Una odisea de profesión

El actor argentino, Matias Desiderio, quien triunfa no sólo en el país sino también en el exterior, comenta sus inicios en la carrera y que lo llevó a elegirla. Además detalla dos de sus obras a estrenar en el transcurso de este año.

1. ¿Cómo estás transitando este verano?

– Bien me está manteniendo en Buenos Aires por trabajo y otras cuestiones, por ahora sin playa visitando alguna que otra pileta en la ciudad. 


2. Contanos sobre tus comienzos en el mundo del teatro.

– Yo desde chico ya tenía intenciones de ser actor. Quería hacer muchísimas cosas y algo que simplificaba todo era la actuación, porque me daba la oportunidad de pasar un ratito por varias vidas, experiencias, situaciones, lo propio del actor. Representando muchas veces lo que no somos, obteniendo un aire de diferentes vidas. Así que a los 17 años empecé a estudiar teatro, primero independiente, en pequeños espacios. Después conseguí mi primer representante, que es algo importante para los actores. Son quienes nos acercan las audiciones, los contactos y demás. De a poco, con mucho esfuerzo, logré meterme en el cine, esa era la verdadera razón por la que yo quería ser actor, para poder trabajar en películas. Ahí comencé y fue un largo camino de aciertos y desaciertos, hasta llegar a poder vivir de lo que uno ama.


3. ¿Podrías mencionar alguna experiencia que te haya resultado un desafío poder interpretar? 


-Sí, personajes incómodos, es decir que te va a costar llegar a interpretarlos. No son personajes lineales, sino más complejos. Por ejemplo hace poco hice de una estrella de rock y ya la situación de que el tipo es un baterista, vive una vida que yo no vivo, toca un instrumento que yo no toco, en fin vive de eso, entonces lo hace con total naturalidad; y eso ya te pone un poco incómodo porque es un desafío a resolver, es decir te lo tomas en serio porque hay que realmente hacerlo carne y te llenas de dudas si saldrá bien o no, si se notará que no tocas ese instrumento, si podrás lograr que quien lo mire diga este es un baterista.Otro papel que recuerdo es uno que interpreté en Los Ángeles, a una persona que se quería suicidar, era bellísimo para la carrera pero es incómodo para mí como ser humano. Eso lo tomo como incomodidad y verdaderos desafíos. Personajes con falencias, personajes que no son los más queridos, que toman decisiones que yo no tomaría. Pero una vez que se logra es totalmente satisfactorio. 


4. Háblanos sobre “El Último Zombi” ¿Cómo viviste esa experiencia laboral?

 La verdad bárbara. Maravillosamente, allá en La Plata junto a Martín Basterretche, quien es el director. Nunca antes había participado del cine de género, me convocaron, leí el guión y me gustó muchísimo. No es muy común en el país. Así que tenía mucha intriga. La estrenamos en el festival de cine “Rojo Sangre” y no tengo la fecha confirmada pero entre marzo y abril sale a las salas en Buenos Aires y después en plataformas. Algo muy llamativo de esto es que los personajes tienen que hacer una cuarentena, aislarse en una casa; esto fue en febrero del 2020, antes de la pandemia. Entonces algunas personas preguntaban qué significaba cuarentena, porque no era una palabra muy usada hasta entonces. Recuerdo que pensábamos cómo sería estar metidos por un tiempo indeterminado e investigamos cómo hacer las escenas. Terminé de firmar en marzo, y a la semana, yo me encontraba viajando, se decreta pandemia mundial. Así que fue como una especie de premonición, no lo podíamos creer. 

5. Entonces te espera para este 2022 un gran estreno… ¿Algo más preparado para este año?


-Sí, claro. Varias cosas, pero entre los más destacados están “El último Zombi” mencionado anteriormente; y “Los Olvidados 2”, película que hice con Magui Bravi y Mario Alarcón. Son dos obras Argentinas que disfruté mucho grabar y se estrenarán durante este año, así que dejo abierta la invitación para que las vayan a ver.

6. Respecto a lo personal… ¿Qué actividades disfrutas realizar en tu tiempo libre?


– Trato de salir a correr casi todos los días. Me gusta jugar al fútbol, aunque lo hago poco. Si  encuentro algún picadito de camino me gusta preguntar si me puedo sumar, si la gente se copa genial. Además de esto me apasiona viajar, así que cuando puedo lo hago.

Por Yamila Acosta