Colas y estanterías vacías en los supermercados

Algunos supermercados han visto cómo algunos clientes compraban compulsivamente como cuando fue la pandemia.

El apagón eléctrico ha despertado en los ciudadanos el fantasma del desabastecimiento de la pandemia y muchos se han lanzado ya a los supermercados y a los bazares en busca de alimentos y de productos que perciben como imprescindibles ante una emergencia como pilas, linternas o transistores.

Poco después de que cayera el suministro eléctrico y también la telefonía móvil y ante la falta de información sobre lo que estaba ocurriendo, muchos vecinos de Barcelona se han acercado a las tiendas para llenar sus despensas, según ha podido comprobar EFE.

Entre los productos que han desaparecido primero de las estanterías se encuentran las botellas y garrafas de agua, así como las linternas y las pilas. Las radios, de todos los tamaños, se han convertido en un artículo codiciado, ya que permiten seguir la evolución de la emergencia sin necesidad de conexión eléctrica.

El ambiente en los supermercados era de nerviosismo y compras compulsivas. “Lo que iba a hacer era comprar como siempre, igual 40, 50 o 60 euros. No lo sé, no me había enterado de nada y estando dentro del supermercado, casualmente me han empezado a decir que estaban bajando todo lo que era la nevera porque no había luz y que se había ido en toda España. Y al decirme esto pues he empezado a ver un montón de gente comprando... Me he contagiado del ambiente y he hecho una compra grande, como en la pandemia, centrándome en cosas no perecederas, hielo y pilas”, relataba Rosa Jodar, una clienta que acabó gastando más de 400 euros.

La caída de las comunicaciones ha agravado la sensación de desconcierto. “Hemos empezado con los whatsapps y tal con los grupos. Luego se han cortado las comunicaciones vía WhatsApp, vía llamadas. No encontramos a familiares, a personas, a los jefes, porque la comunicación se ha roto y no entendíamos nada”, explicaba otro testimonio. Solo la radio y algunos portales de internet han permitido a los ciudadanos informarse mínimamente sobre la situación.

El pago en efectivo se ha impuesto en la mayoría de comercios, ya que los datáfonos han dejado de funcionar y no era posible retirar dinero de los cajeros automáticos. Algunos comerciantes han optado por servir la compra y fiar el pago a quienes no disponían de efectivo, mientras la incertidumbre sobre la duración del apagón y el temor a un posible desabastecimiento devolvían a la ciudadanía a una realidad de emergencia que parecía imposible.

 
 
 
 
  
 
 
 

 

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