Los argentinos se fanatizaron con las criptomonedas y le dan múltiples usos

La inflación y el cepo al dólar incentivan la compra de criptomonedas. Los inversores no temen al riesgo y fomentan el uso para adquirir campos, departamentos, ropa usada y hasta para pagar impuestos.

El mercado de las criptomonedas, aunque pequeño, crece a pasos de gigante en Argentina impulsado por las dificultades económicas, la escasez de dólares y la elevada inflación cuyo promedio superó el 45% los últimos tres años.

“La cantidad de usuarios para invertir en criptomonedas se ha multiplicado por diez en Argentina desde 2020”, explicó Maximiliano Hinz, director para América Latina de Binance, plataforma de intercambio de activos digitales con más de 15 millones de usuarios en 180 países y un volumen diario de transacciones superior a los u$s20.000 millones.

El creciente interés también empujó el surgimiento de sitios de anuncios “P2P” (red de pares) donde se puede comprar y vender desde campos hasta ropa usada con bitcoin, theter, ethereum o DAI, las criptomonedas más conocidas. Y a partir de 2022 se instalará una megaplanta de validación de operaciones digitales en Tierra del Fuego, según anunció la canadiense Bitfarms, que planea instalar la mayor de sus “granjas” en el país.

“Argentina ha sido siempre pionero en el mundo cripto”, señaló Hinz, quien piensa que “el cambio en el paradigma del dinero es una revolución sin marcha atrás”.

“Hasta hace unos años había que ser ‘nerd’ para operar, pero las plataformas evolucionaron tendiendo puentes hacia el público sin educación financiera”, explicó a la AFP Sebastián Valdecantos, economista y fundador de moneda par, una criptomoneda que circula en ferias populares de ocho ciudades argentinas.

Aunque es inconvertible tiene paridad con el peso y ayuda a sortear la falta de dinero en sectores marginados del sistema financiero. “Fue lanzada bajo la filosofía de un dinero con propósito: generar circuitos económicos locales solidarios”, explicó su creador, que busca replicarlo con fines ecológicos.

El cofundador y presidente de la ONG Bitcoin Argentina, Rodolfo Andragnes, recordó que el Bitcoin y las criptomonedas son una alternativa a los activos financieros tradicionales, como el dólar, y brindó una guía para comprar Bitcoin.

Para qué se usan las criptomonedas en Argentina

En Misiones se estudia retribuir el reciclaje de residuos en origen con criptomoneda que pueda aplicarse luego para cancelar impuestos provinciales. En la ciudad de Buenos Aires un lujoso piso en el centro está a la venta por 2 bitcoines, tal el abismo entre el peso y esta criptomoneda, que ha llegado a cotizar a unos 63.000 dólares.


Los inversores argentinos en criptomonedas se caracterizan además “por tener aversión al riesgo aunque suene contradictorio en este ecosistema con alta volatilidad”, explica a la AFP Emiliano Limia, portavoz de Buenbit, una firma local de tecnología financiera.

Lejos del furor mundial por el bitcoin, cuya cotización es una montaña rusa, los argentinos prefieren criptomonedas más estables ligadas a una canasta de activos que incluye al dólar, lo que minimiza su volatilidad.

Con los argentinos acostumbrados a dolarizar ahorros para resguardarse de la inflación, las criptomonedas son un escape a las restricciones cambiarias que limitan en u$s200 la compra mensual por persona, y a las bajas tasas de interés con respecto a la inflación.

Según Marcos Zocaro, tributarista y especialista en activos digitales, “no es casual que Argentina y Venezuela, países con inflación por las nubes, sean los principales polos cripto en Sudamérica”.

Para Limia también inciden razones globales. “Desde que se inició la pandemia, los paquetes de estímulo impulsados en todos los países devaluaron las monedas contra bienes escasos como el bitcoin, cuya emisión limitada lo convierte en oro digital”. Así, las criptomonedas se consideran bienes, no dinero, y su operatoria está en un gris regulatorio.

Para Zocaro, “el desconocimiento es el principal obstáculo para la regulación y la complejidad para definir quién, cuándo y dónde tributar”.

Pero frente a su crecimiento “lo mejor que pueden hacer los Estados es emitir sus propias criptomonedas”, afirma Valdecantos. “China ya lo hizo y Reino Unido lo está estudiando”, añadió.

“Conforme el mundo tienda a digitalizarse y los pagos en efectivo queden atrás, si el Estado no construye su propia infraestructura estará entregando poder, porque las empresas manejarán todas las transacciones de la economía y los datos de los usuarios. Algo demasiado peligroso”, advirtió.