Exclusivo: Valeria Carbone, Doctora en Historia por la Universidad de Buenos Aires y especialista en Estudios sobre los Estados Unidos

A raíz de los últimos hechos de violencia ocurridos la semana pasada en los Estados Unidos, y teniendo en cuenta que el próximo 20 de enero es el día indicado para la asunción del presidente electo, Valeria L. Carbone, Doctora en Historia por la Universidad de Buenos Aires y especialista en Estudios sobre los Estados Unidos ofrece su opinión de lo que pasó y de lo que puede ocurrir en el país norteamericano a Grupo Inforosario en esta entrevista.


IF: – ¿Qué opinión te merecen los hechos que están ocurriendo en Estados Unidos?

  • Para los que venimos siguiendo el proceso electoral norteamericano la verdad que era bastante esperable. De hecho, la noche del 3 de noviembre -que fue el martes de las elecciones generales- cuando se diese a conocer las primeras bocas de urna y en el caso de que por supuesto llevase la delantera Joe Biden, se esperaba que hubiese disturbios, que hubiese violencia porque el presidente venía fomentando este caldo de cultivo que finalmente se terminó dando con fecha 6 de enero.
    Él estuvo respaldando la organización de esta manifestación que tuvo lugar en las afueras del Capitolio, la promocionó incluso en su cuenta de Twitter en más de una ocasión. Se sabía que iban a presentarse grupos supremacistas, de extrema derecha, grupos neonazis, se estaba publicitando en las redes sociales y el presidente estaba avalando esa manifestación y además se sabía que, por las características de estos grupos que se presentaron, iban a estar armados.
    Así que el desarrollo de los acontecimientos terminó siendo la conclusión de lo que el mismo Poder ejecutivo venía fomentando en caso de que el Congreso hiciera lo que finalmente hizo -y qué era lo que correspondía hacer- que era validar la certificación de los votos electorales enviados por las legislaturas estaduales. Ya en esa instancia Trump había agotado todas las instancias legales e institucionales, ya fuese en las legislaturas estaduales como en los sistemas judiciales estaduales y federales, así que lo único que le quedaba era apelar a la violencia en las calles.
    Creo que esto fue un poco consecuencia de esa situación. Lo que sí habría que tener presente es que si bien obviamente lo que copó los medios de comunicación fueron los desarrollos en Washington DC en el Capitolio, hubo otras manifestaciones en otros puntos del país, en otras
    grandes ciudades como por ejemplo en Portland, Texas, Miami. Esto fue un fenómeno que tuvo lugar en todo el país.
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  • IF:- ¿Se preveía que pudiese ocurrir una situación semejante?
  • Sí, como te mencionaba, los que venimos siguiendo a los Estados Unidos un poco esperábamos esta situación que algunos llaman “insurrección”. No sé si darle esa categoría, pero este violento episodio que parece que en Estados Unidos tomó a la mayoría por sorpresa, incluso a las fuerzas de seguridad del Capitolio. Ahora bien, dado que como te decía los que
    venimos siguiendo los desarrollos incluso en Estados Unidos esperábamos esto en algún punto, lo que se está tratando de analizar ahora es el accionar de la policía, sobre todo en un año que estuvo copado por las protestas y la represión al movimiento “Black Lives Matter” y a las protestas que llevaron adelante los trabajadores del sector salud por las condiciones de trabajo en el contexto de la pandemia. Estas manifestaciones –y esto es un dato estadístico de
    una organización que se llama ACLED (Armed Conflict Location & Event Data Project)- en el 95% de los casos fueron pacíficas, pero fueron violentamente reprimidas por la policía en la mayoría de los casos. Se detuvieron a miles de personas que manifestaban pacíficamente por los derechos humanos de ciertas minorías y por los derechos laborales de los trabajadores del sector servicios y del sector salud. Entonces llama poderosamente la atención esta respuesta tan opuesta en dos tipos de manifestaciones de características diferentes. Me parece que acá se conjugaron varias cosas y que estamos viendo el desarrollo de un proceso histórico de los Estados Unidos que revela un poco las características del ser nacional estadounidense.
  • IF: – ¿Qué se puede esperar para los próximos días teniendo en cuenta que Joe Biden debería asumir su mandato el próximo 20 de enero?
  • Hasta el veinte de enero nos separan poco menos de dos semanas. Más allá de que se está hablando de apelar a la enmienda 25 para ver si se lo puede destituir a Trump y que en el ínterin asuma el mandato del vicepresidente Mike Pence, eso no va a suceder. Es por lo menos
    la impresión que yo tengo por varias razones: primero porque para que eso pase hay que realizar una serie de pasos. Este pedido de “destitución” según esta enmienda tendría que emanar del mismo gabinete de Trump y tiene que estar avalado por el vicepresidente, una de las razones por las cuales muchos miembros del gabinete de Trump han renunciado para no verse sometidos a esta situación.
    Luego, a mí me cuesta creer que faltando veinte días para la jura, el vicepresidente acceda a tomar esa medida porque eso también implicaría una disrupción del proceso de continuidad político-institucional, así que yo lo veo difícil.
    Me pasa lo mismo con las referencias a un nuevo impeachment. Me parece que justamente habiéndole hecho un juicio político a Trump el año pasado que duró varios meses y que además costó mucho llevar adelante, hacerlo en veinte días, en una suerte de proceso express,
    sería difícil sobre todo porque ya todo esto ha sido una mancha política para los Estados Unidos a nivel internacional. El hecho de que Trump haya dado el discurso que dio en los últimos días (el 8 de enero) un poco tratando de calmar las aguas es más un intento para que estos menos de veinte días que faltan transcurran desde lo institucional de la manera más pacífica y sin disrupciones posible.

  • IF: – ¿Es muy extremista considerar que está en peligro la democracia en Estados Unidos?
  • Ahí ya nos tendríamos que meter en una discusión de filosofía política de qué es la democracia, si realmente Estados Unidos es una democracia o no, qué significa la democracia para los norteamericanos, temas sobre los que muchos intelectuales discuten al respecto.
    Yo creo que lo que está atravesando Estados Unidos en este momento es una muy profunda crisis político-institucional que pasó de ser una crisis de representatividad a ser una abierta crisis de legitimidad. Creo que los propios norteamericanos están cuestionándose instancias de su política institucional que son terriblemente controvertidas -aunque siempre lo fueron- como la prevalencia de un “sistema bipartidista” que no representa a los más de más de 328 millones de habitantes que tiene el país, con una población extremadamente diversa desde lo geográfico hasta lo político, lo cultural, lo religioso, lo racial, lo socio-económico.