Coacheando en comunicación política, imagen y marca (I)

Hablar en público, conectar, transmitir ideas y propuestas
constituyen una habilidad clave para cualquier persona que se
encuentre en la gestión política.


Sin embargo, muchas de las personas que están en la política o
que tienen aspiraciones a estarlo carecen de una forma adecuada
de expresar sus puntos de vista a través de la palabra hablada,
misma que es una invaluable habilidad de comunicación que puede
ser decisivo al momento de ganar o no las elecciones.


Los mejores oradores saben que la habilidad de hablar en público
tiene que entrenarse y desarrollarse constantemente para obtener
resultados tangibles.


Ningún atleta de élite cuestiona la necesidad de trabajar con
regularidad, si no a diario, en sus habilidades, y normalmente se
necesitan entrenadores para apoyar ese trabajo.

La noche del martes 29 de septiembre pudimos asistir al Debate
Presidencial entre el mandatario en funciones Donald Trump y el
aspirante a la Casa Blanca que fuera durante dos periodos Vice de
Barack Obama, Joe Biden.


Esta instancia es la primera de tres que se sucederán en el
transcurso del mes no dejo mucha tela para cortar si esperábamos
propuestas, no obstante su desarrollo previsible forma parte de un
repertorio de recursos, estrategias y tácticas donde nuestro trabajo
de consultores y entrenadores en comunicación interpersonal tiene
un rol preponderante.

Podemos representar, el debate presidencial televisivo, con una
autopista que admite cuatro grandes carriles para su circulación a
saber.: el carril ofensivo, el defensivo, el de guerrilla o el de
flanqueo.


Vale destacar que ninguna de estas opciones es inocua ni estática
sino que se aplican atendiendo a la posición del candidato en la
mente de los ciudadanos. ( previo trabajo cuali y cuantitativo )
En consecuencia, cada candidato debe comenzar ajustando su
estrategia a su percepción en las encuestas.
Nuestro trabajo es el de acordar, hacer comprender y desarrollar un
programa de entrenamiento a la medida de las fortalezas y
debilidades del candidato entendiendo que no se trata de cual
estrategia es más amigable o cual es la menos incomoda porque es
la visibilidad y el posicionamiento lo que define el margen de acción.


Sino atendemos a este detalle sera inevitable e irreversible la
derrota del candidato.

En el caso de que el candidato este liderando las preferencias
solo esta obligado a defender su posición. En el supuesto de
que el candidato este segundo, es decir, si va detrás de quien
lidera las encuestas, esta conminado a atacar la posición del
primero para desplazarlo o bien para acortar la brecha.
En el caso donde el candidato se encuentre en tercera posición
y además dispone de la adecuada logística en materia de
recursos humanos y financieros la estrategia apropiada será la
del flanqueo.


En el supuesto de que se trate de una fuerza que objetivamente
no tiene posibilidades de ganar entonces la guerrilla es el
camino apropiado para ingresar al debate y posicionarse en la
escena.


En materia de debates desde el ágora griego pasando por Cicerón
a nuestros días no hay nada nuevo bajo el sol, de modo que
debemos restringir las opciones adoptando decisiones de
comunicación efectivas como probadas. Una candidatura es
demasiado importante como para estar improvisando en medio de
un debate decisivo.


Cuales herramientas proveemos entonces para defenderse en un
debate televisado?


Si el candidato encabeza las preferencias lo esencial es que el
debate no mueva el amperímetro, no modifique la intención de voto
y termine sin pena ni gloria.

El objetivo aquí es simple: EMPATAR


Como nos defendemos ?


En primer término se bloquean los golpes que se reciben. Esto
consiste en elaborar y exponer r respuestas breves y contundentes
para cada uno de los posibles golpes colocando cada respuesta
inmediatamente después de cada golpe con tranquilidad porque las
respuestas no son para ese adversario que dispara diatribas en su
contra sino hacia quienes están mirando el debate por televisión.
En segundo lugar se reitera con disciplina el mensaje que estás
comunicando en toda tu campaña.

Y dentro del contexto de esa disciplina introduce un elemento diferente, un matiz que sorprenda, un ejemplo hasta ahora no expuesto. El candidato se debe presentar como la mejor versión de si mismo, por supuesto, pero
con un sutil grado de renovación que refresque su imagen, que
potencie su MARCA.

Es crucial que el candidato se apodere de alguna buena idea que
surja entre sus adversarios durante el debate. Y que la comparta.
Simplemente detecta la idea, la incluye en su intervención siguiente
y la ubica dentro del marco conceptual de ideas. Con eso lograra

que o bien esa idea pase a ser suya o bien por lo menos empate en
ella con los demás. Porque ya sabe que empatando gana.
La idea central es como el clamor que bajaba de las tribunas en la
NBA, D- fense. Porque no hay buen ataque sin una mejor defensa.
Si ataca sin objetivos se desacredita, abandona su posición e
hipoteca su capital político. El ataque se deja para quienes vienen
detrás.


Como se expresa comunicacionalmente un ataque en un debate ?
Si nuestro candidato va segundo en las encuestas, entonces es
prioritario que aproveche el debate televisivo para desplazar al
primero de su lugar de privilegio.


En su caso particular, triunfar es desplazar o por lo menos debilitar
al primero y acercarte a su posición.


Para el caso es importante olvídar a los demás candidatos y
focalizar la presión sobre quien encabeza las preferencias.
La audiencia solo tiene que percibir que la contienda es únicamente
entre dos y nadie más.


