Casación y Comodoro Py marcan la agenda del poder

Tras algunos meses donde el rumbo y la atención política parecían centrarse en otras jurisdicciones, Comodoro Py retomó su rol de inquietar a la política (o por lo menos a cierto sector) y volverá en 2022 a tener la centralidad de la que hace gala desde la década de los 90. Dentro de ese esquema, la Cámara Federal de Casación definirá expedientes que involucran a Cristina Kirchner y podrá intervenir en todo lo que se haga relativo a las causas de espionaje.

En ese sentido, la última semana del año fue crucial, un juego de las sillas jurídico para ver quién (no) se quedaba con el expediente de Dolores donde el principal acusado es Marcelo D’Alessio, el ya célebre falso abogado. La causa le cayó primero -tras la decisión de Casación de sacarla de la justicia federal provincial- a la jueza María Eugenia Capuchetti. Como se excusó, se hizo un nuevo sorteo y le tocó a Ariel Lijo. Como tampoco la quiso, fue hasta la Cámara donde Pablo Bertuzzi definió que la magistrada debía intervenir.

No obstante, Capuchetti realizó una nueva presentación y se la giró al juez Julián Ercolini. La particularidad es que ese magistrado tiene en su juzgado una denuncia del fiscal federal Carlos Stornelli, quién aparece como involucrado y procesado en dos de las maniobras que integran el expediente D’Alessio. 

A estas complicaciones -donde las cámaras tanto de apelaciones como de Casación parecen más interesadas en las causas que los jueces de instrucción-, se les suma la cuestión de los expedientes relacionados. Es un punto vital pues de la causa D’Alessio se puede aseverar que está emparentada con el caso donde se investiga la instalación de bases de la AFI en el área metropolitana de Buenos Aires (bases AMBA) así como también la causa por el espionaje a los familiares de las víctimas del hundimiento del ARA San Juan, donde está procesado Mauricio Macri.

Una especie de “acá mando yo” se empezó a configurar una vez que Py logró sacar de la órbita de Lomas de Zamora a la causa por el espionaje llevado adelante desde las entrañas de la Agencia Federal de Inteligencia y que la Cámara destrozó después de haber tenido congelada su revisión por varios meses. Esa sensación de poder se consolidó con estos últimos movimientos. A esta altura, hay quienes se preguntan cuánto tiempo estará en La Plata el expediente por el video donde se ve al ex ministro de Trabajo de María Eugenia Vidal reunido con integrantes de la AFI y haciendo mención a una “Gestapo” para perseguir sindicalistas.

Mientras tanto, Casación tiene en sus manos jurídicas el destino de la causa Memorándum, de Hotesur y Los Sauces. Allí el interés está enfocado en el rol de Cristina Kirchner, que consiguió en 2021 varias victorias desde Retiro. En 2022 también se revisará la condena a Lázaro Baéz, lo que ya despertó rencores entre los jueces pues una de las integrantes de la sala aseguró que sus colegas pusieron un tiempo muy exiguo para revisar un expediente extremadamente voluminoso.

El rosqueo político se ve atravesado también por dos situaciones que ocurren en otro barrio distinto a Retiro. Por un lado, el posible shutdown del Consejo de la Magistratura, a quien la Corte Suprema le asestó una estocada al declarar inconstitucional su conformación. Para el 16 de abril de 2022 tendrán que ser 20 integrantes o si no, todas sus actividades y decisiones serán nulas. 

Por otro lado, el propio Máximo Tribunal se encuentra siempre atravesado por sus propias internas y a la espera de ver si el Gobierno finalmente lanza a la candidata a suceder a Elena Highton de Nolasco. El oficialismo no tiene ni siquiera mayoría simple en el Senado y sus relaciones con la oposición pasan por un momento donde los consensos son muy difíciles. La idea de juntar dos tercios de los votos de los y las senadoras presentes parece una utopía.