FUE CUSTODIO DE CRISTINA FERNÁNDEZ Y AHORA PROTEGE A WANDA NARA

Fanático de los caballos y el polo, sorprendido por la repercusión de su labor Agustín Longueira contó a Teleshow detalles de su trabajo con la mediática. Además recordó su paso por el Regimiento y los motivos que lo llevaron a abandonar la fuerza.

“¡Yo te sigo a vos!”, le dijo Wanda y confió ciegamente en él. Agustín Longueria tiene 31 años, es de San Pedro es el hombre en quien la mayor de las Nara confió su seguridad durante sus días más caóticos en la Argentina: su llegada a Ezeiza y la presentación de su línea de cosméticos en un reconocido shopping. En diálogo con Teleshow el custodio contó cómo fue trabajar con la mujer de Icardi, pero además habló de su paso por el Regimiento de Granaderos a Caballo General San Martín y contó que formó parte del equipo que cuidó a Cristina Fernández de Kirchner durante una parte de su presidencia.

“Agustin Longueira. Team polo. Rosario”, dice su perfil cerrado de Instagram que no deja ver demasiado sobre él, más que su pasión por los caballos. De perfil bajo, su cantidad de seguidores aumentó de manera exponencial en los últimos días luego de que saliera en las fotos custodiando a Wanda, quien por estos días tras el escándalo entre su marido Mauro Icardi y la China Suárez es una suerte de “rey Midas” en las redes sociales.

Aunque hace años que trabaja como custodio y le tocó cuidar a personas importantes, su labor nunca había tenido tanta repercusión como al lado de la mamá de Valentino, Constantino, Benedicto, Francesca e Isabella. “Ahora me escribe mucha gente, me hacen preguntas. Tengo más seguidores en Instagram y me escriben de todo”, dijo en diálogo con Teleshow aún sorprendido: “Me río de eso, porque soy de perfil bajo, casi ni subo fotos” y resumió: “La pasé muy bien trabajando con Wanda”.

—¿Cómo llegaste a ella?

—Trabajo hace más o menos dos años para una agencia de viajes, de Fabián Speroni (representante de los hermanos Caniggia) y vengo cuidando famosos, empresarios, políticos. Y ahora me tocó a ella.

—¿Cómo fue el operativo para su llegada?

—Ella no quería que se enterara nadie el momento en el que veía. Yo llegué media hora antes que ella a Ezeiza y organicé por dónde sacarla y hablé con la gente de transporte. Ya había visto que estaban las cámaras de Intrusos y de LAM y yo me venía escribiendo con Kenny (Palacios, peluquero). Teníamos que hacer medio rápido. Cuando me encontré con ella la saludé y me dijo “Yo te sigo vos” y la trasladé de a poco hasta el auto.

—¿Fue difícil el operativo teniendo en cuenta que además estaba con todos los chicos?

—Y se complicó porque yo estaba solo, ella quería avanzar sin hablar mucho. Tenía adelante al periodista de LAM, lo corro y pido “por favor y permiso” y me dice “señor no me empuje” y no lo estaba empujando. Quería abrir camino, Kenny venía con los dos nenes más grandes, yo con los tres más chicos, con ella y mirando para todos lados.


—¿Cómo fue ella con vos?

—Es tal cual se la ve, en persona es buena simpática, educada, amable, macanuda, buena onda. Excelente persona. Disfruté mucho trabajar con ella.

—¿Y el operativo en el Abasto donde presentó su línea de cosméticos?

—Me llevaron para cuidarla y cuando me toca cuida a alguien, me enfoco por completo en la persona, en su seguridad. Había mucha gente, incluso cuando nos estábamos yendo a Zaira le tiraron el pelo y agarre de la mano a la persona que la tomó, para que la soltara.

Él fue contratado para acompañarla durante esos eventos específicamente. Durante el resto de su estadía en la Argentina la empresaria estará sola e irá de un lado a otro sin custodios. Como de inmediato a ella le gustó su trabajo, él fue uno de los invitados a su fiesta de cumpleaños: “Ahí no fui a trabajar, pero en la salida como había muchos fotógrafos la acompañé igual”.

