El hecho sucedió cerca de las 21.25 del lunes en Avellaneda y Biedma. No hubo heridos.
Un colectivo de la línea 110 de la empresa Rosario Bus fue atacado este lunes por la noche en la zona oeste de la ciudad. El episodio ocurrió cerca de las 21.30 horas, cuando la unidad circulaba por Avellaneda y Biedma, en inmediaciones de 24 de Septiembre.
El disparo alcanzó el costado izquierdo del colectivo y puso en alerta a los pocos pasajeros y el chofer de la unidad. Por el hecho no se registraron heridos, ya que el impacto fue en la parte baja de la segunda ventana del vehículo.
La activación del botón de pánico del transporte, permitió el rápido arribo de un móvil de la Policía. El chofer relató que sintió un fuerte impacto en el lateral izquierdo del vehículo y sospechó que se trataba de un disparo. En ese momento, solo viajaban tres pasajeros, que resultaron ilesos.
Peritos del Ministerio Público de la Acusación realizaron un relevamiento en el lugar y constataron un daño en una de las ventanillas, compatible con un proyectil de arma de fuego y no se hallaron vainas en el lugar.
Se dispuso la revisión de cámaras de videovigilancia de la zona, con el objetivo de determinar la mecánica del hecho e identificar a los responsables.
Hasta el momento no hay detenidos ni se establecieron los motivos del ataque. La fiscalía ordenó continuar con las pericias y el análisis de las imágenes para avanzar en el esclarecimiento del caso.
El incidente se suma a una serie de hechos violentos que vienen afectando al transporte urbano en Rosario, lo que genera creciente preocupación entre choferes y pasajeros.
El conductor de otro colectivo de la misma línea denunció una balacera el domingo 6 de julio. En este caso, las autoridades no descartaban la hipótesis de que el disparo había sido efectuado dentro del vehículo.
Aquel operativo se realizó sobre bulevar Seguí al 3300, a pocas cuadras del lugar donde el segundo chofer pulsó el botón de pánico. A diferencia de este último caso, un pasajero sufrió lesiones en la cara por el estallido de las astillas del vidrio. El denominador común de ambos procedimientos es que no hubo testimonios que permitan confirmar quién perpetró el ataque en la fase inicial de la pesquisa.