algo característico es algo que se llama negligencia, que es la capacidad de atender al lado izquierdo”.

Asimismo puntualizó: “Es frecuente que no se tenga mucha noción de lo que ocurre en su lado izquierdo del cuerpo. Este síntoma hay que abordarlo de una forma integral y exhaustiva en la rehabilitación con un equipo que se especialice en estos síntomas y le brinde estrategias para mejorar la calidad de vida. En lo que respecta a lo cognitivo: el compromiso se caracteriza por afectar la atención, planeamiento y memoria”. Finalmente, enfatizó que “todos estos aspectos se trabajan en la rehabilitación y con terapias”.

 

This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.