La pasión ante todo: Gabriel Machado una leyenda en la fotografía

Gabriel Machado, apodado como “Machadito”, se ha vuelto una leyenda en la fotografía. Nos comenta sus inicios y su trayectoria; además revela detalles de otro antiguo amor retomado en pandemia: la pintura, disciplina en la que cada día se destaca más. 

¿Recordás en qué momento decidiste ser fotógrafo?

– La decisión no la tomé yo, me fue llevando la vida. 

¿Cuánto tiempo llevas dedicándote a la fotografía?

Hace 28 años, comencé cuando tenía 27. Ya estaba grande para elegir una vocación, pero en aquel momento no había muchas posibilidades de pensar que uno podría ser fotógrafo. Fue una necesidad del momento, en los noventa, el país necesitaba fotógrafos y ahí aparecí yo. Éramos cinco para hacer todas las campañas, un momento maravilloso. La vida me fue llevando. Si estuve involucrado con la imagen desde los tres años dibujando y pintando, pero nunca pensé que iba a ser fotógrafo.

¿Cómo vivís hoy el hecho de que la fotografía se vuelque cada vez más el mundo digital?

Es tremendo. No está bien mi postura pero soy un amante del pasado, hablando de mi trabajo. Ya que no nos favoreció la llegada de las redes, el contacto directo con las celebridades. La tecnología hizo que nuestro trabajo, las revistas, las agencias desaparezcan. Y con esta pandemia el trabajo en el ámbito fotográfico bajó aún más y tuvimos que reinventarnos. En mi caso empecé a pintar, genero contenido a partir de ahí porque sé y entiendo que la fotografía pasó a otro plano en el mundo entero, con la llegada de las redes. 

De los dos ámbitos en los que te estás desarrollando actualmente… ¿Cuáles son tus preferencias? 

Ahora estoy muy entusiasmado con la pintura. Yo pinté desde los tres años hasta los 23, cuando empecé a dedicarme a la fotografía. En todos estos años nunca más agarré un pincel, ni un lápiz para pintar. Y en pandemia allá por abril del 2020 dije tengo que volver a lo que fueron mis raíces: las formas, los colores, armonías. Volví con todo eso y estoy contento… ¡Es un reencuentro muy lindo! 

Y en cuanto a la fotografía quisieras nombrarnos algunos de tus trabajos más destacados


 ¡Es difícil! Yo disfruto todo, amo trabajar y en eso me afectó esta pandemia. El no estar con una cámara gritando de emoción, en mi hábitat natural, en no hacerlo me mató. Por eso digo que disfruto de absolutamente todo. Pero si hay que hablar a nivel importancia puedo destacar dos tapas de sus discos a H.E.R. la cantante americana, fue maravilloso. También estar en la casa de Al Pacino con John Travolta. Viajé a Inglaterra a hacerle fotos a Kate Moss. Esos trabajos los sentí como tocar el cielo con las manos, una alegría tremenda. Pero a nivel emoción a mi me gusta agarrar la cámara y hacerle fotos a todos, ese nivel de conexión de almas es un momento muy hermoso.

¿Recordas alguna producción que te haya resultado difícil realizar? 

Trabajar con niños es complicado. Yo hice muchas campañas por el mundo con la marca Cheeky y trabajar con pequeños es complicado. Porque tenés armada una producción y el chico llora y tenes que suspender todo. Creo que es lo más difícil. También las campañas de pelo, porque la modelo o celebridad que tengas adelante tuyo no puede moverse y genera una sensación de desesperación. Estos dos casos insumen mucha energía para que todo salga bien.

Háblanos a cerca de la escenografía de tus producciones

Yo soy muy básico con eso. Justo en este momento estoy trabajando con un fotógrafo argentino que vive en Alemania, estamos empezando a fusionar los fondos. Porque yo generalmente soy básico me gusta el fondo gris, negro, blanco y poner toda la energía en la persona. Que esté bien iluminada, cómoda. Entonces lo que está alrededor de la persona siempre pasa a un segundo plano. Elijo lo clásico, por ejemplo prefiero que no tengan excesivo maquillaje, ni accesorios.

¿Actualmente estás trabajando o tenés algún proyecto a futuro? 

Sí, tuve una reunión muy linda con la posibilidad de ir a pintar a distintos lugares como México, Miami, Paraguay. Estar un tiempo allí, hacer algunas producciones fotográficas y empezar a pintar. Lo que yo hago son fotos intervenidas, es una fusión de fotos y pintura. Tengo reuniones con varias personas con la intención de poder hacer algunos viajes por dos o tres semanas a distintas partes del mundo a pintar. No es nada fijo, pero la idea está. Además de seguir haciéndolo en Buenos Aires.

Sos un fotógrafo muy elogiado y querido por las celebridades

¿Cómo vivís este reconocimiento? La gente sabe que lo mío es genuino, que se hace con amor. Además no sé hacer otra cosa que esto. Me gusta la fotografía, pintar, el teatro los actores. ¡Amo! Y siempre cuando vienen es una charla eterna hablar de su trabajo, de sus películas, etc.

Es un ida y vuelta que se genera, un hilo, entonces cuando vamos al set de fotos ya hay una relación sea que conozco o no a esa persona, se crea un nexo enseguida y de ahí en más surge el resto que aparece en la foto. Quizás otro proyecto porque me lo han planteado mucho es armar tipo un programa en el cual voy dialogando con personas y mientras se da la charla tomar fotografías a los rostros durante sus expresiones, porque pasamos por muchas emociones recordando la vida de la otra persona. 

Sentís que te queda algo pendiente respecto al trabajo?

No, soy bastante austero con respecto a los sueños. Pasa que en la vida se me dió mucho más de lo que yo hubiera pensado. Yo soy de Tablada natal un lugar muy humilde de la provincia de Buenos Aires, fui una persona con muchas faltas entonces yo nunca hubiera soñado tanto. El cupo de sueños me superó, entonces estoy muy agradecido. Si me encantaría volver a las épocas de 10 años atrás donde había mucho laburo y distinto pero como mencionaba antes hay que adaptarse. 

Y respecto a tu familia ¿Cómo es tu relación con ellos?

Siempre me apoyaron. Me casé muy joven y comencé a ser fotógrafo después de la llegada de mi primer hijo. Yo me lancé sin haber estudiado, era un gran desafío. Pero siempre conté con mi familia y mis amigos, eso es fundamental.