Preocupante: según el índice de UCA, la pobreza aumentó al 44,2 % y la Indigencia al 10,1%

Finaliza este año y alrededor del 44,2% de los argentinos se encuentran bajo la línea de la pobreza, es decir, sus ingresos no alcanzan para comprar el mínimo de alimentos, transporte, indumentaria y algunos servicios que conforman la Canasta Básica Total, lo que representa un aumento frente al 40,8% de finales del 2019, informó hoy la Universidad Católica Argentina (UCA).

Además, uno de cada cuatro de las personas que están en la pobreza, son indigentes, es decir, no tienen los ingresos para comprar el mínimo de comida para la subsistencia. Así, el índice de Indigencia aumentó al 10,1% desde el 8,9% del año pasado. 

El director del Observatorio Social de la UCA, Agustín Salvia presentó a la prensa los datos sobre pobreza e indigencia relevados entre julio y octubre de este año.

Fuente: UCA

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En esta medición se utilizó el costo de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) y de la Canasta Básica Total (CBT) que realiza el Instituto Nacional de Estadística y Censos, pero se la aplicó a otro muestra, y de allí ciertas diferencias en las cifras. 

Sin embargo, Salvia advirtió que “los números podrían ser peores” porque el relevamiento se hizo de manera telefónica, ya sea a números fijos o a celulares pero que cumplen la misma función, y en esa forma “existe un efecto de deseabilidad” por el cual, el entrevistado, brinda mejores datos sobre su situación de lo que realmente es, y que se puede percibir en una encuesta presencial.  

Con la crisis iniciada en el 2018 y profundizada la pandemia, con la caída del consumo la inversión y el empleo “el índice de pobreza tiene un piso del 40%”, aseguró. 

El especialista también apuntó a que esta forma de medir la pobreza a partir de los ingresos contra una canasta de bienes y servicios, “es una forma muy débil” de análisis, y por eso la UCA utiliza una “medición multidimensional” que incorpora las carencias habitacionales, de salud, de acceso a la educación.

En esa medición, también aumentó la pobreza, que este año alcanzó al 41% contra el 37,5% del año pasado “con una fuerte caída de aquellos que tenían trabajos precarios”, explicó el Director del OSDS. 

Para el sociólogo, “estamos atravesando una crisis, con caída de PBI, de Inversión y del consumo, en el marco de una década de estancamiento”.

La semana pasada, antes de que diera a conocer estas cifras, en un seminario organizado por IDEA, Salvia apuntó a que en datos del Indec, más allá que el promedio del primer semestre fue del 40,9%, el Índice de Pobreza había llegado al 47,2%, en el  segundo trimestre.  

Ya para el tercer trimestre, con el pago del IFE y del medio aguinaldo, que se cobra en junio, pero estadísticamente se imputa en julio, y el recupero en el nivel de actividad, por la apertura de algunas actividades en la cuarentena “la pobreza habría bajado, entendemos nosotros, en el 40%”.

“Ahora si tomamos el cuarto trimestre, se estaría quebrando” esta tendencia hacia la baja del índice, debido “al aumento de la inflación”, que puso el precio de la Canasta Básica Total en casi $ 50.000 para una familia tipo. 

Por todo esto el nivel de pobreza promedio para el segundo semestre del año, medido por el Indec “puede andar entre el 40 al 45%. Creo que más cerca del 42 al 44%. Vamos a estar arriba del promedio del primer semestre”, estimó Salvia. 

Para el Director del Observatorio Social de la UCA “lo importante de este dato, más allá de la cifra, es que el piso de la pobreza estructural creció. Si teníamos el 25 al 30%, hasta el año pasado, ahora estaríamos en nivel es de entre el 35 y 40%. El piso, tras la pandemia, creció”.

Salvia destacó el valor de la ayuda social ya que “sin AUH, IFE, Tarjeta Alimentar, y otros subsidios, la indigencia habría sido el doble, el 20% y el índice de pobreza hasta el 53%“, en la medición de la UCA. 

Sin embargo, “si no hay crecimiento y solo hay programas sociales no podemos esperar mucho más que esto”, dijo el sociólogo quien llamó “a crear trabajo como sea y dónde sea” en lo inmediato para salir de esta situación, pero a la vez convocar a un acuerdo económico y social “para sacar al país del estancamiento”.

Según el documento de la UCA, durante la cuarentena “las brechas en el bienestar económico de los hogares no sólo no han disminuido, se presentan como estructurales y asociadas a la falta de demanda de empleo productivo de calidad y de políticas de inversión y desarrollo más agresivas en materia de vivienda, hábitat, salud y educación”.

El trabajo de cambo se realizó entre julio y octubre, durante los cuales se relevaron 5.728 hogares, con casi 18.000 encuestados, en localidades de más de 80.000 habitantes 

Los aglomerados urbanos fueron agrupados en tres grandes áreas según tamaño de los mismos: 1) Gran Buenos Aires: Ciudad Autónoma de Buenos Aires y Conurbano Bonaerense (30 PARTIDOS: Zona Norte, Zona Oeste y Zona Sur); 2) Otras Áreas Metropolitanas: Gran Rosario, Gran Córdoba, San Miguel de Tucumán – Tafí Viejo y Gran Mendoza; y 3) Resto urbano: Mar del Plata, Gran Salta, Gran Paraná, Gran Resistencia, Gran San Juan, Neuquén-Plottier-Cipoletti, Zárate, La Rioja, Goya, San Rafael, Comodoro Rivadavia y Ushuaia-Río Grande. 

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) informó en septiembre que, al cierre del primer semestre del año el índice de pobreza se ubicó en 40,9%, por encima del 35,4% de igual período de 2019. En tanto, el Índice de Indigencia aumentó  al 10,5%, contra el 7,7% de enero-junio del año pasado. 

Entre ambas mediciones, la economía en su conjunto cayó 19,1%, la desocupación aumentó del 10,6% al 13,1 %, y la inflación al 42,8%, según cifras del Indec. El organismo informará el 31 de marzo del 2021 los índices de pobreza e indigencia del segundo trimestre de este año.