Exclusivo: Jorge Gobbi, Doctor en Ciencias Sociales, DELITO INFORMATICO

Uno de los temas que se popularizó por su incremento durante la etapa de pandemia fue el delito informático. Sin dudas, el mayor uso de los dispositivos expuso a más vulnerabilidades y los ciberdelincuentes encontraron oportunidades para cada agudizar su ingenio para concretar
los ataques.


Pero, ¿ qué es un delito informático? ¿ Se puede prevenir? Estas preguntas y otras las contesta para Inforosario, Jorge Gobbi, Doctor en Ciencias Sociales, docente de Ciencias de la Comunicación en la UBA y periodista especializado en tecnología.


IF: – ¿A qué hace referencia específicamente un delito informático?


-Un ciberdelito es cualquier tipo de delito cometido por medios electrónicos ligados con internet que involucra distintos tipos de plataforma, podría ser email, acceso no autorizado a bases de datos y acoso contra usuarios (normalmente ese delito está catalogado como grooming).


IF: – ¿Se nota un aumento del delito informático en el último tiempo? ¿Cuáles consideran que pueden ser las causas posibles?


-Es complicado hablar de números porque cuando uno ve diferentes estadísticas varía mucho. Hace unas semanas leí una nota que hablaba de 21 millones de delitos informáticos cometidos en Latinoamérica de los cuales la mitad eran en Brasil, Argentina estaba bastante abajo en ese ranking con alrededor del 2%.
Crecieron bastante las estafas con criptomonedas en el último año a partir de que se hizo más popular en Argentina por las limitaciones de acceso al dólar.
Lo más importante ahora es que sí ha habido un incremento, se nota sobre todo a partir de las menciones de los usuarios porque hoy dependemos mucho más de las conexiones a partir de la pandemia. Entonces hoy hay muchos más usuarios conectados más tiempo a internet desde sus casas donde muchas veces no hay las medidas de seguridad que antes existían en las empresas y eso los hace más vulnerables.
Desgraciadamente también hay muchas empresas que no invirtieron lo suficiente en el tema de seguridad y también –hay que reconocerlo- el cambio que se dio por la pandemia fue tan rápido que no siempre hubo tiempo para que la gente de sistemas haga los cambios necesarios.


IF: – ¿Cuáles son los beneficios que obtiene quien comete el delito? ¿Qué tan difícil es identificar a quiénes y desde dónde se comete el delito?


-En realidad siempre hablamos de dinero en diferentes formas. A veces puede ser de manera directa como cuando hacen que se haga click en un enlace malicioso de su banco y pueden acceder a la caja de ahorro y vaciarla, hasta cuando se accede de manera no autorizada a datos de una empresa para después encriptarlos y pedir un rescate o para venderlos a la
competencia. La motivación central es económica.
Efectivamente uno de los problemas que hay es que a veces sí se puede identificar desde donde vino el ataque pero en muchos casos pudo provenir desde otros países, lo cual hace muy difícil el castigo del delito. Ahí ya se involucran fuerzas transnacionales de seguridad, un juzgado que mande pedidos de informe a otros países y eso muchas veces no tiene mucho
sentido, sobre todo con los delitos que involucran cifras relativamente bajas de dinero. Cuando se trata de empresas más grandes sí hay una persecución judicial importante.
Recordemos que en los últimos meses ha habido robos de bases de datos o pedidos de rescate de bases de datos de organismos oficiales. En Argentina, por ejemplo con Migraciones, o de grandes empresas como Cencosud. En esos casos sí hay más recursos para perseguir a los criminales.


IF: – ¿Con qué facilidad cae como víctima una persona que no está bien informada?


-Desgraciadamente los usuarios que no están bien informados son los primeros que caen en las estafas informáticas.
De todas maneras los cibercrimen cometidos contra usuarios individuales suelen ser los más pequeños en cantidad de dinero, -obviamente son muy perjudiciales para las finanzas de esos usuarios- pero tal vez hay muchos hackers que están más interesados en hackear grandes compañías,
Vemos usuarios que todavía siguen haciendo click en enlaces que los llevan a falsas páginas de acceso a su banco, que dejan sin proteger sus datos, que tienen contraseñas extremadamente débiles y que otros usuarios terminan accediendo a sus datos y después les piden un rescate, etcétera.
Para evitar este tipo de cosas los usuarios deberían estar más educados en cuestiones ligadas con la seguridad informática. Pero cuando vemos, por ejemplo, notas que cuentan que la contraseña más usada del mundo es 1234, está claro que muchos usuarios privilegian la comodidad y el hecho de no tener que memorizar una contraseña a su seguridad.



IF: – ¿Qué recomendaciones son útiles a tener en cuenta ante una sospecha? ¿Se puede denunciar?


-Justamente uno de los datos para marcar el hecho del crecimiento del cibercrimen es que el Estado argentino ha instituido mayores lugares de denuncias. Para hacer denuncias siempre ha sido primero en delitos informáticos de la Policía Federal y segundo el Fiscal de cibercrimen de
la Fiscalía de la Nación. En ambos casos están obligados a tomar la denuncia.
Las sospechas a veces se convierten directamente en pruebas, en el caso de que te vacíen.
Otras tienen que ver con las instrucciones, con el acceso a computadoras o a móviles en el caso de que uno note actividad inusual. De todas maneras, la mayoría de las compañías cuando detectan algún tipo de comportamiento raro como un acceso desde un lugar lejano al último suelen avisar y en muchos casos bloquear.