Cae muerto con ladero de Luis Medina

Las noticias policiales sorprenden en estas horas por la relevante muerte de un conspicuo ladero del narco Luis Medina.

Pablo Esteban Ramírez, el rosarino de 43 años que murió la noche del jueves cuando junto a otros tres hombres intentó asaltar una finca rural de la ciudad de Centeno

y el dueño de casa repelió el ataque con un disparo, cargaba sobre su espalda un pasado ligado al hampa y el narcotráfico. Había caído en 2016 durante una saga de allanamientos que se realizaron en el marco de la denominada “Operación Guarani” y por ello en 2019 fue condenado a 6 años de prisión por tráfico de estupefacientes, pero por el tiempo transcurrido tras las rejas en los primeros meses de 2021 recuperó la libertad. Sus tres cómplices del fallido atraco que intentaron en la localidad del departamento San Jerónimo hace 72 horas, anoche seguían prófugos y eran buscado a lo largo y ancho de la provincia.

Su reconocimiento se empezó a develar a las 5 de la mañana del viernes, cuando Cintia Pamela M. se presentó en la comisaría 7ª de San Genaro (a 10 kilómetros de Centeno) y relató que la noche del jueves dos personas en moto fueron a buscar a su casa de Rosario a su marido, al que identificó como Pablo Esteban Ramírez. Y que ya entrada la madrugada, esas mismas personas habían regresado para avisarle que su concubino había sufrido “un accidente” en Centeno. Por eso ella viajó para ver que había ocurrido. Pero por entonces el fiscal Marcelo Nessier ya estaba al tanto del frustrado atraco en la finca de esa localidad y cuando los agentes de la seccional lo informaron de la presencia de la mujer dispuso que la demoren. Sin embargo la mujer ya se había subido al Peugeot 207 en el que había arribado con otras personas y emprendido la huida. Una patrulla los terminó demorando sobre la ruta nacional 34, a la altura del peaje de San Vicente.

La caída

El primer día de abril de 2016 agentes de la Policía Federal realizaron 35 allanamientos en Rosario, Funes, Villa Constitución y Villa Gobernador Gálvez con el fin de desbaratar una banda narco.

El resultado fue la detención de 15 personas, varios de ellos de nacionalidad paraguaya, que trasladaban marihuana desde Corrientes para ser distribuida en Rosario. Además se secuestraron unos 70 kilos de marihuana, dinero en efectivo, cinco vehículos, varias armas de fuego y balanzas de precisión. La causa, investigada por el ex fiscal federal Marcelo Di Giovanni, quedó en manos del juez Marcelo Bailaque, quien ordenó la detención de tres efectivos de la policía santafesina ligados a la maniobra delictiva.

Entre los apresados en aquel momento estaba el ahora muerto Pablo Esteban Ramírez, quien fue llevado a juicio oral y público junto a otras 10 personas, entre ellos otro pesado del hampa local: Facundo Nicolás “Macaco” Muñoz, uno de los tres muchachos investigados y luego absueltos por el homicidio del líder de la banda de Los Monos, Claudio “Pájaro” Cantero.

De acuerdo a aquella investigación, el Tribunal Oral Federal 3 de Rosario integrado por los jueces Osvaldo Facciano, Eugenio Martínez y Mario Gambacorta condenó a Macaco Muñóz a 8 años y medio de cárcel como miembro de una banda narco de la cual participaba impartiendo órdenes desde la cárcel de Piñero, donde estaba detenido por otros hechos, y en las cuales daba indicaciones sobre la entrega, distribución, fraccionamiento y comercialización de la droga que recibían desde Corrientes. Entre quienes recibían esas órdenes estaba Ramírez, quien recibió una pena de 6 años de prisión efectiva.

Entre los otros condenados en ese juicio estuvieron, ocupando distintos roles en la organización dedicada al “tráfico de estupefacientes en la modalidad de comercio agravado por haberse cometido con la concurrencia de tres o más personas en forma organizada” y recibiendo distintas penas, Matías Carlos Herrera, un joven comerciante que fue dueño de un bar de Pichincha baleado en abril de 2019 y sentenciado a 8 años y medio de prisión; Nicolás Alejandro Canteros, con idéntica pena; Juan Ernesto Jesús Esquivel (encargado de conseguir la droga en Corrientes y traerla para abastecer a la red de puntos de venta en Rosario) con una condena de 9 años; Jorge Ramón Galeano (apresado en 2016 cuando al mando de un Peugeot Partner traía 67 kilos de marihuana a la ciudad y fue interceptado a la altura del peaje de La Ribera en la autopista a Santa Fe), quien recibió una condena de 7 años; Hugo René Flores (quien conducía un Volkswagen Bora que hacía de puntero del vehículo anterior) fue penado con 9 años de cárcel; el colectivero Mauro Matías Quinteros, sentenciado a 7 años tras las rejas; Luis Eugenio Romano, Máximo Alberto Biscoglio y Silvia Blanca Di Morelle, quienes fueron condenados a 6 años de cárcel. Finalmente Marlene Aguirre Mansilla, de 23 años y empleada en una panadería, fue condenada a tres años de prisión de ejecución condicional con reglas de conducta.

