El gobierno llegó a un acuerdo con el FMI por la deuda y lo anunciará este viernes

El Gobierno y el FMI llegaron a un acuerdo por la deuda de u$s44.000 millones contraída por la gestión de Mauricio Macri. La clave fue el sendero fiscal: un déficit de 2,5% del PBI para 2022 y, 1,9% para 2023 y 0,9% para 2024. Continúan trabajando en acordar otros aspectos.

Durante esta madrugada, y después de días de incertidumbre, el ministro de Economía, Martín Guzmán, y el staff técnico del Fondo Monetario Internacional definieron los detalles para el anuncio de un principio de acuerdo por la deuda de US$ 45.000 millones contraída bajo la gestión de Maurico Macri. La última oferta que realizó el Gobierno sobre el sendero de reducción fiscal fue clave para terminar de cerrar las posiciones.

Además, Argentina realizará el pago de US$ 731 millones que estuvo en vilo durante toda la semana y también el de US$ 366 millones del próximo martes 1 de febrero. Esa estrategia tuvo sus costos: sólo ayer el Banco Central vendió US$ 100 millones de reservas y el dólar blue cerró en un nuevo máximo de US$ 222,50.

El Gobierno utilizó la posibilidad de “no pago” como herramienta para acelerar un entendimiento con el organismo que da comienzo a una etapa que durará, de mínima, diez años, que es lo que durará el programa de “facilidades extendidas” que se negoció hasta ahora.

Es preciso recordar que entre 2018 y 2019 el organismo desembolsó, bajo la gestión de Mauricio Macri, US$ 45.000 millones (de US$ 57.000 millones aprobados en lo que fue el crédito más importante de la historia. En tanto, el propio FMI sostuvo en su evaluación ex post que dicho programa “no cumplió con sus objetivos” y financió la “fuga de capitales”.

En tanto, esta semana hubo un gesto que a la luz de los hechos puede leerse como de “buena voluntad” por parte de la economista jefe del FMI Gita Gopinath. La “número dos” del ala técnica del Fondo afirmó el martes que se estaba trabajando “muy de cerca con las autoridades” para acordar un nuevo programa de financiamiento a partir de la adopción de “un enfoque flexible y pragmático”.

Los detalles

Durante la noche del miércoles, el Gobierno acercó una propuesta a la mesa de negociación con el FMI. La misma podría haber logrado un acercamiento entre las partes para converger en lo que es un acuerdo “técnico” o principio de acuerdo.

En concreto, el ministro de Economía, Martín Guzmán, ofreció un sendero de convergencia fiscal que comenzaba este año con un déficit del 2,5% del PIB, un 2% para 2023, 1% en 2024, 0,5% en 2025 y déficit cero en 2026. Por su parte, el FMI pedía 2%, 1,4%, 0,7%, respectivamente, y convergencia fiscal en 2025.

Según había explicado el titular del Palacio de Hacienda, Martín Guzmán, la diferencia “medular” con el FMI era el sendero fiscal para los próximos años. Todo el Gobierno sostuvo que no se firmaría un acuerdo que “frene la recuperación de la economía”.

La diferencia en este punto no es sólo sobre una reducción del gasto, sino de financiamiento. El sendero que finalmente se acuerde deberá financiarse con emisión monetaria, algo que desde Washington pretenden que baje lo antes posible. La intención de Argentina también es la de reducir el financiamiento monetario, pero de manera más gradual.


El debate se saldó salomónicamente: el FMI logró que Argentina aceptará la meta de déficit cero en 2025, pero admitió que en 2022 sea de 2.5 del PBI. De esta manera, el ajuste fiscal no será abrupto y no afectaría la reactivación que la economía argentina registró en los últimos meses.

Lecturas
En las próximas horas, de anunciarse finalmente un principio de acuerdo, habrá lecturas sobre cuánto cedió Argentina y cuánto cedió el Fondo. El ministro de Economía había plasmado el fallido proyecto de Presupuesto 2022 un rojo primario de 3,3%. Lo cierto es que, por diversos factores que jugaron a favor de una mayor recaudación, entre ellos el impuesto a las grandes fortunas y la inflación, las estimaciones hablan de un déficit primario incluso menor al 3%.

En términos prácticos, el Gobierno podría cumplir con la meta del 2,5% sin realizar demasiados esfuerzos en materia fiscal que impliquen detener la recuperación. De no ser así, las posibilidades de continuar en el poder luego de 2023 se volvían más lejanas. Un miedo que en las últimas horas generó declaraciones de descontento de algunos sectores del Frente de Todos.

El otro punto inquietante tiene que ver con las revisiones cada tres meses del cumplimiento de lo acordado y del rumbo que tomen las políticas de Argentina. Las evaluaciones de los técnicos del organismo condicionarán desembolsos para pagar los compromisos al propio FMI de este año (US$ 19.100 millones), 2023 (otros US$19.300 millones) y 2024 (US$ 4.900 millones).

Desviarse de lo acordado con el organismo, o que el staff técnico considere que el camino no es el adecuado para los objetivos del siguiente trimestre, podría implicar que se corten los desembolsos. Por lo pronto, en el cronograma acordado, son voluminosos en los primeros años y respetan una lógica política vinculada a la campaña electoral de 2023.

Otros punto clave que se saldó en el debate de este jueves tiene que ver con las reformas estructurales demandadas por el FMI. En principio, el organismo aceptó que se posterguen para más adelante las tan controversiales reformas laboral y tributaria que tanto conflicto interno generan en el oficialismo. Tampoco planteará el FMI profundas exigencias respecto a la emisión monetaria, el tipo de cambio y la reservas del Banco Central.

Anuncio y mercados
Anoche, y mientras el Gobierno intentaba mantener el hermetismo de las conversaciones, un cable de la agencia internacional Bloomberg reportó que el staff técnico del FMI convocó a una reunión virtual para esta mañana (las 8 hora de Washington D.C.), para informar a la junta directiva sobre el estado de las negociaciones con Argentina.

A partir de ahí, se descontó un avance significativo. No había razones para ese movimiento si no había cambiado nada en el curso de las negociaciones. Igualmente, el que decide es el directorio del organismo y por eso no se habla todavía de un acuerdo a “secas”.

Por tanto, el Gobierno espera un gesto positivo en las primeras horas de este viernes desde Washington. No sólo para así habilitar el pago por US$ 731 millones. Febrero es un mes en el que prácticamente es nula la entrada de divisas y las reservas del BCRA tienden a ser nulas.

La intención del Ejecutivo es realizar un anuncio, de ser posible en conjunto con el organismo, de un avance sustancial en las negociaciones durante la apertura de los mercados (10 de la mañana) con el objetivo de calmar las expectativas de “caos” ante un atraso con el FMI.