Lo que más destacó de la rubia y de su asistente fue “el trato”: “Me incluyeron en todo, me invitaron a cenar después del Abasto. Así que estuve un rato con ellos, yo me preocupo mucho por la persona que estoy cuidando”.

Hasta hace aproximadamente cinco años perteneció al Regimiento de Granaderos a Caballo. Siendo muy joven, tras terminar la secundaria, se unió a la fuerza en busca de un cambio de vida. “Siempre había trabajado en boliches de relaciones públicas y he tenido barras en bares, fui coordinador en Brasil, en Bariloche y me cansé de la noche. Nunca agarré drogas ni alcohol, pero me cansé y me sentía infeliz viviendo de noche. Quería algo mejor y dije ‘quiero ser alguien’. Hablando con un amigo me pregunté qué me gustaría y le dije que mi abuelo había sido militar, que me gustaba su forma de ser y que me gustaría ser Granadero”.

Aunque en aquella charla lo “tiró por tirar”, comenzó a investigar los pasos a realizar para unirse a la fuerza y así las cosas se fueron dando: “Me llamaron, presenté los papeles y a los dos meses fui a Patricios para empezar, me mandaron seis meses a Campo de Mayo a hacer NIB (Núcleo de Instrucción Básico), es un entrenamiento para la guerra, cómo sobrevivir pasando hambre, atacar, y demás y después de eso te destinan, a mí por altura y porcentaje me destinaron a Granaderos”.

“Me gustó, me embalé, trabajé en la Casa de Gobierno 24×72″, dijo sobre la importante tarea que le tocó y al ser consultado sobre cómo dejó la fuerza para trabajar en el ámbito privado, contó que fue progresivo: “Un teniente coronel me ofreció trabajar cuidando a políticos y de a poco me metí en la custodia VIP”.

Así, con los dos trabajos en simultáneo, formó parte del grupo de custodios de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner por ejemplo: “Con ella fui como custodia privada, una parte cuando era mandataria y otra cuando no. El trabajo era similar al que hago ahora, pero no teníamos tanto trato con ella, era más que nada subirla a los autos y dejarla”.

Hace cinco años que ya no está en la fuerza, entre otras cosas porque “no era rentable”: “Yo me fui siendo cabo primero, lo que quería ver como soldado y me llamaba la atención ya lo había hecho, a los 24 si sos soldado te dicen ‘mucho gusto y gracias’. Yo ascendí y decidí irme porque buscaba mi comodidad. Hay mucha jerarquía y me cansé del ‘boludeo’. Siendo cabo pensé que estaría mas cómodo y el sueldo era bajo, paga poco el ejército”.

—¿A qué te referís con “boludeo”? ¿Cuestiones relacionadas a las tareas y horarios?

—Sí. Por ejemplo te dejaban el fin de semana encerrado. Y el trato… que ya me lo venía bancando desde hacía mucho tiempo. Por ejemplo, al año de arrancar estuve internado con suero cuatro días con principio de desnutrición, eso fue por la manija, como le dicen, y el hambre que pasé.

—¿Te desilusionó?

—Sí, te desmotiva. Entrás creyendo algo que después la realidad nada que ver. Incluso éramos 900 personas en Campo de Mayo, destinaron a Granaderos 90 y en el escuadrón guardia en Casa de Gobierno, de mi curso se daban de baja por el boludeo y quedamos 5 que aguantamos. Es la fuerza mas alta de nuestro país y es la menor paga, aunque uno lo hace por vocación, no por plata.

Desde hace aproximadamente diez meses vive en Rosario, está soltero y no tiene hijos, aunque a partir de su aparición pública comenzaron a llegarle mensajes de mujeres y hombres que quieren conocerlo. Oriundo de San Pedro, vivió también un tiempo en Brandsen, donde jugó un tiempo al polo. “Mi tío tenía caballos, me apasionan, pero dejé y me volví a mi pueblo a acompañar a un amigo que estaba muy enfermo y me pidió que lo cuidara”.

¿A quién tendrá que cuidar próximamente? No lo puede develar, aunque ya está organizando la agenda para velar por dos figuras del exterior durante los primeros días de enero. ¿Será que se lo podrá ver nuevamente detrás de algún personaje del momento?