Eurocopa 2021: Italia se consagró campeón tras vencer a Inglaterra por penales

En Wembley, tras igualar y no sacarse ventajas en el alargue, apareció el arquero Donnarumma para desviar los remates de Saka y Sancho; los locales buscan alzar el trofeo por primera vez, en tanto que la “Azzurra” no lo gana desde 1968.

Italia logró sacarse la espina después de 53 años de tropiezos y decepciones en el Viejo Continente. En un Wembley repleto de hinchas, venció 3-2 por penales a Inglaterra en la gran final y se consagró campeón de la Eurocopa 2021, la segunda que levanta en su historia. Tal como sucedió en las semis ante España, la Azzurra sacó pecho desde los doce pasos y volvió a pisar fuerte.

De entrada, los dos salieron a presionarse alto. Y los dirigidos por Roberto Mancini ganaron un córner justamente por esa vía; un mal pase hacia atrás de Maguire hacia su propio arquero Pickford. Pero de ese tiro de esquina llegó un contrataque letal en el que participó Kane (siempre Kane), y la fórmula del gol se fabricó de un carrilero al otro, con un centro de Trippier pasado al segundo palo para el zurdazo a quemarropa de Luke Shaw. Ese 1-0, a los dos minutos, terminó de sacudir la final. Habían 8 futbolistas de Italia defendiendo dentro del área, pero la sociedad Trippier-Shaw rompió el cerrojo.

El esquema táctico 3-4-3 de la Inglaterra de Southgate parecía sorprender al 4-3-3 de Mancini. Sobre todo por el sector derecho. El carrilero Kieran Trippier llega a atacar casi sin oposición al lateral izquierdo Emerson. Ninguno de los tres mediocampistas de Italia logra bloquearlo antes. Sterling se encarga de arrastrar a Emerson para el centro y ahí aparece Trippier. Kane, como es su característica, juega de 9 y también de 10: se retrasa para ser peligroso con sus pases en profundidad.

La pulseada es más que interesante, ya que los dos buscan atacarse. Pero los movimientos de los ingleses son más veloces y precisos. Como si tuvieran más claro el plan para avanzar y ganar metros. Uno de los puntos más fuertes de Italia, su medio campo compuesto por Jorginho (como eje), Marco Verratti y Nicoló Barrella, parecía aturdido. Encima, sobre los 22 minutos, Jorginho acusó una molestia y debió ser atendido por los médicos.

A los 27 minutos, un remate desde muy lejos de Lorenzo Insigne resultó la foto de la impotencia. Italia batalló y trata de avanzar para generar peligro, pero le falta claridad en los metros finales. A favor de Inglaterra: salvo esa desatención inicial de Maguire, cada pase hacia atrás que podía ser presionado en bloque por Italia, era bien resuelto desde la toma de decisiones y las ejecuciones locales.

De repente, a los 34 minutos, y en una gran acción individual de Federico Chiesa sacándose de encima a Rice con una gambeta, finalizó con la chance más clara del primer tiempo para Italia: sin embargo, su zurdazo se fue apenas desviado del palo izquierdo de Pickford. Sin juego elaborado y con las sociedades ofensivas bloqueadas, la rebeldía de Chiesa buscó despertarlo a Italia.

Inglaterra no llegó mucho más en la primera etapa, pero sus intentos de progresiones eran más firmes. Defensivamente también se mueve más rápido el equipo de Southgate: porque busca presionar alto a Italia, pero si en ese intento fallan, enseguida se reagrupan en el bloque bajo de su área y logran defender en superioridad numérica 7 vs. 3.

Una acción individual de Chiesa, un tiro libre de Insigne, un remate mordido de Verratti y un intento desesperado de Bonucci, indicios de que el partido no se está jugando como quiere Italia.

El segundo tiempo arrancó sin modificaciones de los entrenadores y Barrella vio la amarilla por una falta desde atrás a Kane. Y antes del tercer minuto pidieron penal por un agarrón de Bonucci a Sterling que no generó ni dudas en el árbitro Kuipers ni en el VAR. “¡Siga!”, fue el gesto del juez de Países Bajos.

Italia tuvo una gran chance con un tiro libre directo de Insigne que se fue desviado. El 10 había contado con la posibilidad luego de una falta que él mismo recibió de Sterling en la puerta del área. Y Pickford tuvo trabajo también ante un zurdazo del delantero.

La amarilla de Barrella y la falta de respuestas para vulnerar el bloque defensivo de Inglaterra activó los cambios en Mancini: adentro Bryan Cristante por el 18 y Doménico Berardi por Immobile. Y entre la reacción italiana y el quedo de Inglaterra pudo llegar al empate Chiesa, con un gran remate bajo que Pickford despejó en gran reacción con la palma izquierda abierta.

Los dirigidos por Southgate, siempre peligrosos con el juego aéreo, avisaron que estaban en el partido con un córner que fue cabeceado por Stones y que Donnarumma mandó de nuevo al tiro de esquina.

Pero Italia, que ya había generado cinco chances de gol en la segunda etapa, encontró justicia en el resultado con un zurdazo de Bonucci; el zaguero capturó una serie de rebotes luego de un córner en el cual (otra vez) entre el arquero Pickford y el palo habían salvado a Inglaterra, y hundió la pelota en la red. Iban 21 minutos, Rice fue quien perdió la marca de Bonucci y esa anotación cambió los estados de ánimo de unos y otros.

Luego del empate, Southgate dispuso los ingresos de Saka por Trippier y de Henderson por Rice. Pero su plan no se modificó: siguió dándole prioridad a la defensa. La posesión fue de Italia durante los 90 minutos por 67,4% a 32,6%, según los datos de Opta, pero también fue mermando su energía tras haber conseguido la igualdad.

En el alargue, ambos bajaron las revoluciones. El cansancio se empezó a notar. Por más que los libretos no se modificaron: Italia, tratando de sumar pases con elaboración; Inglaterra bien agrupado en el fondo y tratando de salir rápido de contraataque. Southgate despertó el entusiasmo de los presentes en Wembley cuando le dio indicaciones a Jack Grealish para ingresar, que a los 98 minutos reemplazó a Mount. Jorginho le metió una plancha que le significó una amonestación.

En el comienzo del segundo tiempo del alargue, Italia generó algún suspiro con un tiro libre de Federico Bernardeschi que no parecía tan complejo pero Pickford contuvo luego de dar rebote. Y la otra noticia dentro de los últimos 15 minutos fue un gran quite de Chiellini, desde el piso, ante Sterling. Parecía despertarse Inglaterra y tomar una postura más ofensiva. Pero todo terminó como en los 90: 1-1. Y fueron a los penales.

Inglaterra sabe que esta es la gran oportunidad para ser por primera vez campeón de Europa, tiene todo a su favor, un buen equipo y la localía. Aunque debería ahuyentar algún fantasma que lo viene acosando hace 55 años y superar a un durísimo equipo italiano que suma 33 partidos invicto.

Italia, que ganó un título como local en 1968 (venció a Yugoslavia) y fue subcampeón en 2010 (cayó con Francia) y 2012 (perdió ante España), también contó con la facilidad de jugar en Roma los partidos del grupo A (Turquía 3-0, Suiza 3-0 y Gales 1-0). El equipo de Mancini no pierde desde 10 de setiembre de 2018 ante Portugal por 1-0, por UEFA Nations League, y a partir de allí se mantiene invicto.