En los fundamentos del fallo que condenó a la banda se pudieron conocer algunas de las comunicaciones que el asesinado Ramírez mantenía con otros miembros de la banda. Así, este diario publicó en aquella oportunidad conversaciones telefónicas captadas entre los condenados que denotaban “la posición superior que Pablo Esteban Ramírez tenía en el grupo”. En un diálogo con Juan Jesús G., quien no llegó al juicio, el delincuente muerto la noche del jueves manifestó: “Tenemos que pagar eso. Así como te rompemos los huevos a vos, nos rompen a nosotros”. En otra conversación, el mismo Ramírez respondió a su interlocutor que le pide escama (alita de mosca o cocaína de máxima pureza): “No tengo ahora, pero voy a recibir en una semana…y eso es otra cosa, te rompe el gorro, pero no es tan amarga”, dando a entender la calidad del estupefaciente comercializado.


Otro episodio en el que Ramírez estuvo involucrado se remonta al 18 junio de 2009. Fue la misma noche en que ejecutaron al policía Emanuel Del Mastro en un prostíbulo de Mendoza al 900 mientras hacía un servicio adicional y al menos un par de asaltantes ingresaron para robar. En el medio del ajetreo policial de aquella madrugada Ramírez, que entonces tenía 31 años, fue detenido en un auto junto con el empresario narco Luis Medina, quien fuera dueño de la franquicia del boliche Esperanto y terminó asesinado el 29 de diciembre de 2013 en el acceso Sur y Ayolas. Junto a ellos estaban Hugo Alberto B., que resultó ser un efectivo de Gendarmería Naciona; y José Alberto C. A., sindicado como uno de los laderos de Medina. La policía les incautó entonces una pistola calibre 22 y otra Glock 40.

El último golpe

Ya en libertad, Ramírez no se desligó del mundo delictivo aunque parece que su negocio ya no era el comercio de estupefacientes sino el robo en banda como el que intentó perpetrar el jueves pasadas las 23.30 en una finca que se encuentra sobre la ruta nacional 34, en el ingreso a la ciudad de Centeno, a 107 kilómetros al noroeste de Rosario y en el departamento San Jerónimo.

De acuerdo a la información policial, cuatro delincuentes llegaron hasta esa vivienda a bordo de una camioneta Volkswagen Amarok y tras violentar el portón de acceso a la finca y la puerta del garaje de la misma bajaron armados, con sus rostros cubiertos y efectuando disparos. Todo eso sorprendió al dueño de casa que dormía junto a su pareja y su pequeña hija y que saltó de la cama, buscó un revólver calibre 32 largo de su propiedad y efectuó un solo disparo que impactó en uno de los intrusos.

Tras ello, los otros tres ladrones escaparon sin concretar el robo en la camioneta en la que habían llegado atravesando un campo sembrado con maíz y el dueño de casa llamó a la policía. Cuando agentes de la Unidad Regional XV arribaron al lugar se toparon con la víctima del intento de robo junto al cadáver de Ramírez. El hombre entregó su arma con un tambor de seis alvéolos de los cuales cinco tenían sus cartuchos y uno sin el plomo, en coincidencia con el relato que hizo de lo ocurrido. Puesto al tanto del hecho, el fiscal Nessier dispuso que se traslade el cuerpo del delincuente a la ciudad de Santa Fe para la autopsia de rigor y su identificación, aunque la presencia de su concubina en la comisaría de San Genaro agilizó ese trámite. Asimismo, el fiscal ordenó que el dueño de la casa violentada quede en libertad al entender que “actuó en legítima defensa para repeler la agresión”.

Quedan cabos sin cerrar… ¿La Justicia varias veces lo tuvo en investigaciones y vuelven a salir? ¿ Porqué irían a robar a un campo de Centeno?