Los Jarrones Chinos Losada y LAA

Hay una discusión que atraviesa a Unidos para Cambiar Santa Fe y que es probable que se vuelva más incómoda a medida que se acerque 2027 electoral: cuánto puede ampliarse la coalición hacia La Libertad Avanza sin alterar la identidad de los partidos que la integran con impostación forzosa. La pregunta dejó de ser una especulación lejana porque ayer hubo dos hechos que pusieron sobre la mesa. El PRO santafesino –a través de Cristian Cunha, uno de sus referentes– volvió a señalar la conveniencia de que el oficialismo provincial formalice alianza con La Libertad Avanza; y en simultáneo, el Partido Socialista también ayer lanzó una campaña que parece apuntar en dirección contraria, para recuperar identidad propia frente al clima político hegemonizado por Javier Milei.

Cunha no improvisó la propuesta. El primer movimiento explícito había sido suyo, allá por abril, cuando planteó incorporar el espacio libertario al frente Unidos en Rosario. Aquella vez sostuvo que había que “dialogar y tender puentes” con los libertarios y que, así como el PRO y el socialismo habían logrado superar diferencias para construir Unidos, ahora había que intentar algo similar con la fuerza de Milei.

El argumento era esencialmente electoral y tenía un destinatario preciso: Juan Monteverde. Cunha advertía que una candidatura de izquierda podía beneficiarse de la fragmentación del voto antiperonista. En abril llegó a decir que no había que dejarle “la lapicera” al concejal de Ciudad Futura.

La propuesta provocó entonces una primera grieta. Mientras dirigentes del PRO como Gisela Scaglia dejaban abierta la posibilidad de un entendimiento y desde la UCR Felipe Michlig reclamaba no cerrarle la puerta a nadie, el socialismo reaccionaba con dureza.

Esteban Paulón advertía que el PS no tenía nada que ver con compartir espacio con LLA y calificaba al gobierno de Milei como un “modelo de crueldad”. Pablo Javkin, por su parte, cuestionaba las alquimias electorales y planteaba que no representaban lo mismo.

Cuatro meses después, el planteo vuelve con el mismo razonamiento, pero en un escenario que Cunha considera diferente. En declaraciones a Radio 2, el secretario de Cooperación de Maximiliano Pullaro sopesó ayer que ahora existe en el plano local esta tercera fuerza competitiva capaz de dividir el voto no kirchnerista y favorecer a Monteverde. Por eso propuso que Unidos y los libertarios se sienten a buscar una síntesis. Eso sí: pragmático aclaró que habla de un “acuerdo electoral”, no necesariamente de una fusión.

El problema es que una eventual ampliación hacia la derecha no sería solo una cuestión de ingeniería electoral. También obligaría a Unidos a resolver una contradicción política cada vez más visible: la coalición que llevó a Pullaro a la Gobernación contiene en su interior sectores que no tienen la misma lectura sobre el gobierno nacional ni sobre el tipo de Estado que debería construirse.

Este lunes, mientras el PRO volvía a hablar de un acuerdo con LLA, el Partido Socialista salió a reivindicar la política y su propia historia en Rosario. Así lanzó una campaña que utiliza las iniciales “PS” para construir una serie de consignas: “Política que Sana”, a partir del Heca y el Cemar; “Política que Sueña”, con el Tríptico de la Infancia; y “Política que Siembra”, alrededor del Museo de la Memoria.

El mensaje no parece casual. En lugar de esconder su pertenencia partidaria o buscar una identidad más amplia que le permita convivir con el la atmósfera de Unidos, el socialismo hace lo contrario: reivindica ser lo que consideran ser socialista, y convierte sus años de gestión en argumento para discutir el presente.

La consigna “Política que sirve” funciona así como una respuesta doble. Hacia afuera, contra la antipolítica y los discursos de odio que cuestionan a la política como herramienta de transformación. Hacia adentro de Unidos, como una forma de marcar que el PS tiene una historia, una concepción del Estado y una agenda que no necesariamente coinciden con las de quienes pretenden acercar la coalición a Milei.

La campaña tendrá continuidad hoy con “Planificar Sirve”, una actividad abierta en los salones de Vista Río, en la costa central, que ya reúne más de 300 inscriptos. El objetivo declarado es “comenzar a construir una agenda para la Rosario que viene”.

Pero el gesto político puede leerse también como una búsqueda de reposicionamiento: recuperar la iniciativa, volver a hablar de planificación y políticas públicas y evitar que el socialismo se diluya todavía más de lo que está, dentro de una coalición cuyo perfil podría desplazarse otro tanto hacia el centro-derecha.

Las diferencias ya quedaron expuestas durante la gestión de Unidos y también en discusiones como la reforma constitucional. Pero la posibilidad de sumar a LLA introduce una variable distinta: ya no se trataría solamente de convivir con diferencias internas, sino de decidir qué identidad electoral tendrá la coalición.

El PRO parece tener una respuesta pragmática: si el objetivo es retener Rosario y evitar que Monteverde llegue a la Intendencia, hay que evitar que el voto se divida. El socialismo parece plantear otra pregunta: si para ganar hay que adoptar el clima político de la derecha libertaria, ¿qué queda de Unidos y, sobre todo, qué queda del propio socialismo?

R12

 

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