El Consejo de la Magistratura citó al juez Bailaque a declarar

El mandatario deberá hacer su descargo. El organismo podría suspenderlo, quitarle los fueros y hacerle cumplir la prisión preventiva que pesa sobre él.

La Comisión de Acusación del Consejo de la Magistratura de la Nación resolvió por unanimidad citar al juez federal Marcelo Bailaque para que realice su descargo, tal como establece el artículo 20 del reglamento interno del organismo, por su desempeño tras haber sido imputado por tres causas penales por corrupción. Deberá comparecer o presentar un escrito el próximo 17 de junio. Por los legajos que pesan en su contra, está con prisión preventiva domiciliaria, aunque sin efecto por gozar de inmunidad debido a su cargo, algo que podría modificarse con el avance de este proceso

En caso de que no aporte nuevos elementos en su defensa, la Comisión de Acuerdos podría recomendar al plenario del Consejo la apertura de un juicio político y la suspensión del funcionario federal. Para eso, se requerirán dos tercios de los integrantes del órgano encargado de la evaluación del magistrado. 

El dictamen que lleva las firmas de los consejeros Álvaro González y Álvaro Maques indicó que Bailaque “incurrió en comportamientos incompatibles con la ética, la transparencia y la objetividad exigidas por la Constitución Nacional para el ejercicio de la función judicial".

El pasado 19 de mayo, la Cámara Federal de Apelaciones de Rosario confirmó la prisión preventiva del juez, pero consideró que debería cumplirla bajo la modalidad domiciliaria. Si el Consejo de la Magistratura lo destituye al cabo del proceso correspondiente, Bailaque podría quedar detenido con dispositivo electrónico en su casa.

Los fiscales federales Juan Argibay Molina (Procelac), Matías Scilabra (Procunar) y Federico Reynares Solari (Ministerio Público Fiscal distrito Rosario) habían señalado las posibles irregularidades que cometió el magistrado en tres causas puntuales: en el manejo de fondos de la intervenida cooperativa portuaria de San Lorenzo y Puerto San Martín, en supuestas demoras en una causa por narcotráfico contra Esteban Lindor Alvarado, cuyo entramado societario tenía de contador –Gabriel Mizzau– al mismo que le llevaba los números al juez, y por una llamativa intensidad en un legajo contra un empresario que fue denunciado manera anónima y desprolija y terminó perjudicado, se cree, con posible connivencia con personal de la ex Afip y Aduana, en la hoy reconvertida Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA).

 

 

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