Crisis política tensiona negociación por PASO: exigencias de JxC y pesimismo oficialista

Apenas doce días pasaron de la foto que Eduardo “Wado” de Pedro (ministro del Interior) y Sergio Massa (presidente de la Cámara de Diputados) compartieron con tres diputados de Juntos por el Cambio y en el cual se comprometieron a avanzar en un proyecto para postergar un mes las elecciones legislativas. 

El proyecto exige dos cosas: consenso y celeridad. Al reformar la Ley electoral, debe ser sancionada por la mitad más uno del total de las Cámaras de Diputados y el Senado. Celeridad porque el cronograma que publicó la Cámara Nacional Electoral fijó el 10 de mayo como fecha límite para que el Ejecutivo Nacional convoque a las PASO, con fecha vigente para el 8 de agosto. 

Pero entre esa foto y hoy, pasaron cosas. La suspensión de las clases decretadas por Alberto Fernández para el AMBA desataron un conflicto político que parecería no tener retorno. En días en que comenzaban a acercarse las posturas de Juntos por el Cambio y el Frente de Todos, aquella medida insertó un océano de distancia entre ambos espacios. 

El sábado que el Frente de Todos apostaba a sancionar antes de mayo la postergación de las PASO para el 12 de septiembre y de las elecciones generales para el 14 noviembre, fechas que constan en el borrador que De Pedro envió a Diputados. La apuesta sigue vigente, pero cada vez paga menos. 

Paga menos porque, al cortocircuito entre oficialismo y oposición que existe hoy, hay que agregarle las exigencias que Juntos por el Cambio propone para garantizar su respaldo al proyecto. 

La principal es una modificación al artículo 10 de la Ley Electoral, para establecer que cualquier futuro cambio a las fechas electorales sólo puedan ser alteradas por dos tercios de los recintos del Congreso. Esta maniobra opositora revela el temor que hoy invade a los dirigentes cambiemitas: que el presidente Fernández y Massa aún mantengan viva la empresa de suspender las PASO.

Y las sospechas tienen sustento.  “No hay nada descartado y menos en este contexto”, aseguraron a los medios en el Gobierno. “Hay desconfianza por todas las movidas que ha hecho el oficialismo por las posturas contradictorias que tuvo con el tema PASO. Está la prevención de que insistan con la suspensión”, explicó un diputado radical involucrado en esta negociación. 

No es la única exigencia. También proponen que el Gobierno “responda los planteos que se hicieron sobre reponer el derecho de voto postal para los residentes en el exterior y la implementación de la boleta única de papel”.

Por eso, ante este escenario, desde el oficialismo contestan: “Muy complicado. Además pasando el tiempo se dificulta aún más”. ¿Por qué es complicado? “La complejidad la veo en poca voluntad de acordar nada”, respondió el mismo diputado del Frente de Todos, asociado directamente a un gobernador peronista. “No me parece una locura, se puede conversar, pero no sé cómo quedamos después de este fin de semana la verdad”, señala otro legislador oficialista. 

Ese diagnóstico es compartido en Juntos por el Cambio. Un importante diputado del PRO lo graficó de la siguiente forma: “Estos quilombos profundizaron la relación. Vamos a ver cómo sigue avanzando, aún no tuvimos ninguna convocatoria”. No obstante, este legislador estimó “que esta semana se activará”.

Y está en lo cierto. Según pudo averiguar Data Clave, el diputado del Frente de Todos por La Pampa, Hernán Pérez Araujo, que preside la comisión de Asuntos Constitucionales, reportaría novedades sobre este tema antes del jueves. 

Por fuera de JxC, el Frente de Todos avanzó la semana última el diálogo con el resto de los espacios opositores, los que ocupan el centro del recinto de la Cámara baja, en un respaldo que podría ser suficiente para alcanzar los 130 escaños. Pero Alberto Fernández quiere evitar una sanción con el rechazo del principal espacio opositor.

Lo que ocurra en el Congreso Nacional será apenas el primer escollo que el Gobierno deba enfrentar para avanzar en la postergación de las PASO. De aprobarse, deberá luego refrendar ese acuerdo en la Legislatura de la provincia de Buenos Aires, para que la Provincia que concentra más de un tercio del padrón electoral no quede desacoplada del calendario electoral nacional. Y para ello necesitará más que nunca del acompañamiento de Juntos por el Cambio, que domina el Senado bonaerense. 

Es entonces poco el margen que tiene el Frente de Todos para avanzar en este proyecto. Y no sobra voluntad de diálogo.