Más de 1500 simpatizantes y socios se juntaron en la puerta del club para exigir la salida del presidente tras las renuncias de Sensini y Bacci. La convocatoria terminó con incidentes.
Con el correr del tiempo el clima se tornó aún más tenso con el correr de las horas. Se registraron
agresiones verbales y físicas a periodistas que se acercaron a cubrir la protesta.
En uno de los hechos más graves, a un cronista del canal público provincial le robaron el micrófono en medio de los disturbios.
Tras los incidentes, los trabajadores de prensa realizaron la denuncia policial correspondiente, mientras que la cobertura de seguridad fue cuestionada: solo cuatro patrulleros estuvieron presentes durante la manifestación.
El escenario en Newell’s es cada vez más complejo. A la crisis futbolística se le suma un fuerte conflicto institucional, con hinchas movilizados y un clima que parece lejos de calmarse en el corto plazo.