CFK y La Cámpora quieren un congelamiento general de precios, pero Alberto lo rechaza

En el kirchnerismo creen que la industria alimenticia y los supermercadistas están intentando desestabilizar al gobierno a través de la inflación. Si la suba de retenciones y los precios cuidados no alcanzan para frenar los aumentos, podrían congelarse los precios por tres meses. La dudas de Alberto sobre presionar a las empresas extranjeras y la presión de Cristina para disciplinar a las compañias y los formadores de precios.

La idea de un congelamiento de precios estará atada a lo que pase el próximo lunes, cuando las alimenticias tengan que retrotraer precios al 10 de marzo. En caso de que no se cumpla, en la Secretaría de Comercio que conduce Roberto Feletti ya piensan en aplicar la ley de Abastecimiento, lo que puso en pie de guerra a los más grandes empresarios de la Argentina.

En rigor lo que más molesta a los economistas del gobierno es que -a pesar de que empresas como Arcor, Mastellone Hermanos y Molinos Río de la Plata obtuvieron una evolución de sus ganancias del 112% durante la pandemia– los precios de los alimentos incrementaron en ese mismo período un 114%.

El malestar en el ala económica más duro del gobierno que representa Feletti, se encuentra en que muchos hombres de negocios en el sector alimenticio y supermercadistas le prometen paz al gobierno cuando están en la Casa Rosada, pero cuándo salen declaran la guerra despiadada en las góndolas.

Pero CFK no solo está preocupada por lo que hagan las tres firmas argentinas en materia de precios. Y mucho menos por las avivadas de los hipermercados. Lo que realmente preocupa a Cristina es lo señalado en un informe por el economista y director del Banco Nación, Claudio Lozano, quien afirma que “en el mundo existen diez corporaciones que dominan el mercado alimenticio: seis estadounidenses, dos británicas, una francesa y una suiza. En nuestro país la industria de los alimentos está liderada por Sistema Coca-Cola, Danone, el grupo Arcor, Molinos Río de la Plata, Ledesma Mondelez (ex Kraft Food) y Bagley Latinoamérica”.

La vicepresidenta afirma a quien quiera oírla que el mundo vive una tormenta perfecta que favorece a estos grupos extranjeros más que a los  nacionales y que eso empeora aún más las condiciones económicas del país.

De hecho, CFK afirma que gran parte de la ayuda del Gobierno -como el IFE- fue apropiada en 2020 por las mismas compañías foráneas, que ahora -producto del  aumento de los precios internacionales de las materias primas como el trigo, soja y maíz por el conflicto bèlico Ucrania, junto con el aumento de las tarifas y la tasa de interés y la aceleración de la devaluación del peso que vienen asociadas al Acuerdo con el FMI- hacen que si no se desmonta el mecanismo de apropiación del excedente de las alimenticias, la suerte electoral de gobierno para 2023 y para el peronismo en los próximos años ya estaría echada. Un análisis que vuelve a enfrentar la vicepresidenta y al presidente de la nación.