Llegó la tregua en el Gobierno Nacional

Son los primeros atisbos de una tregua entre Alberto Fernández y Cristina Kirchner. Nada indica que el vínculo entre ellos se vuelva, de pronto, rozagante. Pero en ambos lados de la contienda ha comenzado a prevalecer la prudencia. Nadie calcula, al menos por ahora, que la ruptura sea una forma de aumentar su propio monto de poder.

Varios mediadores entre los que se cuentan los barones del conurbano bonaerense.

El documento titulado: “Unidos tenemos la fuerza para superar todos los obstáculos” tuvo su alumbramiento en el poderoso distrito de la Matanza.

Para empezar, estaban el anfitrión, Fernando Espinosa, de La Matanza, y el jefe de Gabinete provincial, Martín Insaurralde, de Lomas de Zamora, y Marina Lesci, que lo reemplazó al frente de ese municipio. La Matanza y Lomas son, desde comienzos del siglo pasado, dos polos en conflicto permanente del mapa de poder de la provincia. También estuvieron Mayra Mendoza, de Quilmes, y Juan Ustarroz, de Mercedes. Los dos militan en La Cámpora. Se le suman los nombres de Alberto Descalzo, de Ituzaingó, y Julio Pereyra, que hoy es diputado nacional pero sigue liderando Florencio Varela. Igual que Juan José Mussi, de Berazategui. Este trío de históricos no quedó del todo satisfecho con la cumbre.

El texto que se dio a conocer, sin embargo, fue acordado con anterioridad con Máximo Kirchner. También la vicepresidenta estaba al tanto de lo que se diría. A ellos les interesa el centro del mensaje: que Alberto Fernández convoque a la dirigencia oficialista con la excusa de luchar contra la inflación. Esta idea excede a los intendentes del conurbano. Los senadores que responden a Cristina Kirchner, igual que los diputados de La Cámpora, esperan que el Presidente relance su administración abriendo la discusión antes de tomar medidas desde un gabinete encapsulado. El sentido de esta demanda es obvio: que ofrezca una coartada, para recomponer el frente interno, sin vencedores ni vencidos. Al menos por un tiempo.

Luis Pagni periodista de La Nación hoy lo trasluce en su editorial.

El reclamo por una ampliación de la mesa de discusión es una consecuencia del entredicho por el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Cristina Kirchner y quienes la rodean reprochan a Fernández no haber provisto más información y ampliado la discusión interna de los términos en que se estaba negociando. Alegan, con razón, que el ministro de Economía suele ser hermético.

El acuerdo con el Fondo Monetario en los próximos días traerá una batería de medidas económicas. La inflación se siente cada vez más en los bolsillos de los argentinos.

Los Kirchner piden más participación para su grupo y también para el de Massa, que fue un gestor imprescindible del entendimiento por la deuda. La demanda no es programática. Es política.

Los intendentes están preocupados por el día a día y quieren tomar las riendas de la seguridad. Son cuestionadores de la gestión de Berni.


En los próximos días se espera una convocatoria amplia de todo el arco oficialista.