Cómo la India se ha convertido en la fábrica de CEOs de Silicon Valley

Hace una década, seguramente pocos podríamos pensar que los líderes de varias de las compañías más importantes en lo económico y en influencia del mundo fuera de origen indio. Pero hoy es una realidad.

Sundar Pichai en Google, Satya Nadella en Microsoft o Parag Agrawal (al menos mientras Musk se lo piensa) en Twitter son la punta de lanza de un prototipo de directivo, el CEO de origen indio, que se ha convertido en una constante en muchas otras empresas.

Pero, ¿cómo hemos llegado hasta aquí? La inmigración india en Estados Unidos es una constante que bebe sus raíces casi en la propia fundación de su nación. De hecho, es un aspecto heredado del colonialismo británico. Desde hace siglos, inmigrantes indios que llegaban a Reino Unido, lo hacían después a Estados Unidos.

Durante los años 50 y 60 se produjo una nueva generación de inmigrantes. En total, el censo norteamericano registra actualmente una población de 4,1 millones de indios-americanos, el 1,4% del total de habitantes. Su arraigo es mayor que el que marca el porcentaje, algo que se ve, de forma triste, en los casos cada vez más frecuentes de ciudadanos indios que actualmente intentan entrar en Estados Unidos por la frontera con México para contactar con alguno de sus parientes en busca de un futuro mejor.

Pero de ninguno de estos flujos de inmigración proceden en gran medida los directivos a los que prestamos atención en este texto. Tanto los actuales CEO de Twitter, Google y Microsoft nacieron y se formaron en la India, para después viajar a Estados Unidos donde extender su formación en ingeniería. Son, por así decirlo, cerebros fichados desde la formación.

Más CEOs de la India de los que imaginas

Antes que ellos, sin embargo, el predecesor hay que buscarlo en una mujer y en una compañía fuera de la tecnología. Indra Nooyi fue CEO de PepsiCO de 2006 a 2018, sentando un precedente en una compañía que históricamente había tenido los brazos abiertos hasta el talento extranjero y que lo sigue teniendo (como muestra, su actual CEO es el español Ramón Laguarta).

Pero los CEOs de las BigTech más conocidas no son los únicos. Aquí va una lista para darnos cuenta de hasta qué punto se ha convertido en algo común:

  • Shantanu Narayen, Adobe
  • Sundar Pichai, Alphabet
  • Satya Nadella, Microsoft
  • Rajeev Suri, Nokia
  • Punit Renjen, Deloitte
  • Vasant Narasimhan, Novartis
  • Ajaypal Singh Banga, Mastercard

Entre la inmigración y la potencia de sus instituciones

Existen varios puntos que explican cómo estos perfiles han llegado a ser algo habitual. Buscando puntos comunes se encuentra uno de ellos: la mayoría se han formado en los Institutos de Tecnología de la India (IIT), instituciones públicas del país pero también de élite fundada en los años 50 y que se han convertido en un referente internacional.

Durante años, los graduados de los Institutos Indios de Tecnología (IIT) han sido tratados como el santo grial en todos los sectores de la India, sobre todo en su ecosistema de startups. Pero a medida que el sector madura, esto parece estar convirtiéndose en un problema.

Un título de un instituto de élite suele ser un billete para el éxito en el sector de las startups tecnológicas de la India, pero también para continuar los estudios en Estados Unidos.


Este ecosistema en parte también se ha trasladado a la población migrante en Estados Unidos. Los indios-norteamericanos se encuentran entre los más formados de EE.UU.; según Pew Research, el 77,5% tenía un título de licenciatura o superior en 2016 -la proporción más alta de cualquier país de origen- en comparación con el 31,6% de los estadounidenses nacidos en el país. A nivel de posgrado, en las últimas décadas, los estudiantes nacidos en el extranjero han llenado el vacío de un menor número de estadounidenses que estudian ciencias de la computación e ingeniería

“Un chaiwala (un vendedor de té) puede ser Primer Ministro en la India, pero no recibirá financiación”

“Cuando (los fundadores que no son del IIT-IIM) consiguen atención o financiación, suele ser porque ya tienen un producto de éxito o un historial. Los fundadores del IIT-IIM suelen llamar la atención incluso antes de esa fase”, afirmaba Prasanto K Roy, que trabaja con organismos locales como The Indus Entrepreneurs, en un reportaje sobre estas escuelas de Quartz.

Parte de este círculo virtuoso tiene también su cara B: los primeros impulsores de startups en la India, fondos locales, suelen estar formados en su directiva por ex-alumnos de estos centros, lo que genera que favorezcan a los que reconocen como sus iguales, en un recuerdo un tanto oscuro del sistema de castas tan marcado de su sociedad. “Un chaiwala (un vendedor de té) puede ser Primer Ministro en la India, pero no recibirá financiación”, dice otro experto consultado.

Y otras muchas singularidades

Pero esa buena base educacional no parece ser la única. Mitra Kalita, responsable de opinión de la CNN y también de origen indio, argumentaba en un artículo algunos puntos de vista más culturales que también pueden estar detrás de esta realidad.

El trabajo en familia y una cultura de agradecimiento hacia sus educadores parece ser una de ellas. Cuando Indra Nooyi fue nombrada consejera delegada de PepsiCo, sus compañeros visitaron la casa de su madre en la India para felicitarla. Eso le dio a Nooyi, que dejó el cargo en 2018, una idea: escribir tarjetas de agradecimiento a los padres de los trabajadores estrella de Pepsi. “Yo era un producto de mi educación”, dijo. “Se me ocurrió que nunca había agradecido a los padres de mis ejecutivos el regalo de su hijo a PepsiCo”.

También parece haber cierta forma de entender el tiempo y la relación con el trabajo distinta. En occidente tendemos a ser secuenciales y a centrarnos en lo binario; hay ocio y trabajo.

“Lo que trato de hacer es armonizar lo que me importa profundamente, mis intereses profundos, con mi trabajo”

Al parecer, los directivos indios tienen otra percepción arraigada con la misma forma de entender el tiempo hinduista, de forma más sincrónica que secuencial. Explicada de forma burda: todo pasa a la vez, no una cosa tras otra.

Esta teoría coincide con el planteamiento de Satya Nadella a la hora de definir cómo ve él el equilibrio entre vida y trabajo. “Lo que trato de hacer es armonizar lo que me importa profundamente, mis intereses profundos, con mi trabajo”, dijo en una entrevista. “Veo a Microsoft como una plataforma que me permite perseguir mis propias pasiones. Y eso me da mucho sentido, y eso, para mí, es la forma definitiva de relajación”. Una forma de entender el trabajo que, como sus pros y sus contras, también forma parte de lo que ha hecho que hoy por hoy los dirigente indios sean una constante en Silicon Valley.