Desde 1987, esta fecha fue establecida por las Naciones Unidas para concientizar y promover acciones concretas frente a dos fenómenos interconectados y devastadores: el uso indebido de sustancias psicoactivas y el tráfico ilícito de estupefacientes. “El 26 de junio es mucho más que una efeméride internacional; es una interpelación directa a los Estados, a las sociedades y a cada uno de nosotros. Sin embargo, más de tres décadas después, el balance es tan desafiante como incómodo”, apuntó Hernán Kovacevich, experto en delitos complejos.

“A lo largo de mi trabajo como abogado penalista especializado en delitos complejos, he presenciado cómo el sistema penal argentino —y en especial el santafesino— se ve desbordado por la presión social, la urgencia política y la complejidad estructural del narcotráfico. Las cárceles se llenan de pequeños eslabones: consumidores, mulas, vendedores callejeros, personas sin recursos ni contención que terminan siendo funcionales a una red mucho más grande, invisible y protegida. Esa red rara vez enfrenta consecuencias proporcionales al daño que produce”, manifestó a INFOROSARIO, el especialista.

¿Cómo se lucha contra el narcotráfico, un fenómeno a escala internacional y tan complejo? “La lucha contra el narcotráfico no puede ni debe simplificarse a una fórmula represiva. Tampoco puede ignorar las múltiples causas que alimentan el consumo problemático: la exclusión social, la marginalidad, la falta de acceso a la salud mental, a la educación, a espacios comunitarios y a un proyecto de vida digno. Quienes trabajamos en el fuero penal sabemos que muchas veces se judicializa la consecuencia sin atacar el origen. Mientras tanto, el tráfico ilícito de drogas opera con una lógica de mercado transnacional: rutas aéreas y terrestres, lavado de dinero, colusión institucional, corrupción estructural, connivencia política. Todo esto ocurre mientras se insiste en mostrar que la guerra contra las drogas se libra en barrios vulnerables, con operativos mediáticos, incautaciones menores y detenciones que no desarman ninguna cadena de valor criminal”, detalló el abogado y ex investigador federal.
Este año, el UNODC (Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito) enfatiza que la prevención es la herramienta más eficaz, más justa y más humana para enfrentar el fenómeno de las drogas: “Prevenir implica educar, acompañar, ofrecer oportunidades, fortalecer la salud pública, intervenir comunitariamente. Y también implica dejar de mirar al consumidor como un enemigo del orden social y empezar a verlo como un sujeto de derecho”.
Con una vasta experiencia, Kovacevich analizó: “En este sentido, el enfoque argentino todavía arrastra un sesgo punitivista. Aunque existen programas de abordaje de adicciones desde una perspectiva de salud (como el SEDRONAR o los CET de distintas provincias), su cobertura es insuficiente, su alcance desigual y su financiamiento inestable. La demanda supera largamente la respuesta. Y la justicia penal, en lugar de estar al servicio de la contención, termina operando como dispositivo de castigo”.
El caso argentino: entre la desfederalización y el riesgo de fragmentación
La Ley 26.052 de desfederalización parcial del microtráfico —que habilita a las provincias a investigar y perseguir penalmente los delitos menores de drogas— ha tenido efectos dispares. “En Santa Fe, por ejemplo, la implementación de esta ley ha permitido una persecución más ágil de puntos de venta, pero también ha profundizado la criminalización de sectores empobrecidos, sin un correlato en el desmantelamiento de redes más amplias. El Estado necesita herramientas integrales de inteligencia criminal, formación especializada, análisis de datos, cooperación interjurisdiccional y una lectura estratégica del fenómeno narco. No alcanza con identificar al vendedor barrial si no se investiga cómo llegan las sustancias, quién lava el dinero, quién protege esas actividades. La respuesta no puede fragmentarse en intervenciones aisladas, sino que debe articularse en un sistema de justicia complejo, preventivo y restaurativo”, expuso.

Consultado por cómo abordar la problemática de manera eficiente y cuáles son los principales desafíos, Hernán Kovacevich remarcó: “Hoy, 26 de junio, más que nunca, necesitamos salir de la comodidad de los discursos y apostar a una verdadera transformación. Como abogado defensor, como ciudadano y como parte de una comunidad comprometida con la Justicia, creo firmemente que el abordaje integral del consumo de drogas y del narcotráfico debe articular políticas sociales, sanitarias, educativas y judiciales. Con sensibilidad, con datos, con inversión y con humanidad”.

Finalmente indicó: “Porque no se trata de guerra contra las drogas, sino de una lucha por la vida. Una vida digna, con derechos, con oportunidades, con justicia social”.
Este día no solo recuerda la dimensión global del problema, sino que también impulsa a implementar acciones eficaces y concretas en comunidades y gobiernos para enfrentar una crisis que afecta a millones.
