Más de 41 millones de ciudadanos están habilitados para votar en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales entre el izquierdista Iván Cepeda y el ultraderechista Abelardo de la Espriella. Tras una campaña tensa, marcada por discursos virulentos y agresiones en redes sociales, los votantes decidirán entre la continuidad de un inédito gobierno progresista o el giro hacia una derecha más radical, que es tendencia en América Latina.
Para muchos observadores, esto va mucho más allá de la sucesión del actual presidente, Gustavo Petro. Se considera que estas elecciones decidirán si Colombia sigue el rumbo tomado en los últimos años, con reformas sociales y negociaciones con grupos armados, o si el país toma un camino mucho más conservador y centrado en la seguridad. Por eso, la presidenta interina del Instituto GIGA de Hamburgo, Sabine Kurtenbach, habla con DW de unas "elecciones que marcarán el rumbo".
Un país entre el cambio y la desilusión
Colombia está pasando por una fase de cambios políticos. En 2022, con Gustavo Petro, un candidato de izquierda ganó por primera vez las elecciones presidenciales. Su Gobierno prometió reformas sociales, una mayor participación de los grupos más desfavorecidos, la aplicación del acuerdo de paz con la guerrilla de las FARC y una nueva estrategia para lidiar con los grupos armados.
El balance es mixto. Según la experta en Colombia Viviana García Pinzón, investigadora del Instituto Arnold Bergstraesser de Friburgo, especializado en estudios transregionales, se han logrado avances en la lucha contra la pobreza, la restitución de tierras y la inclusión social. Al mismo tiempo, algunas reformas clave han fracasado o solo se han aplicado parcialmente. Evalúa de forma especialmente crítica la política de paz: la estrategia de la "paz total" no ha alcanzado sus objetivos ni ha reducido de forma decisiva la violencia contra la población civil, según explica García Pinzón en entrevista con DW.
Kurtenbach opina lo mismo. Petro se presentó con una "agenda muy progresista y socialmente transformadora", pero "prometió mucho y cumplió muy poco". Sobre todo en lo que respecta a la política de paz, critica la falta de estrategia y la escasa aplicación. Esto ha generado "ira y decepción", incluso entre muchos seguidores del Gobierno. En este contexto, las elecciones también se ven como un voto sobre el legado político de Petro.
¿Quién es Iván Cepeda?
Iván Cepeda, de 63 años, es uno de los representantes más conocidos de la izquierda colombiana. A diferencia de Petro, no viene de un movimiento guerrillero, sino del ámbito de los derechos humanos. García Pinzón lo describe como un político que "siempre se ha movido en espacios institucionales y legales". Su trayectoria política está marcada por un "compromiso muy firme con los derechos humanos".
Cepeda es hijo del senador de izquierda Manuel Cepeda Vargas, asesinado en 1994. Lleva años comprometido con la superación de la violencia política y ha participado en las conversaciones de paz con la guerrilla de las FARC y el ELN.
Políticamente, aboga por dar continuidad a elementos clave de la línea de Petro: más políticas sociales, la aplicación del acuerdo de paz, las negociaciones con los grupos armados y una transformación socio-ecológica del país. El abandono de los combustibles fósiles también es una de sus principales prioridades.
Su problema en la campaña electoral: muchos votantes lo consideran competente, pero no especialmente carismático. Kurtenbach lo describe como un político serio al que le cuesta despertar emociones.
¿Quién es Abelardo de la Espriella?
Su rival, Abelardo de la Espriella, es justo lo contrario. Este abogado y empresario apenas estaba en el radar antes de que empezara la campaña electoral. Ahora, sin embargo, lidera las encuestas.
Su perfil político recuerda a muchos observadores a la nueva derecha de América Latina y EE. UU. García Pinzón lo sitúa entre los presidentes de Estados Unidos, Donald Trump, de El Salvador, Nayib Bukele y de Argentina, Javier Milei. Dice que no es un político de carrera al uso, pero que tiene vínculos muy estrechos con las élites económicas y políticas.
Su campaña se basa en las redes sociales, una puesta en escena impactante y mensajes contundentes. De la Espriella promete un Estado más ágil, un fortalecimiento del sector privado y una actuación sin concesiones contra los grupos armados. Cuenta con el apoyo, entre otros, de Donald Trump, Javier Milei, y del presidente de Ecuador, Daniel Noboa.
Según García Pinzón, para muchos seguidores encarna un modelo de éxito basado en la "prosperidad, la fuerza y el modelo familiar tradicional". Al mismo tiempo, advierte de una evolución política que podría tener rasgos autoritarios. De la Espriella representa "una derecha como Colombia aún no ha conocido".
