Para los rosarinos en una odisea esperar un colectivo

Crecen las denuncias de vecinos de diversos puntos de la ciudad que se sienten expuestos cuando esperan en la calle colectivos que demoran hasta 60 o 90 minutos.

Con bronca y sensación de desamparo por parte del Estado, referentes de diversas vecinales de Rosario reclaman por la baja frecuencia del transporte público, sobre todo en horario nocturno. Una constante es la relación con la inseguridad, ya que la situación se combina con una ausencia casi total de presencia policial en las calles, por lo que tomar un coche se ha transformado en los horarios con pocas personas en la vía pública en una peligrosa aventura.

Es que desde Navidad hasta el comienzo de clases, la Municipalidad pone en marcha el diagrama de verano. La grilla se establece en contraposición a la llamada de invierno, que corresponde al ciclo lectivo escolar y la época de mayor actividad comercial, que empieza a principios de marzo y dura hasta finales de diciembre. La mayor diferencia es la cantidad de unidades en la calle, el número de vueltas que dan, el rango horario entre el primero que sale y el último, y la frecuencia durante las horas pico.

Sobre esta realidad se montó la tercera ola, que tiene a entre un 15 y 20 por ciento de los choferes aislados. Desde la Secretaría de Movilidad argumentan que la demanda actual muestra una merma respecto de veranos anteriores, y llega al 55 por ciento de pasajeros de un enero prepandemia. Las explicaciones son que hay mucha población positiva haciendo cuarentena, o que tomó vacaciones en enero y antes lo hacía en otro mes del año.

Vuelta atrás

Las quejas más habituales de los vecinos son por malas frecuencias y “viajar como ganado”, y el pedido más escuchado fue el de que todas las líneas vuelvan a sus recorridos anteriores, abandonando la fusión de emergencia dispuesta por el municipio. Una denuncia reiterada es que la app Cuándo Llega muestra que está por pasar el colectivo, pero nunca arriba. “Que todo vuelva como antes, que para ser sinceros también tenía serias falencias, pero era mejor que esto”, se sinceró un ciudadano.

Germán Gago, de la vecinal 22 De Julio, en la zona sureste, contó que vienen teniendo problemas con los colectivos desde que comenzó la adecuación, reclamo que fue atendido a medias. “Dejaron dos líneas de cuatro. Nos sacaron la 146, el heredero del tranvía que llevó durante 80 años a los trabajadores de Tablada, Villa Manuelita y General San Martín. Pusieron el 106, que hace un recorrido larguísimo y no tiene frecuencia”, aseguró. Y dijo que “no se está cumpliendo ninguna promesa de esperas de 15 minutos”, que se extienden hasta 50 y 60 minutos, según el horario, y un mal funcionamiento de la aplicación. “Esta incertidumbre no colabora con la seguridad, y no hay colectivos nocturnos de 23 a 1 de la mañana”, manifestó.

Nicolas Maggi