Continúa el debate por las nuevas normativas de construcción en Alberdi y Rondeau

El Concejo municipal de Rosario, discutirá finalmente si aprueba el proyecto presentado por la administración del intendente Pablo Javkin, para modificar la altura máxima que pueden tener los edificios sobre Bulevar Rondeau  y Avenida Alberdi.

Por Florencia Weibel

Aunque aún no hay una fecha estipulada, estiman que será pronto. Los cambios permitirían en algunas zonas la construcción de hasta 8 y 10 pisos, más planta baja. La iniciativa pretende además la modificación de las ordenanzas que imponen el deslinde de medianeras de los edificios, que fijan un espacio no menor a 5 metros de espacio entre un edificio y otro. La
gestión de Javkin sostiene que estas condiciones no han ayudado al desarrollo y alienta su modificación para la realización de nuevos proyectos, así como también más movimiento comercial.

El proyecto
La ordenanza fue presentada ante los ediles por parte de la secretaria de
Planeamiento municipal, Agustina González Cid, en el mes de abril y busca
permitir la construcción sobre ambas arterias hasta 25 metros (8 pisos y
planta baja) y hasta 30,5 metros (10 pisos y planta baja) en el tramo central
de Rondeau, que representa unas 12 cuadras (desde Aráoz a Uriarte).

Entre los objetivos planteados se encuentra la renovación urbana a partir de la supresión de los deslindes parcelarios vigentes y hermanar Alberdi y
Rondeau con el corredor de la costa.

Los ediles resolvieron continuar en estudio el proyecto de ordenanza que
modifica las Nº 8.980 y Nº 9.068 y en principio podrían resolverlo en las
próximas semanas.

Voces a favor y en contra
La arquitecta González Cid sostuvo ante el Concejo que la finalidad es
“fortalecer los corredores y el frente de renovación urbana, establecer el
factor de impermeabilización del suelo y el uso de terrazas verdes”. Además, agregó que “en Rondeau el ancho de las calzadas y el de las veredas, sumado a la servidumbre de jardín se contraponen con la idea de la reactivación comercial”. Por tal motivo, la iniciativa propone la eliminación de la servidumbre de jardín de 3 metros.

Consultada por este medio, la concejala y vicepresidenta de la comisión de
Planeamiento y Urbanismo, Fernanda Gigliani señaló que “una de las
máximas preocupaciones es que la propuesta de la intendencia elimina una
de las exigencias que tiene la normativa, que para poder construir en torre el Estado promueve la unificación de lotes y plantea receder las medianeras.

Tuvimos el antecedente con el caso de Di María y ahora están llegando otros casos similares”.

Además indicó: “coincidimos con otros bloques que no sería muy acertada
esa propuesta. A veces las modificaciones en términos urbanísticos llevan
muchos años. La discusión no es tanto por la altura. Cuando vos generás la
exigencia de recederte de las medianeras 6 metros de cada lado para poder
construir en torre, es porque hacés una ciudad mucho más amigable, porque aquello que construís permite el asoleamiento, la ventilación, mejora las calidades ambientales de los barrios”.

A modo de conclusión Gigliani destacó: “La principal crítica es que nos
preocupa esto de ir de modificando la norma urbanística quirúrgicamente.
Si bien cada zona de la ciudad tiene una particularidad, se supone que las
normas son generales y esto de ir trabajando a medida en sectores que son
de oportunidad para las empresas constructoras o hacia donde va la
especulación inmobiliaria, nos parece peligroso e inoportuno”.

El concejal Martín Rosúa del bloque UCR- Juntos por el Cambio también
brindó su punto de vista respecto al tema: “Hay que ir de los temas más conceptuales a los más prácticos, nosotros somos de la idea de proteger las
áreas de tejido y de favorecer la construcción en los corredores, Rondeau
tiene todas las condiciones de un corredor urbano para darle densidad, pero la pregunta es cómo. El sistema para construir en torre lo consideramos mejor que el sistema de muro medianero, porque están separados, porque pasa el aire, pasa la luz”.

El edil manifestó que hay diferentes características entre ambos corredores:
“En Alberdi ya hay otro desarrollo de muro medianero, y en donde no exista planteamos el retiro lateral. Nosotros vamos a presentar un proyecto
alternativo para conversarlo con el ejecutivo. La semana que viene podríamos presentar nuestra alternativa”.
Rosúa sintetizó la postura del bloque, enfatizando que “la primera discusión tiene que ser conceptual, de qué manera queremos desarrollar este barrio y recién ir hacia lo pragmático y ver cómo generamos los incentivos para que ese desarrollo funcione”.

Por su parte, comerciantes de avenida Alberdi se mostraron a favor de
futuras construcciones que permitan atraer más habitantes al barrio,
fomentar sus ventas y darle una nueva imagen a dicho corredor.
Raúl Bisiach, presidente de la asociación civil Paseo Alberdi dijo: “Respecto
de la ordenanza que envió el intendente al Concejo, estamos esperando que
se trate, si bien abarca varias avenidas, estamos esperanzados que salga, ya
que casi no se puede construir prácticamente, está vedada la construcción
sobre avenida Alberdi, una avenida comercial, sin edificios, con propiedades muy antiguas y sin poderse refaccionar”.
El representante del paseo comercial comentó que “al mismo tiempo vemos
que en el Concejo no se discute el tema y esperamos realmente que salga, es
muy difícil, después que se hicieron excepciones como en avenida
Avellaneda, con edificios de muchos pisos”.

Ariel Giménez Rita, presidente del Colegio de Arquitectos del Distrito II
Rosario, también detalló su punto de vista: “El desarrollo me parece
importante, pero la condición debe ser preservar el espacio público como
bienestar, hay aéreas más vulnerables que otras, y debe considerarse el
transporte, la infraestructura y el manejo de los residuos”.


Acerca de la propuesta señaló que sería deseable “buscar un equilibrio,
cuidar el paisaje urbano, repensando la complejidad del espacio público. El
reglamento debe acompañar y no perder la calidad urbana, que el espacio
sea amigable e inteligente. El consenso se construye”.