Murió la reconocida escritora Angélica Gorodischer

La escritora Angélica Gorodischer murió este sábado a los 93 años en Rosario, ciudad en la que se había radicado de muy joven y vivió durante casi toda su vida .

Fue autora de una amplia obra en la que se destacan titulos como “Kalpa Imperial”, Trafalgar” y “Mala noche y parir hembra”, Gorodischer falleció de causas naturales, sentada en su sillón preferido en la casa en la que vivió con su familia y escribió gran parte de su obra.

“No quiero morir en terapia ni en un sanatorio. Espero hacerlo en mi cama, tranquila, con alguien que me agarre de la mano”, escribió en una carta que dejó a su familia. “Tampoco quiero un velorio, y sí ser enterrada en un cementerio jardín, con flores, en un cajón ordinario, que se pudra pronto”, pidió como último deseo a sus seres queridos.

La escritora Angélica Gorodischer, una de las voces femeninas más importantes de la literatura argentina y de ciencia ficción en Iberoamérica, responsable de introducir la distopía en sus obras para retratar a una sociedad desigual e injusta.

Si bien con el tiempo se enfocó en la ciencia ficción, también supo narrar historias de su propia familia e incluso autobiografías. Entre sus obras más renombradas, se encuentra “Diario del tratamiento”, que escribió en 2011 sobre su lucha contra un cáncer que padecía.

Además de su rol como pionera del género, Gorodischer fue una de las precursoras del feminismo dentro de la literatura: se destacó por su perspectiva feminista en buena parte de su obra, organizó tres encuentros sobre creación femenina en Rosario y dio más de 350 conferencias sobre escritura femenina.

Al respecto, Gorodischer había revelado a este diario: “Yo empecé mis escritos con personajes masculinos y al tiempo, los pasé a femeninos. Mi familia era de mujeres fuertes“.

Declarada ciudadana ilustre de Rosario hace más de una década, recibió numerosos reconocimientos entre los que se destacó el Premio Mundial de Fantasía a la Trayectoria (2011) y el Gran Premio del Fondo Nacional de las Artes.

Nunca dejó de deslizar su pluma. Incluso a los noventa años, continuaba creando y no necesitaba lentes para ver ni de cerca ni de lejos. Tampoco bastón, que usaba de vez en cuando y decía que “le otorgaba elegancia”.

Hace casi dos semanas, su familia hizo público que había quedado aislada porque Telecom ignoraba los reclamos para restablecer el servicio ante un problema técnico.

“Escriban: hay que escribir. No digo que escriban una novela estupenda, maravillosa, que va a ganar el premio Nobel; ni tampoco van a escribir una novela que hará a los editores pelearse para publicarla. Hay que escribir algo: un cuento pequeño, un poema. Escribir es terapéutico además, hace bien”, dijo en la feria del libro de 2018 y repetía a sus lectores cada vez que podía.