Ultima semana de negociaciones por la reforma laboral. Pullaro y Llaryora ponen sus condiciones

Los gobernadores de Santa Fe y Córdoba sostienen que su apoyo dependerá de correcciones fiscales y laborales en el proyecto del Gobierno.

El Gobierno tiene tan solo siete días más para continuar negociando informalmente con la oposición antes del inicio de las sesiones extraordinarias, en las que buscará aprobar la demorada reforma laboral, que ya consiguió varios apoyos, pero también algunas críticas.

Los gobernadores de Santa Fe y Córdoba visitaron el Festival Nacional de folklore de Cosquín y luego, en rueda de prensa, mantuvieron un encuentro político clave para marcar la cancha frente al proyecto de reforma laboral de Javier Milei y condicionaron su aval a la modernización laboral. También insistieron en avanzar en una rebaja impositiva.

Pullaro ató su respaldo al saneamiento de la deuda previsional y a la protección de recursos provinciales fijando una condición central:
que el Gobierno nacional salde la deuda histórica con la Caja de Jubilaciones de la provincia —un pasivo superior a $1,5 billones— y retome los envíos regulares del flujo previsional que dejó de transferirse hace más de dos años. La rebaja del Impuesto a las Ganancias incluida en la reforma, que impacta de lleno en la coparticipación, refuerza el reclamo santafesino por compensaciones fiscales previas a cualquier negociación legislativa.

 

Por otro lado, reconociendo la necesidad de modernizar las leyes de trabajo y reducir los costos de los juicios laborales -especialmente para las Pymes-, advirtieron que no acompañarán medidas que recorten derechos vigentes o que afecten las arcas provinciales a través de la baja de impuestos coparticipables.

La principal preocupación de los mandatarios radica en la reducción del Impuesto a las Ganancias para empresas incluida en la propuesta oficial. Según informes técnicos, esta medida podría drenar más de $3,1 billones de la masa coparticipable, impactando directamente en los presupuestos de las provincias. 

“Hay que bajar impuestos, pero no solo los coparticipables”, señalaron, sugiriendo que el ajuste debería pasar por tributos nacionales como las retenciones o el impuesto al cheque.

Llaryora enfatizó la importancia de incorporar las nuevas modalidades tecnológicas y de IA al mundo laboral, pero aclaró que sus legisladores analizarán el proyecto “punto por punto” debido a las divergencias internas.

Por su parte, Pullaro reivindicó el modelo productivo del interior frente al centralismo porteño: “Somos provincias que no esperan planes, lo que piden es trabajo”. 

El encuentro también sirvió para ratificar la defensa de los festivales populares como motores de empleo, en una sutil diferencia ideológica con la mirada fiscalista del Gobierno nacional.

 

 

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