Falleció Leopoldo Jacinto Luque campeón del mundo ’78

Leopoldo Jacinto Luque murió este lunes en Mendoza, luego luchar durante semanas contra el coronavirus. El fútbol argentino despide a uno de sus primeros campeones mundiales, ya que fue integrante de la selección que ganó el Mundial ’78 jugado en nuestro país. Tenía 71 años y estaba internado en la Clínica de Cuyo, de esa ciudad.

Luque había sido internado el 4 de enero en la Clínica de Cuyo, en Mendoza, debido a que había empeorado su cuadro de coronavirus. Estuvo diez días con síntomas leves pero por una neumonía bilateral se decidió que quedara bajo observación. Pero a las pocas horas su situación se agravó y fue trasladado a una cama de terapia intensiva. Ya en ese entonces su pronóstico era reservado y, un mes después, se confirmó el trágico desenlace del goleador.

Su bigote mexicano, el pelo largo y la fortaleza física componían el perfil de un hombre humilde, sin dobleces, un delantero extraordinario, de los más grandes que dio el fútbol argentino, que no sólo vivió del gol sino que supo retroceder y asociarse, generar huecos, llegar por los costados y asistir a sus compañeros por más que su hábitat natural haya sido la clásica zona de los número nueve.

Un nueve de raza, un purasangre, que supo reinventarse constantemente. Eso fue. Un luchador inclaudicable. Un campeón del mundo que se ganó el oro con gol, pero también con sangre, sudor y lágrimas.

Recién pudo debutar en Primera a los 23 años, cuando lo hizo el 26 de noviembre del 72 con la camiseta de Rosario Central, de visitante ante Lanús (1-1). Como en las inferiores de Unión no lo habían tenido en cuenta, había pasado por Sportivo Guadalupe, de la Liga de su provincia, luego por Gimnasia de Jujuy, después por Central Norte de Salta y más tarde por Atenas de Santo Tomé, también de la Liga santafesina. El paso por Central duró poco y su regreso a Unión fue con gloria: consiguió en 1974 el ascenso a Primera con aquel buen equipo conducido por Juan Carlos Lorenzo, en el que lució la cinta de capitán. Al año siguiente llegaría a River.

El momento más glorioso de su carrera lo vivió con la camiseta de la Selección en el Mundial de Argentina de 1978. Luque fue fundamental para la Albiceleste que venció a Holanda en la final en el Monumental.

Tras un encuentro contra Francia, en el que convirtió un gol clave para pasar de ronda y terminó jugando con un hombro luxado, le avisaron que su hermano Oscar, de 25 años, había fallecido en un accidente de tránsito.

Golpeado, Luque faltó en los partidos ante Italia y Polonia y sus seres queridos lo convencieron de reintegrarse. Jugó contra Brasil y se convirtió en héroe en el polémico cruce con Perú, en el que metió el tanto del 4-0, que le permitía a Argentina avanzar a la final (también metió el sexto gol del equipo). En ese Mundial fue, con cuatro festejos, el segundo máximo artillero del equipo detrás del Matador Kempes.

Estuvo en el debut de Maradona en la Selección y fue la gran figura, convirtiendo tres tantos en 5-1 ante Hungría, aunque ese día no compartió cancha con Diego, que lo reemplazó. “Yo quería jugar con el pibe”, le reprochó a Menotti cuando lo sacó.