Leche de Burra, el Milagro de la Vida Eterna

Por Luis Chervo

Cuando uno viaja por nuestro hermoso País, va encontrando perlas que a los buenos observadores, nos nutre de las diversas culturas populares.


En Jujuy, específicamente en Abra Pampa, Humahuaca y Palpalá, encontramos a una vendedora ambulante de Leche de Burra, Doña Martina.


Según Doña Martina, cura la tos, la gripe, el asma, es buena para los riñones, combate la anemia y la gente que padece dolor de huesos, siempre vuelve agradecida, pues se sienten aliviados y les quita el malestar.


Doña Martina, aconseja a sus clientes; ”tome con confianza nueve días seguidos en ayunas y cura y regula, la desnutrición, el hígado, el colesterol y la pulmonía, también”, según la Jujeña, “se incrementa el sistema inmunológico en quimioterapias, reumatismo, diabetes, regenerador y antioxidante de la piel, combate también el cansancio o la fatiga general”.


Allí en Abra Pampa, se la puede encontrar, junto a varios miembros de su familia, vendiendo sus famosos vasitos de leche de burra recién ordeñada. Doña Martina, cuenta que cada burra provee entre 8 y 10 vasitos de leche, por lo cual explica, lleva 5 burras que son intercambiadas, de acuerdo a la producción de leche diaria que tengan.


Finalmente explica la Jujeña, que su propia Familia consume y están todos sanos y fuertes para encarar la dura vida de su región, en especial en las frías noches de pre cordillera.


Lo que sucede, y esto sí está probado, es que la leche de burra contiene alto contenido de vitaminas  A, B1, B2, B6, D, C y E, contiene múltiples minerales y micronutrientes como el calcio, magnesio, fósforo, sodio, hierro y zinc, y que ayuda a dar una respuesta propicia de nuestro cuerpo en el área inmunitaria, es más que seguro, pues tiene bio-stimulantes (inmunoglobulinas) y los alquilgliceroles.


Por lo cual su composición es muy similar a la leche materna, aunque más ligera, por lo que sí permite hidratar la piel y darle suavidad. Y esto nos lleva a la vieja Grecia, a Egipto o a Roma, que era un bien muy apreciado por las mujeres de aquella época, que a diario buscaban quitarles años a la vida.


Con los avances de estudios científicos, se ha demostrado, que efectivamente sus varios ácidos ayudan a que las células de la piel, se refrescan, eliminando sustancias que son las células muertas que están en la superficie y así mejora la apariencia de la piel y la dermis tiene un aspecto más joven.


No hay que confundir por el nombre con el uso que se les da en otros países, como el caso de Nicaragua, en donde se le dice Leche de Burra, al dulce tradicional hecho con leche de vaca, panela, cacao en polvo y a veces le dan un toque con maní, o la Leche de Burra como en el caso de Venezuela, en donde se refieren a una bebida realizada a base de leche condensada, flan instantáneo y ron blanco, una especie del Ponche Crema Caribeño.


En lo personal y esperando que algunos emprendedores, se vean inspirados por estas líneas, les digo que sí creo que el nuevo desarrollo cosmetológico puede ser un buen camino para los futuros negocios con enormes expectativas de crecimiento, por lo cual les cuento una experiencia en España, que hemos estudiado con especial entusiasmo, que es la experiencia de la leche de burra de Zamora.


Estos son ocho ganaderos de una cooperativa de Buelza, que buscan llevar como alimento cosmetológico, mezclado con otros lácteos, y por otro lado, deshidratan la leche para elaborar jabones, bálsamos labiales y cremas faciales.


Sin dudas ellos también han leído, que la mujer de Nerón, llamada Popea, cuando se trasladaba por el Imperio Romano, llevaba en su numerosa comitiva, unas quinientas burras nodrizas para extraerles leche, cuyas blancas sustancias embellecían su cuerpo en cada baño que se daba. O tal vez, recuerdan las historias de Cleopatra, que desde su trono de Egipto, se derritieron bravos generales romanos, por su enigmática belleza, mezcla de una delicada genética, pero también de los baños que tomaba diariamente, en leche de burra.