La interna de La Libertad Avanza volvió a quedar expuesta y dejó al descubierto la pelea entre Victoria Villarruel y Patricia Bullrich. Esta vez, el conflicto escaló con una denuncia penal contra Mario “Pato” Russo, secretario administrativo del Senado y uno de los hombres de mayor confianza de la vicepresidenta. El episodio profundizó las diferencias dentro del oficialismo y mostró que la relación entre ambos sectores atraviesa uno de sus momentos de mayor tensión. Además, la diputada Lilia Lemoine se sumó al enfrentamiento y lanzó duras acusaciones contra Russo.
La denuncia la hizo Cristian Larsen, secretario parlamentario del bloque libertario y dirigente cercano a Bullrich, quien acusó a Russo de amenazas. Por la presentación, el juez federal Marcelo Martínez de Giorgi ordenó una custodia policial durante un mes para Larsen dentro del Congreso, una medida que reflejó la gravedad con la que fue tomada la situación.
Quién es Mario “Pato” Russo, el hombre de Villarruel en el Senado
Russo es el secretario administrativo de la Cámara alta y uno de los principales operadores políticos de la vicepresidenta. Politólogo de Bahía Blanca, fue uno de los primeros armadores de Javier Milei durante la campaña de 2021, aunque con el tiempo quedó alineado con Villarruel.
Desde su cargo maneja la estructura administrativa del Senado: contratos, recursos y parte del funcionamiento interno de la Cámara. Por ese rol, se convirtió en una figura clave para la vicepresidenta y también en uno de los nombres que más incomodan en la Casa Rosada.
Lemoine se metió en la pelea y apuntó contra Russo
La disputa sumó otro ingrediente cuando la diputada Lilia Lemoine salió a respaldar la denuncia contra Russo desde sus redes sociales.
La legisladora recordó un episodio ocurrido en 2022 y acusó al funcionario de haberla agredido físicamente durante un acto. “Russo me agredió físicamente en 2022. Es un matón”, escribió en la red social X. En otro mensaje lo calificó de “bestia”.
La pelea Villarruel-Bullrich que venía escalando
El enfrentamiento entre Villarruel y Bullrich no comenzó con la denuncia contra un asesor de la vicepresidenta. La tensión entre ambas dirigentes venía creciendo y tuvo uno de sus momentos más fuertes con la filtración de chats privados en los que discutieron por el proyecto de extranjerización de tierras.
La conversación había empezado con un tema ajeno a la política. Villarruel planteó que no tenía sentido realizar una sesión del Senado después del triunfo de la Selección Argentina sobre Inglaterra, que había clasificado al equipo a la final del Mundial. Bullrich respondió que la sesión podía hacerse igualmente y hasta convertirse en un motivo de festejo.
Pero el intercambio rápidamente cambió de tono. Villarruel cuestionó el proyecto que el oficialismo pretendía tratar ese día y lanzó una frase que sintetizó su postura: “Quieren vender el país”.
La vicepresidenta sostuvo que la reforma sobre tierras rurales —que finalmente será debatida el próximo 6 de agosto— podía afectar la soberanía territorial. También cuestionó las prioridades del Gobierno y escribió: “Cierran pymes todos los días, la gente no tiene para comer y ustedes viven en Narnia”.
“Si no estás de acuerdo, renunciá”
Bullrich salió a defender la iniciativa y rechazó que el proyecto implique habilitar la venta indiscriminada de tierras argentinas. Según explicó, la norma apunta a atraer inversiones y mantiene límites para proteger las zonas de frontera.
Pero la exministra fue más allá y lanzó un mensaje directo hacia Villarruel: si no coincidía con el rumbo del Gobierno, debía renunciar.
La vicepresidenta respondió que ella también había sido elegida por el voto popular y acusó a Bullrich de defender el proyecto por “obsecuente”. Además, la invitó a seguir “chupándole las medias a Karina”.
La titular del bloque oficialista en el Senado le contestó que nunca había imaginado que fuera “tan mal educada” y advirtió que esa actitud podía significar “el comienzo y el fin de una corta carrera política”. Villarruel cerró el intercambio llamándola “parásito” y parte de “la casta”.
La respuesta de Bullrich fue una advertencia política: sostuvo que quienes no estuvieran dispuestos a defender las iniciativas del Gobierno debían “dar un paso al costado”. La frase fue interpretada como un mensaje directo hacia la vicepresidenta y dejó expuesta la ruptura entre dos sectores del oficialismo.
