Lanzan en la Argentina la primera empresa de minería sustentable y ecológica

“Somos la nueva mega minería”. Así se presenta Armando Leguizamón, fundador de una compañía de capitales nacionales que promete ser la primera empresa de minería sustentable y ecológica del mundo.

La firma se llama Leguizamón Tecnología Minera y forma parte de un conjunto de empresas. LTM busca reactivar viejos yacimientos abandonados que no lograron financiamiento ni posibilidad de explotación y aplicar una novedosa tecnología minera con una máquina extractora escondida bajo siete llaves. Para lograrlo, busca que pequeños o grandes ahorristas se interesen por la minería sustentable e inviertan a través una app o por una web en acciones de su empresa o directamente en los minerales que se extraerán. La plata y el oro atesorado en el banco de la propia compañía nacional serán el respaldo y refugio de valor del inversor. El resto de los metales se venderá en el mercado interno y terminará en el sector industrial o irá a exportación.

“Queremos atraer a los que quieren invertir en algo real, tangible, que tenga como respaldo algo físico que no se devalúa, que es el mineral, un bien que es un refugio real”, señaló Leguizamón en diálogo con los medios. El presidente de LTM anunció que en las próximas semanas tendrá lista la plataforma online para inversores y que pronto cerrará más acuerdos por yacimientos de oro, plata y cobre en Salta, de oro en La Rioja y de níquel, cobalto, oro y plata en Paraguay. “Más allá que la minería es una inversión segura, tenemos que tener diversificado el riesgo y poseer varios yacimientos en extracción, también en Bolivia y Chile”, agregó.

La empresa se instaló en pleno microcentro porteño (25 de Mayo y Bartolomé Mitre), en el histórico edificio donde funcionó el Banco Holandés Unido. Leguizamón Tecnología Minera está ubicada en el 4 piso, donde está el gobierno corporativo. Un piso abajo, funcionarán las oficinas de Mineral Market, que es la operadora tech de los metales, y en la planta baja se abrirá Mineral Bank, el banco minero que recibirá a los clientes y comercializará los productos. En el subsuelo se reciclarán las bóvedas que utilizaron los holandeses y también se ubicará un comedor para los más de 100 empleados de las tres compañías. Por último, Leguizamón creó Roar Pump S.A., la empresa que fabrica la máquina que inventó exclusivamente. “La vamos a fabricar en nuestra tierra, con nuestra gente, y no dependemos de ninguna empresa extranjera que nos pueda condicionar, y eso nos pone en una situación superadora de cualquiera otra minera”, subrayó.

Periodista: ¿Cuál es su especialidad y cómo llegó a crear una minera ecológica?

Armando Leguizamón: Soy inventor profesional. Uno de los grandes defectos que tenemos los inventores es que no podemos llevar a adelante el proyecto. Hay inventores amateur, que hacen algo bueno y la pegan, pero no son los que más abundan. Después hay inventores profesionales, que viven de sus inventos, pero en la Argentina los contás con los dedos de una mano. Y después están los inventores industriales, que inventan interdisciplinariamente y concretan el proyecto, desde la investigación, el desarrollo, el prototipo, la patente, lo financiero y el producto en la calle.

P.: ¿Y en qué rubros incursionó?

A.L.: Vivo de hacer inventos, de dar soluciones a muchas empresas y clientes. Y me he guardado productos para mí, para que lleguen a la gente sin intermediarios, porque cada uno que se agrega aumenta el costo. Elegí varios rubros para innovar: minería, energía y defensa, y en los tres tengo desarrollos.

P.: ¿Cómo es el de minería?

A.L.: La minería hay que analizarla en base a lo que existe y descubrí que en la minería hay todo por hacer. La minería es un rubro de titanes, más difícil que farmacéutica. Siempre se habla de mega inversiones, y eso es porque no está abierta a la gente. Los avances en la ciencia ocurren cuando hay muchas mentes pensando en cómo llevar adelante una solución. Y en minería de primer grado, de oro y metales preciosos, se necesitan cientos de millones de dólares para fondear proyectos porque las personas no han intervenido en mejorar los procesos.

P.: ¿Y usted cómo hace para mejorarlos?

A.L.: Me hice las preguntas ¿qué necesita la gente? ¿qué le molesta? ¿cómo se beneficia con los avances? Y descubrí que en esos tres puntos no había nada. En minería hay que pensar en tecnología, capacidad de gestión, organizativa, conseguir fondos y capital. En el desarrollo de un negocio intervienen muchos factores, no basta solo con hacer el invento. Inventar es el inicio del problema, pero tenés que tener conocimiento de todas las áreas y los oficios. Y a mí me agarró ganas de cambiar la minería y me puse a investigar.

P.: ¿A qué resultados llegó?

A.L.: Que se necesita una minería más sustentable, más comprometida con el medioambiente, más ecológica. Lo que más molesta de la minería a la gente es la contaminación, el uso de químicos como cianuro o mercurio, y el uso del agua. Pero también se habla de grandes inversiones, de que venga una empresa canadiense a invertir u$s20.000 millones, y la gente no ve nada de eso, ve solo una migaja. Ellos invierten en su rentabilidad. La sociedad casi no participa en esos proyectos, y si derrama algo en el lugar, con los cánones que pagan.