En esta línea argumental debe centrar sus diatribas en un frente lo
más acotado como preciso posible ya que no es productivo pegar
en todos los flancos y en todos los temas a la vez pues eso es
inconducente en términos prácticos. Para triunfar tiene que dirigir
sus argumentos a la línea de equilibrio del otro, tiene que atacar en
el tema donde el otro es fuerte. Solo allí şu ataque será efectivo. El
resto es pura pirotecnia verbal.


Por ultimo debe ser reiterativo profundizando en un solo punto. Pero
sin odio ni ofensas personales. El ataque debe ser sereno,
quirúrgico pues la comunicación política va siempre dirigida al
público, no al adversario. No olvidemos que se trata de asuntos
públicos y no de cuestiones personales. De este modo no solo
proveerá de argumentos a su núcleo duro para convencer y
persuadir a los indecisos sino que también servirá para debilitar el
entusiasmo de los oponentes.
La misión es desplazar a quien encabeza las preferencias de ese
primer lugar que ostenta. El problema es entre dos y debe dejar que
el tercero se ocupe de su propio flanco.
Otro escenario es el de trabajar para un desembarco desde los
flancos.

Supongamos que el candidato tiene buenas ideas, lo rodea gente
idónea y dispone de recursos razonables para la campaña pero
está fuera de la conversación. Como si la elección solo se tratara de
un combate entre el primero y el segundo. Así lo ve la prensa, así lo
percibe la ciudadania, así lo expresan las encuestas.

Un debate en televisión es la gran oportunidad para
desembarcar y terciar en la contienda electoral porque de eso
se trata su estrategia: desembarcar y hacer cabecera de playa
en la mente de los ciudadanos.


En este caso el camino pasa por elegir y acotar un solo tema y
convertir el debate en una suerte de monografía.
Elegir un tema de la gente que sea importante para los electores,
que esté descuidado por los otros candidatos y en el cual además
disponga de alguna ventaja comparativa. Deje que los otros se
peleen entre sí. Ocúpese solo de su tema, y nada más que de su
tema. Articule todos los temas de la agenda previstos por el formato
del debate con su propio tema. Y haga lo mismo con las preguntas
que le formulen los moderadores y con las intervenciones de los
demás participantes. El objetivo aquí es persuadir a los electores
de que todos los caminos conducen a Roma. Y en Roma está
nuestro candidato. Pontifique, desarrolle, ejemplifique,
explique siempre circulando dentro de la misma temática. La
persistencia lo hará adueñarse de ese asunto. Todos lo
recordarán al día siguiente y todos lo van a asociar con ese
tema. Ese es su flanco, profundícelo y verá como el tablero político
se reconfigura.


Finalmente describimos la estrategia de guerra de guerrillas:
Supongamos que se trata de un candidato de poco reconocimiento
y visibilidad entre los ciudadanos, es solo uno de los tantos
candidatos o parte de partidos pequeños. Todos, incluso el mismo
candidato saben que no ganarán la elección Pero con la estrategia
adecuada pueden acceder a alguna banca legislativa. O por lo
menos comenzar a difundir sus ideas y comenzar a posicionarse en
el escenario político.


El debate presidencial en televisión es una gran oportunidad para
irrumpir en la mente de los votantes potenciales. Allí están ellos,
millones de ellos frente al televisor. Y allí está el candidato, casi un
desconocido entre los grandes nombres de la política.
¿Cuál es el curso de acción operativo para esta estrategia?
En primera instancia se aplica la estrategia de las pequeñas
guerrillas: una acción espectacular y desapareces, otra acción de
gran impacto y vuelves a desaparecer. En este escenario no se
trata de generar comunicacionalmente una continuidad narrativa ni
de estar permanentemente en el foco de la atención. Solo se trata

de aparecer y desaparecer en el debate. Apareciendo con
contundencia, generando impacto social y político.
Cada intervención debe cerrar con una frase o propuesta de
alto impacto y si es posible de gran contenido visual. El punto

es alcanzar espectacularidad pues al candidato no lo van a
recordar, en esta etapa, por sus ideas ni los datos duros si los
tuviera, sino que lo van a recordar por el impacto. El debate no
se planifica para ganar por KO sino que se configura como una
pelea por puntos, con una sucesión elaborada y desgastante
de golpes de nocaut.


En consonancia con lo expuesto cada intervención en el debate se
prepara como si fueran escenas de un show mediático. Con
distintos temas pues en este caso, a diferencia de otros escenarios,
no tiene por qué limitarse a uno solo. Cada escena es un fragmento
no necesariamente relacionado con los demás. Y cada escena tiene
que generar impacto.


La idea fuerza es irrumpir en la mente de quienes ven el debate por
televisión. Irrumpir porque aún no tiene suficiente visibilidad y no
esta instalado, no lo conocen. Irrumpir para darse a conocer.
Irrumpir como un pequeño grupo guerrillero que sale de la nada,
golpea y se repliega para volver a golpear y replegarse.


En este caso el Candidato debe dedicarse a su juego durante todo
el debate, y que los demás se ocupen de los suyos.

En síntesis, como sostenía aquel deportista al que le adjudicaban
mucha suerte.


Cuanto más entreno, más suerte tengo.

Por .- Maria Alejandra Dimonaco

Periodista y Locutora elev Litoral SA

Directora Orbi Comunicaciones